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Foto: Martin Hernández Müller

Punto a punto: crónica de la noche de fallos 2026

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Un recorrido vertiginoso por los clubes de los que ganaron, los que podían ganar y los que quedaron por el camino.

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El Concurso Oficial de Carnaval 2026 llegó a su fin. Durante la madrugada del miércoles se dieron a conocer los resultados de todas las categorías, las menciones directas y las nominaciones.

Este es un recorrido por diez clubes en los que cientos y cientos de personas esperaban, frente a pantallas gigantes o celulares, abrazadas o sin poder parar de caminar, en silencio o a los gritos, los resultados de la competencia.

Revistas: emoción a flor de piel

La calle Humboldt, detrás de la plaza Lafone, estaba cortada por un par de balizas y equipos de señalización. Tabú se adueñó de unos metros de asfalto y de la vereda del Club Arbolito, su tradicional búnker de los últimos años para esperar los fallos. Un medio tanque, vasos y botellas sobre el cordón y un clima de calma para esperar el arranque del escrutinio.

Cuando se escuchó desde adentro la voz de la presidenta del jurado en la trasmisión oficial, todos y todas ingresan al salón. Aproximadamente unas 150 personas siguieron atentamente el punto a punto de la categoría. La revista de Olita y Del Río definió junto a su rival de los últimos años, pero esta vez no le dio para el primer premio. Nació de inmediato un aplauso cerrado y extenso. No hubo rostros de reproche alguno, hubo sensación de satisfacción y deber cumplido.


El parador Los Delfines, en la playa Pocitos, fue el punto de encuentro de La Compañía. Antes de las dos de la mañana, decenas de personas esperaban –algunas en la arena, otras sentadas comiendo y tomando algo– a que empezaran los fallos. La televisión estaba en un rincón y frente a ella, sin moverse, Gustavo Jean Claude Pérez, director del conjunto. La gente se arrimaba a saludarlo, a darle un abrazo, a compartir la expectativa.

Cuando Graciela Barboza, presidenta del jurado, comenzó a dar los puntajes, hubo confusión. Alfabéticamente le tocaba primero a La Compañía, pero empezó por Madame Gótica. Mientras decía los números, la persona encargada de computarlos en la planilla los iba poniendo en la fila de la primera. Algunas personas remarcaban el error dirigiéndose a la tele: “Está mal, está mal”. Empezó a aumentar el nerviosismo.

Cuando le llegó el turno a La Compañía, se escucharon aplausos y gritos de aliento. La gente se mordía las uñas, abrazaba a quien tenía al lado, movía el pie con nerviosismo. Quedaron arriba de Madame Gótica y hubo un momento de festejo que dio paso a pedidos de silencio apresurados cuando comenzó el recuento de puntaje de Tabú, la otra revista que tenía chances de ganar el primer premio.

Iban quedando arriba en algunos rubros y abajo en otros; arriba en la primera rueda, muy cerca en la segunda. Todo se jugaba en la liguilla. La gente estaba sentada al borde de las sillas, ya había personas llorando y se escuchaba una voz que iba repitiendo, cada vez más rápido y fuerte, con incredulidad: “Vamos a ganar, vamos a ganar”.

Hasta que se hizo realidad y la gente explotó en gritos, abrazos y líquidos que volaban por el aire. Una gran masa de personas se abalanzó sobre Jean Claude, que levantó el puño al cielo y agradeció, emocionado. Dijo a la diaria: “Precisábamos esto, no lo puedo creer todavía. Haber ganado… ¡Qué divino, qué lindo! Gracias”.

Humoristas: gauchos campeones del siglo

En el Uruguay Prado la previa al fallo de humoristas se vivió con una enorme tranquilidad. No se arrimó tanta gente a acompañar a los campeones del 2025, que si bien tenían chances de pelear por el máximo lauro, sabían que la sanción impuesta por bajarse un segundo tarde en la Liguilla (quita de 12 puntos) complicaba demasiado sus posibilidades. En la cancha de fútbol 5, desparramadas, había cerca de 80 personas, algunas con auriculares conectados a sus celulares, mirando la pantalla gigante donde Los Rolin iban quedando detrás en la consideración del jurado.

