Ingresá

Cenur Litoral Norte, en Salto (archivo).

Foto: Alessandro Maradei

A 69 años del inicio de los cursos universitarios en Salto, el Cenur Litoral Norte enfrenta un fuerte déficit edilicio

3 minutos de lectura
Contenido exclusivo con tu suscripción de pago

La institución consolida su crecimiento como principal polo universitario del interior, pero tiene “muchos estudiantes en espacios reducidos, lo que no genera las mejores condiciones para el proceso educativo”, según su director.

Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta
Registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte con sede en Salto y Paysandú atraviesa un proceso de expansión sostenida que lo posiciona como el principal polo universitario del interior del país.

Según explicó a la diaria su director, Juan Romero, actualmente cuenta con unos 13.300 estudiantes, lo que lo convierte en el sexto servicio universitario con mayor matrícula de la Universidad de la República (Udelar).

Este crecimiento consolida al Cenur como el principal de los centros regionales universitarios del país, concentrando cerca de la mitad de los estudiantes del interior. La institución conmemora su aniversario 69 basándose en el inicio de los cursos de la Facultad de Derecho el 4 de mayo de 1957.

“Pasa rápido la vida, nos atropella”, comenzó diciendo a este medio Romero; “tengo 56 años y llevo 38 en la Udelar. Primero como estudiante, después como docente, investigador y como egresado hasta el día que me muera, siempre en el cogobierno universitario”.

“Esta sede tiene una riquísima historia con muchos sinsabores y también buenos momentos”, agregó. “De aquellas clases que comenzaron en el liceo nocturno, en la calle Brasil entre Herrera e Invernizzi, fue como un sueño, hoy es una de las principales sedes universitarias del Uruguay en el interior”.

“Ha pasado mucha agua bajo el puente y esto ha sido una construcción, no de uno, sino de muchos y muchas”, que han dejado el “cuero arriba de la estaca, trabajando denodadamente para que hoy miles de jóvenes tengan oportunidades que quizá no la tendrían si la sede no estuviera en Salto”.

En cuanto a su procedencia, la población estudiantil refleja una fuerte impronta regional. Aproximadamente el 50% de los estudiantes son de Salto, mientras que el resto proviene principalmente de departamentos cercanos como Paysandú, Artigas y Río Negro.

También se registra un flujo creciente desde otros puntos del país, incluyendo Tacuarembó, Rivera e incluso departamentos del sur como Canelones, Maldonado y Montevideo, especialmente en carreras vinculadas al área de la salud. En menor proporción, menos del 5%, son estudiantes extranjeros, en su mayoría provenientes de Argentina, particularmente de la ciudad de Concordia.

Capacidad desbordada y déficit edilicio crítico

El crecimiento de la matrícula contrasta fuertemente con la infraestructura disponible. La sede Salto “mantiene un déficit edilicio estimado entre el 60% y el 70%”, manifestó Romero.

Para hacer frente a esta situación, la institución debio recurrir a una compleja ingeniería organizativa. La distribución de salones, horarios y recursos se define mediante extensas instancias de coordinación entre servicios y áreas académicas, priorizando el uso de espacios según la demanda. Además, se han realizado adaptaciones edilicias, como la ampliación de salones mediante la eliminación de tabiques, y el uso intensivo de instalaciones durante toda la jornada, desde las 7.00 hasta las 22.00.

Si bien Romero aclara que la calidad educativa se mantiene, reconoce que las condiciones pedagógicas no son las ideales. La sobrecarga de estudiantes en los espacios disponibles y la baja relación docente-alumno, inferior al promedio de la Universidad de la República, inciden en la dinámica de enseñanza. “Tenemos muchos estudiantes en espacios reducidos, lo que no genera las mejores condiciones para el proceso educativo”, señaló.

A esto se suma el deterioro de infraestructuras importantes como el aula magna y las limitaciones en laboratorios, donde un solo espacio debe atender a cientos de estudiantes de distintas carreras.

Ante la falta de presupuesto para alquileres, el Cenur ha optado por optimizar sus propios espacios mediante obras internas. No obstante, mantiene acuerdos puntuales, como un comodato con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas para el uso de salones en el Palacio de Oficinas Públicas.

También se utilizan otros espacios complementarios con menor capacidad, destinados principalmente a cursos avanzados, mientras que los salones centrales se reservan para clases masivas.

Para revertir el déficit, la sede proyecta la construcción de unos 1.500 metros cuadrados adicionales, que incluirán nuevas aulas, laboratorios y espacios administrativos. La inversión estimada se sitúa entre 4,5 y cinco millones de dólares.

Este proyecto no solo contempla la infraestructura básica, sino también el equipamiento necesario para una formación universitaria adecuada, incluyendo laboratorios especializados, equipamiento tecnológico y condiciones específicas para distintas áreas del conocimiento.

Sin embargo, Romero reconoce que la concreción de estas obras depende de la articulación con actores públicos y regionales, como intendencias y organismos, como la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande.

Democratización del acceso y el desafío de la permanencia

El director destacó que uno de los mayores logros de la Udelar en el interior ha sido la democratización del acceso a la educación superior, permitiendo que jóvenes de sectores históricamente postergados puedan cursar estudios universitarios sin necesidad de trasladarse a Montevideo.

“Hoy vemos recibirse hijos de trabajadores rurales, de empleadas domésticas, de sectores que antes no accedían a la universidad”. No obstante, planteó que “el desafío actual ya no es solo el ingreso, sino la permanencia y egreso de los estudiantes, lo que requiere mejores condiciones de infraestructura, más docentes y grupos más reducidos”, concluyó.

¿Tenés algún aporte para hacer?

Valoramos cualquier aporte aclaratorio que quieras realizar sobre el artículo que acabás de leer, podés hacerlo completando este formulario.

Este artículo está guardado para leer después en tu lista de lectura
¿Terminaste de leerlo?
Guardaste este artículo como favorito en tu lista de lectura