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Scott Adams (archivo, 2017).

Foto: Art of Charm, Creative Commons, bajo licencia 3.0

Scott Adams, controvertido creador de la tira cómica Dilbert, murió a los 68 años

3 minutos de lectura
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La tira fue cancelada por comentarios racistas, pero no eran sus primeras declaraciones polémicas.

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El dibujante Scott Adams, cuya tira cómica Dilbert dio la vuelta al mundo con su humor de oficina, murió a los 68 años después de luchar contra un cáncer de próstata que había hecho metástasis. La información fue confirmada en un mensaje de despedida del autor, publicado en sus redes sociales este martes. “Si estás leyendo esto, las cosas no anduvieron bien para mí”, comenzaba el texto escrito el pasado 1° de enero en el que decidía aceptar a Jesús como su Señor y salvador, pese a no ser creyente, sólo por un “cálculo de riesgos y recompensas”.

Después de resumir su vida con un énfasis en su carrera como escritor, cerró diciendo: “Tuve una vida maravillosa. Di todo lo que tuve. Si te beneficiaste con mi trabajo de alguna manera, te pido que continúes la cadena de favores. Ese es el legado que quiero”.

El legado de Adams no está exento de polémicas. Para la mayoría de quienes conocen su nombre será, simplemente, el creador de una tira cómica publicada entre 1989 y 2023 y que en su apogeo estuvo presente en 2.000 periódicos de más de 70 países. La premisa era sencilla: hacer humor con las cosas que suceden en una oficina estereotípica, con cubículos y un dispensador de agua alrededor del cual se conversa sobre los acontecimientos del fin de semana.

Dilbert había comenzado como una historia más convencional, protagonizada por el personaje epónimo y su perro, Dogbert. El éxito se dio recién cuando el foco pasó a estar en la experiencia laboral. “No era exactamente lo que quería hacer, pero funcionó”, dijo Adams a Associated Press en 1997, cuando ganó el Premio Reuben de la Sociedad Nacional de Caricaturistas a la mejor tira cómica.

Ese mismo año se filmó un piloto con actores de carne y hueso (y un Dogbert animatrónico) que no conquistó a las cadenas, como sí lo hizo la serie animada que contó con dos temporadas y 30 episodios en total que siguieron el día a día de este trabajador de cuello blanco y sus compañeros de oficina.

Hasta el momento Adams era uno más de tantos creadores que dejaba que sus personajes hablaran por él, hasta que llegó 2015 y Donald Trump comenzó a afianzarse como candidato por el Partido Republicano para las elecciones de Estados Unidos. Al verlo en un debate televisado, el dibujante entendió que tenía enfrente a una especie de alma gemela en lo que él definía como “Mago maestro”: personas expertas en hipnosis y persuasión.

“Me levanté de la silla y dije: ‘Acá está pasando algo diferente a la política tradicional’”, contó a Bloomberg en 2017. Trump había sido acusado de declaraciones despectivas y, en lugar de responder acerca de eso, sumó insultos hacia la comediante Rosie O’Donnell. “Fue la cosa más brillante que jamás había visto”, confesó Adams, quien predijo una eventual victoria.

Después del debate, publicó una entrada en su popular blog titulada “Genio payaso”, donde lo comparaba (favorablemente) con un vendedor de autos usados que engaña a sus clientes. “Podría extenderme durante páginas y páginas acerca de cómo Trump tiene buenas habilidades, aunque no de primera clase, en diferentes áreas”, escribiría en otro posteo. “Y la combinación de todos esos talentos lo convierte en la persona más persuasiva que haya visto”.

Sus comentarios cobraron notoriedad, su base de lectores aumentó y, conforme Trump avanzaba en las elecciones internas, era invitado a hablar del tema en televisión. De todos modos, Adams era enfático en que lo suyo no era un apoyo a Trump, sino que buscaba que el público pudiera conocer mejor a quien según él era un “candidato incomprendido”. Y cuando acusaba a los mexicanos de violadores o decía que para los afroestadounidenses las cosas nunca habían sido peores que en 2016, Adams explicaba: “Los hechos no importan. Cualquier persuasor profesional sabe eso”.

Mientras que en Dilbert no se colaban sus opiniones menos convencionales, Adams ya había cuestionado las cifras del Holocausto en 2006 y en 2011 comparó a las mujeres con “los niños y los discapacitados mentales”. Luego, su programa de entrevistas sería la plataforma de numerosas voces del pensamiento conservador y durante la pandemia se opuso a las vacunas contra el coronavirus.

La caída en desgracia “oficial” recién llegaría en 2023, luego de que en su programa de streaming dijera, entre otros comentarios racistas, que los afroestadounidenses eran un “grupo de odio”, misma expresión con la que se denomina, por ejemplo, al Ku Klux Klan. Eso le costó que la tira Dilbert fuera abandonada por su distribuidora y por los periódicos de Estados Unidos. Adams diría que no lo cancelaron por “viejo racista”, sino por políticas como DEI (que promueven la diversidad, la equidad y la inclusión), que hacen que los estadounidenses blancos históricamente sean vistos como los opresores. “Recomiendo alejarse de cualquier grupo de estadounidenses que identifique a tu grupo como los malos, porque eso pone un blanco en tu espalda”.

Adams había revelado su diagnóstico de cáncer de próstata en mayo de 2025, el mismo día que lo hizo el expresidente Joe Biden. En noviembre hizo un pedido público al presidente Trump luego de tener problemas con su proveedor de salud para acceder a una droga experimental. Dos días después, dijo que ya se había agendado su tratamiento y agradeció al gobierno por ello.

Tanto Trump como el vicepresidente J D Vance despidieron al dibujante en sus redes sociales. Vance lo llamó “un estadounidense auténtico y un gran aliado de la administración”, mientras que para Trump fue “un tipo fantástico que me quería y respetaba cuando hacerlo no estaba de moda”.

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