“Lamentablemente, el número de muertos ha llegado a 408, de momento, y 265 heridos”, dijo uno de los portavoces del régimen talibán citado por la agencia Efe. El ataque redujo el hospital a cenizas, y testigos citados por The Guardian dicen haber visto cómo los pacientes ardían en sus camas o eran aplastados por el derrumbe de las estructuras.
Pakistán y Afganistán comparten una frontera de 2.600 kilómetros y vienen manteniendo desde febrero un conflicto que ha ido escalando desde que el primero lanzó ataques aéreos contra objetivos presuntamente militantes para combatir a las fuerzas talibanas y del Estado Islámico que operan en su territorio y se mueven en la zona limítrofe.
“El régimen militar pakistaní llevó adelante un ataque aéreo aproximadamente a las 21.00 de la noche en el Hospital de Tratamiento de Adicciones de Omid, una instalación de 2.000 camas dedicada al tratamiento de adicciones de drogas”, anunció el portavoz adjunto de Afganistán, Fitrat Hamdullah, en su cuenta de X este lunes. “Hay equipos de rescate trabajando en el sitio para controlar los incendios y recuperar los restos de las víctimas”, indicó.
Según Pakistán, el ataque no iba dirigido a destruir una instalación hospitalaria, sino que esta ardió debido a los explosivos ocultos en el edificio. El gobierno talibán de Afganistán, por su parte, denuncia que Pakistán copia los métodos israelíes y ataca intencionalmente estructuras civiles.
Las acusaciones fueron rechazadas por el ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, quien en un extenso comunicado disponible en su cuenta de X acusó al “régimen talibán afgano” de “vender falsedades al alegar que Pakistán cargó contra un hospital de rehabilitación de drogas”. “Pakistán, en su guerra en curso contra el terrorismo, está atacando solamente aquellos objetivos militares y terroristas que junto con la infraestructura del régimen talibán afgano, están siendo utilizados directa o indirectamente para planear, fabricar, cobijar, entrenar o instigar ataques terroristas dentro de Pakistán”, expresó.
“La posición de Pakistán es clara. Vamos a continuar tomando todas las medidas necesarias para defender a nuestros ciudadanos, degradar las capacidades terroristas y negar refugio a todos quienes libren terror contra Pakistán desde el otro lado de la frontera”, concluyó.
La semana pasada el ministro de Defensa afgano, Mohammad Yaqoob Mujahid, advirtió, de acuerdo con información de Efe, que sus tropas estaban listas para una “guerra de diez años” y que responderían a cualquier ataque sobre Kabul con una ofensiva directa contra Islamabad. El conflicto ya acumulaba, antes de este ataque, casi un centenar de civiles muertos según la ONU.
Richard Bennett, relator especial de la ONU para Afganistán, condenó el bombardeo. “Consternado por los nuevos informes de ataques aéreos de Pakistán en Afganistán y las víctimas civiles resultantes”, publicó en su cuenta de X. El experto de Naciones Unidas llamó a las partes a respetar el derecho internacional, “incluida la protección de los civiles y de los bienes de carácter civil, como los hospitales”.
Según consigna la cadena de noticias CNN, los ataques tuvieron lugar horas después de que China manifestara su intención de continuar mediando en el conflicto y convocara a negociaciones.