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Foto: Ernesto Ryan

Uruguay cayó un puesto en el ranking internacional de corrupción, en un contexto de empeoramiento mundial

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El informe indica que las democracias, que en general obtienen mejores resultados en la lucha contra la corrupción, “están experimentando un preocupante deterioro en su desempeño en el índice”.

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Uruguay cayó un lugar en el ranking del índice de percepción de la corrupción (IPC) y ya no es el país menos corrupto de América, como lo había sido en 2024, aunque sí se mantiene en esa posición en comparación con el resto de los países de América Latina.

Según el informe de 2025, elaborado por la ONG Transparencia Internacional y publicado este martes, Uruguay tiene un puntaje de 73, en una escala de 0 a 100, en la que 0 es altamente corrupto y 100 quiere decir nada corrupto; en el ranking está en el puesto 17, por detrás de Canadá y antes que el país asiático, Bután.

Uruguay bajó tres puntos con respecto a 2024 y volvió al puntaje que obtuvo en 2023, antes de las elecciones nacionales. Desde 2012 -cuando la metodología para calcular el IPC fue actualizada- el puntaje más alto que tuvo Uruguay fue en 2024, cuando alcanzó los 76 puntos.

Sin embargo, a pesar de esta caída particular en el ranking, el informe de Transparencia Internacional indica que la corrupción “está empeorando en todo el mundo y afecta incluso a democracias consolidadas, que están registrando un aumento de la corrupción en un contexto de debilitamiento del liderazgo”. El índice anual mostró que el número de países con una puntuación superior a 80 se redujo de 12 hace una década a cinco este año.

El país que obtuvo el puntaje más alto y quedó primero en el ranking por octavo año consecutivo fue Dinamarca con 89 puntos, y le siguen Finlandia con 88 y Singapur con 84. Por el contrario, los países que aparecen con una percepción más alta de corrupción son Sudán del Este y Somalia con 9, y Venezuela con 10, que tienen, según indican, “sociedades civiles gravemente reprimidas y altos niveles de inestabilidad”.

El informe indica que las democracias en general obtienen mejores resultados en la lucha contra la corrupción que “las autocracias o las democracias imperfectas”, que “están experimentando un preocupante deterioro en su desempeño en el índice”. La tendencia, se señala, abarca a países como Estados Unidos (64), Canadá (75), Nueva Zelanda (81), Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80).

La ONG apunta que otro “patrón preocupante” es el aumento de las restricciones impuestas por muchos Estados a las libertades de expresión, asociación y reunión; desde 2012, 36 de los 50 países con “descensos significativos” en las puntuaciones del IPC, también experimentaron una reducción del espacio cívico.

“En 2025 se produjo una oleada de protestas contra la corrupción lideradas por la generación Z, sobre todo en países que se encuentran en la mitad inferior del IPC y cuyas puntuaciones se han estancado o empeorado en gran medida durante la última década. Jóvenes de países como Nepal (34) y Madagascar (25) salieron a las calles para criticar a sus líderes por abusar de su poder y no garantizar servicios públicos de calidad ni oportunidades económicas”, marcan.

En ese sentido, Transparencia Internacional advirtió en su informe que “la ausencia de un liderazgo firme en la lucha mundial contra la corrupción está debilitando la acción internacional en materia anticorrupción y amenaza con reducir la presión para impulsar reformas en países de todo el mundo”.

Es por eso que hacen un llamado a tomar una serie de medidas como “renovar el liderazgo político en la lucha contra la corrupción, incluida la plena aplicación de las leyes, la implementación de compromisos internacionales y la adopción de reformas que fortalezcan la transparencia, la supervisión y la rendición de cuentas”; la protección del espacio cívico “poniendo fin a los ataques contra periodistas, organizaciones no gubernamentales (ONG) y denunciantes de irregularidades, y frenar los intentos de restringir el trabajo independiente de la sociedad civil”. Por último, “cerrar las lagunas de opacidad que permiten que el dinero corrupto se mueva a través de las fronteras, incluyendo el control de los intermediarios profesionales y garantizar la transparencia sobre quiénes son los propietarios reales de empresas, fideicomisos y activos”.

Desde 2012, dice el informe, 50 países tuvieron un “descenso significativo” en su puntuación en el índice. Los que más han bajado son Turquía (31), Hungría (40) y Nicaragua (14). Estos descensos se explican por “una década de debilitamiento estructural de los mecanismos de integridad, alimentando retrocesos democráticos, conflicto, fragilidad institucional y redes de clientelismo profundamente arraigadas”. “Estos declives son agudos, sostenidos y difíciles de revertir, ya que la corrupción se vuelve sistémica y profundamente arraigada tanto en las estructuras políticas como administrativas”.

Del otro lado, desde ese mismo año, 31 países “mejoraron significativamente” su puntuación, como Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68), lo que está vinculado al “impulso sostenido de reformas, el fortalecimiento de las instituciones de supervisión y un amplio consenso político a favor de una gobernanza íntegra”. De esa forma, el éxito en esos ámbitos se atribuye a “la digitalización de los servicios públicos, la profesionalización de la función pública y la incorporación de estándares de gobernanza regionales y globales”.

Con respecto al informe de 2025 en general, el presidente de Transparencia Internacional, François Valérian, aseguró que “la corrupción no es inevitable” y que las investigaciones y experiencia de la ONG, “como un movimiento global en la lucha contra la corrupción”, han demostrado que “existe una hoja de ruta clara para exigir rendición de cuentas al poder en favor del bien común, desde procesos democráticos y mecanismos de supervisión independiente hasta una sociedad civil libre y abierta”.

“En un momento en el que observamos un peligroso desprecio de las normas internacionales por parte de algunos Estados, hacemos un llamado a gobiernos y a sus líderes para que actúen con integridad y estén a la altura de sus responsabilidades para ofrecer un futuro mejor a las personas de todo el mundo”, exhortó el presidente de la ONG.

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