Cara contrapuesta en el Espacio Box, allí donde Cyranos esperaba los puntajes en su año de regreso a la Liguilla. El recinto en la esquina de Bagé y General Flores fue decorado especialmente para los fallos y el fuego invitaba a esperar con entusiasmo el veredicto del jurado. Finalmente Cyranos quedó segundo. El grupo celebró su vuelta a los sitiales de privilegio de la categoría, con el destaque particular de que dos de sus integrantes –Dahiana Bassadone y Firu Fernández– fueron ternadas como figuras de humoristas.


En la puerta de AUTE, un cartel: “Falta y Resto al fondo”. Un aviso necesario para quien entrara sin prestar mucha atención buscando a Sociedad Anónima y se encontrara de pronto con Alejandro Balbis y el Pitufo Lombardo.

Adelante, en el gran espacio abierto, el conjunto maragato, familiares e hinchas miraban con atención la enorme pantalla que proyectaba, en la pared del fondo, la transmisión de los fallos.

Pasaron los puntajes de Cyranos y Los Rolin. Cuando anunciaron que era el turno de Sociedad Anónima, Carlos Barceló tomó la mano de su hija y le dio un beso. Sentados en el suelo, contra una pared, miraron.

Ya en la primera rueda quedaron arriba de Cyranos. Cada resultado positivo despertaba un “sí, sí”, primero bajito, después, a medida que la victoria se hacía evidente, con más emoción. Y entonces, la explosión de alegría. Gente levantándose de las sillas, líquido volando, abrazos y llanto.

El conjunto maragato ganó su 14° primer premio. Emocionado, Barceló dijo a la diaria: “Estoy tremendamente contento. La primera ronda ya fue muy buena. Hubo mucho trabajo. Estoy aflojando, sacándome un peso muy grande. Otro título para el interior, no somos un grupo grande de Montevideo. El campeón del siglo XXI es un grupo del interior”.

Sociedades de Negros y Lubolos: punto a punto

Tractatus, sobre la rambla portuaria, esperaba de puertas abiertas los fallos. La gente estaba agolpada en la vereda, niños y niñas corriendo por todos lados, celulares y la pantalla grande sobre una pared. Corría aire fresco y húmedo. Valores esperaba los resultados con inmenso nerviosismo: se auguraba una definición peleada con Yambo Kenia.

“Vamo' Valores”, una voz cruzó el aire y recibió como eco las respuestas. Comenzó la arenga, pero la cortó en seco un “¡no empiecen!”. Un grupo de cinco o seis personas formó un círculo y se apiñó para mirar un celular, de allí provenían los gritos, que se repitieron varias veces y fueron acallados por quienes esperaban mirando la pantalla grande. La clásica tensión entre emoción y contención que surge cuando el trabajo de meses se traduce en esto: decenas de personas mirando cómo se llena una planilla de Excel.

Las primeras reacciones dieron la impresión de que estaban recibiendo menos puntaje del que creían. Terminaron la primera rueda dos puntos arriba de Integración y La Sara del Cordón, lo que generó gritos en el grupo del celular y la consecuente molestia del resto. Pero todo se puso en juego cuando empezó el recuento de puntos de Yambo Kenia. Primera, arriba; acumulado de la primera y la segunda, abajo. Antes de que arrancara el repaso de la liguilla alguien dijo “listo, ganó la Yambo”. Final: 13 puntos abajo.

“Vamo' Valores, eh, vamo' nosotros”, gritaron algunas personas mientras otras, visiblemente compungidas, se abrazaban y lloraban. Cinco niñas se dieron la mano, hicieron una ronda y se quedaron así, juntas.

“Ya sabíamos que iban a ganar, ya sabíamos, vamo' Valores igual”, gritó una mujer intentando animar a la gente.


La llegada a la cuadra de Montevideo Scenarium, donde Yambo Kenia aguardaba por el resultado del Concurso Oficial 2026, ya avizoraba un clima especial en la “sede” de la comparsa de la familia Larraura. Había gente charlando en las dos veredas de la calle Laureles, y dentro del recinto, prácticamente no había espacio para transitar. Mesas servidas donde hinchas, componentes y familiares disfrutaban de la noche más esperada por los carnavaleros.

