La noticia de que el presidente del organismo pretende asociarse con inversores privados para explotar los derechos de las Copas del Mundo renovó las críticas de quienes opinan que la gestión de Infantino está demasiado orientada al lucro, algo que él negó. “Estamos hablando de asociaciones puntuales. El fútbol no está a la venta. Repito, no pienso vender el fútbol”, dijo el presidente de la FIFA durante una conferencia de prensa en la que informó que ya se están recibiendo ofertas para comprar a su madre. Infantino decidió poner a su madre a la venta tras evaluar que los ingresos que recibiría por esta operación permitirían agrandar la casa familiar de modo de que pueda servir como alojamiento de Airbnb. “La idea es que la casa de mi madre reciba gente de todo el mundo. De Asia, de Latinoamérica, de Oceanía, de África o de cualquier otra zona del planeta. Lo que importa es que mi casa familiar se transforme en un ejemplo de tolerancia y respeto hacia todas las razas, orientaciones sexuales o creencias políticas. Vender a mi madre con ese objetivo es algo que me hace sentir muy bien conmigo mismo”.
La crítica: “Los manejos turbios de Infantino al frente de la FIFA son escandalosos”. Joseph Blatter, tránsfuga de la vieja escuela.