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Gabriel Rufián del partido Esquerra Republicana de Cataluña en el Congreso de los Diputados en Madrid, el 11 de febrero.

Foto: Pierre Philippe Marcou, AFP

El diputado español Gabriel Rufián intenta unir a los partidos que están a la izquierda del PSOE, entre ellos los regionalistas

4 minutos de lectura
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Ante una ultraderecha que avanza, como quedó expuesto en elecciones regionales recientes, el dirigente insiste en hacer un frente común.

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Leído por Mathías Buela
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La fragmentada izquierda española ha atravesado varios intentos de unidad. La alianza de Podemos con Izquierda Unida fue una de las que tuvo más impacto, pero no logró sostenerse en votos en el tiempo. Hace tres años, la actual vicepresidenta segunda de España, Yolanda Díaz, promovió Sumar, un movimiento que congregó a diversos partidos de izquierda, excepto a los independentistas –como Bildu o Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)–, pero lo hizo relegando a varias de las principales figuras de Podemos, su principal aliado, que rápidamente dejó de serlo.

Después de estas experiencias, varios dirigentes que se sitúan a la izquierda del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez reciben con interés en algún caso, y con recelo en muchos otros, la iniciativa del diputado de ERC, Gabriel Rufián, de conformar una nueva alianza para las elecciones generales, que si no se adelantan tendrán lugar en 2027.

El dirigente, que hace una década marcó su perfil como defensor de la independencia de Cataluña, se ha convertido en una de las voces más escuchadas del Parlamento por su habilidad retórica para interpelar a la derecha, y es una de las figuras con mejor imagen en la izquierda española. A pesar de contar con ese capital, no está claro cómo impulsaría un movimiento unitario, pero advierte desde hace meses: “Si no nos ponemos de acuerdo, nos van a matar por separado”.

Su propio partido, ERC, no acepta una alianza de este tipo, en la que organizaciones políticas con sede en Madrid podrían tener un peso dominante, y prefiere mantener su perfil catalanista. Esta negativa fue destacada por uno de los fundadores de Podemos, Pablo Iglesias, como un elemento en contra de la iniciativa, aunque dedicó elogios a Rufián y a una unión de fuerzas contra la extrema derecha.

Para Rufián, “algo hay que hacer y sería negligente no hacerlo. El qué se lo dejo a gente que es más inteligente que yo y sobre todo que manda más que yo. Lo que digo es algo que está en la calle: que algo hay que hacer porque si no nos comen por los pies”, dijo en conferencia de prensa, en alusión a la ultraderecha.

Dirigió este llamado en especial a las “fuerzas soberanistas, independentistas, nacionalistas, autodeterministas” de izquierda, que en los últimos años avanzaron en su representación parlamentaria, y las convocó a aliarse con otros partidos sin “renunciar a sus siglas” ni al derecho a la autodeterminación.

Consultado por periodistas sobre si lideraría una alianza de este tipo, Rufián respondió con humor: “Hay dos maneras muy fáciles de detectar a un idiota. La primera es que hable de él en tercera persona. La segunda es que se postule sobre algo. Yo, si me tengo que ir a casa esta tarde, me voy a casa”. Sin embargo, en esa misma rueda de prensa, se refirió a la falta de apoyo de las cúpulas de los partidos a la alianza que él propone y manifestó: “Quizás tenga un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular”.

También señaló que integrantes de partidos a los que no pertenece, como EH Bildu, lo han invitado muchas veces a participar en sus actos.

El miércoles, Candela López, la dirigente del partido catalán Comuns, dijo que tanto Podemos como Rufián estaban convocados a un acto para la refundación de la alianza Sumar. También manifestó que este momento no es el de definir candidatos, sino que Comuns, Izquierda Unida, Más Madrid y el movimiento Sumar reafirmarán su pacto el sábado 21, y que se proponen incorporar a “muchas más fuerzas políticas” con el objetivo de frenar el avance derechista.

PP y Vox en elecciones autonómicas

El crecimiento de la ultraderecha de Vox y cómo frenarlo está en el centro de la iniciativa de Rufián y ha sido constatado en elecciones regionales que tuvieron lugar recientemente. En Extremadura, donde ganó en diciembre el conservador Partido Popular (PP), los ultraderechistas de Vox crecieron, a tal punto que para aprobar con el voto de sus legisladores la investidura de la conservadora María Guardiola como presidenta de la comunidad autónoma, exigen cuatro ministerios clave y una vicepresidencia.

El PP les señaló que sus exigencias deben ser proporcionales a su apoyo popular. Con esta respuesta, las conversaciones se estancaron y el PP extremeño evalúa como una buena opción la posibilidad de gobernar en solitario, negociando una abstención del PSOE o de Vox que permita la asunción de Guardiola como gobernante de la comunidad autónoma.

En Extremadura, el PP ganó 29 bancas (una más de las que tenía), el PSOE 18 (perdió 10), Vox obtuvo 11 (seis más que en la anterior legislatura) y Unidas por Extremadura –alianza integrada por Podemos, Izquierda Unida y otros partidos– aumentó de 4 a 7 su representación.

En la comunidad de Aragón, donde se celebraron elecciones el domingo, el PP tenía expectativas de crecer y por eso adelantó los comicios. Logró el triunfo, pero perdió dos bancas y no alcanzó su meta de gobernar sin necesidad de alianzas con otros partidos. Consiguió 26 escaños, seguido por el PSOE con 18 (perdió 5 escaños) y Vox con 14 (el doble de los que tenía). Completan el parlamento aragonés dos partidos locales –CHA con 6 y Existe con 2– y un diputado de la alianza Izquierda Unida-Sumar. En esta comunidad autónoma, Podemos compitió, pero quedó fuera del Parlamento.

Sobre el avance ultraderechista, Rufián advirtió días atrás a los diputados: “Quien se crea que lo que viene es lo de siempre, se equivoca”, dijo. “Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos, vienen cierres de medios de comunicación, imputaciones por la cara. “Malos imitadores de Trump”, advirtió.

Dijo que él es catalán, y Cataluña “vota distinto”, pero “quien crea que el fascismo se va a frenar en tu frontera, se equivoca. Se equivoca mucho. Así que o hablamos entre nosotros y nosotras o nos vamos al carajo. La única buena noticia es que por unos días se está hablando de lo que va a hacer la izquierda. Eso está bien”, concluyó.

Distancias con el PSOE

Pese a estos temores, la izquierda española tampoco está conforme con el gobierno de Pedro Sánchez, aunque le brindó apoyo o incluso integra su gobierno. La vocera de la bancada de Sumar, Verónica Martínez Valiente, llamó el miércoles al gobierno a abandonar el “inmovilismo” y le dijo que la justicia social no se reclama, sino que se legisla. Llamó a votar medidas para apoyar la crianza porque después de esta legislatura puede ser “demasiado tarde”, y se refirió también al problema de la vivienda. Según citó Europa Press, pidió que el gobierno intervenga en ese mercado, prorrogue los contratos de alquiler que vencen este año y enfrente a los “fondos buitre” y los “ultrarricos” que acaparan apartamentos.

A su vez, la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, dijo ese mismo día que el argumento de que se viene la ultraderecha “por sí solo ya no vale” y llamó a Sánchez a impulsar “una nueva oleada de derechos y políticas sociales, económicas y laborales para las mayorías populares y trabajadoras” y una “hoja de ruta plurinacional y democrática valiente”. De lo contrario, en opinión de Aizpurua, “la resistencia condenará no solo al gobierno, sino a la ciudadanía, dejándola en manos de otro gobierno que aplicará el ‘trumpismo’ para todos”.

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