César Pintos, uno de los cantantes de la comparsa, sentado sobre el fondo del patio, dijo estar “muy tranquilo” por el fallo que estaba por salir. Lo cierto es que en el ambiente se respiraba una gran expectativa. No triunfalismo, pero sí unas ganas bárbaras de festejar basadas en el gran espectáculo que habían presentado. La gente se agolpaba sobre el escenario donde estaba la pantalla al momento de iniciar el escrutinio de la categoría. Hacía bastante calor y los abanicos aparecían en distintas manos.

La definición fue tremenda. Un punto a punto que tuvo al borde de las lágrimas a varias personas. Finalmente, por un margen de 13 puntos, la Yambo le ganó a Valores y volvió a la cima de la categoría después de ocho carnavales. “Se laburó muchísimo para llegar a esto. Estoy muy contento, no tengo palabras”, comentó Darío Píriz, otro de los solistas del conjunto.

“Yo soy de los que dice que los pingos se ven en la cancha, pero la verdad quiero felicitar a todas las comparsas que hicieron terribles espectáculos, y quedo agradecido con el público”, agregó, para luego unirse para la locura de abrazos que se desató junto a Carlitos Larraura. La comparsa del Buceo sumó un nuevo título y lo festejó –antes de que arranca a sonar plena en los parlantes– haciendo un conteo colectivo hasta llegar a 14, el número de primer premio que alcanza en su historial.

Parodistas: bicampeonato

Concentración plena en la casa de los Zíngaros. Más de 300 almas en el Centro de Protección de Choferes formaban una masa humana que miraba como hipnotizada la planilla proyectada sobre la pared. Muchas personas con camisetas rojas, sombreros y banderas encarnaban la mística que caracteriza al conjunto para acompañar el fallo.

Gastón Sosa, Caro Favier y Checho Denis en primera fila se agarraban de la mano mientras el jurado daba a conocer los resultados. Ya sobre la mitad de los puntajes de la Liguilla, sabían que no les daba para llegar. “Gracias a todos”, dijo el director y aplaudió a la gente, antes de retirarse junto a sus compañeros a otro sector del predio. Algunas hinchas soltaron su bronca contra el jurado con gritos al aire. “Terceros las p…”, en referencia a la posición final del conjunto.


En Ciudad Fútbol alrededor de 100 personas esperaban los fallos junto a Momosapiens, que defendía el título de la categoría. Los comentarios previos en el ambiente carnavalero los nombraban como posibles ganadores, pero, como siempre en carnaval, nada está dicho hasta que la planilla se completa.

Bajo la pantalla, un cartel de letras luminosas: “Momosapiens”. Abajo, una bandera: “Los decanos somos nosotros”. Entre la gente, Horacio Rubino, aparentemente tranquilo.

Desde el inicio se notaba la expectativa en el ambiente. Pequeños gestos. Un pie que no frena, una cara aguantando el llanto, uñas clavadas en la palma de la mano. Recibir el puntaje y esperar a ver qué pasa con los otros conjuntos, ir viendo rubro a rubro si quedaron arriba o abajo, sumar, restar, hacer cálculos en el aire. El primer premio en juego, la expectativa a punto de colmarse.

Al final de la segunda rueda ya había gente llorando. Y antes de saber el puntaje total, cuando ya era clara la victoria, la emoción explotó. Un grito colectivo llenó el aire, todo el mundo saltó de su silla y se formó una masa enorme de gente que lloraba, se abrazaba y corría. Una mujer empezó a repartir tiras de TNT blanco que decían, en marcador negro, “1º premio”.

Rubino comentó: “Felicidad inmensa por todo el trabajo que venimos haciendo desde mitad de año, no hay mejor final que este. Mucha alegría, mucha responsabilidad de estar a la altura de lo que hicimos el año pasado. Aprobamos con nota”.

Momosapiens terminó 50 puntos arriba de Caballeros, 63 de Zíngaros y 160 de Los Muchachos. Empezó la música, cantaron parte del espectáculo y siguió la fiesta del conjunto bicampeón.

Murgas: sorpresas y bicampeonato

Tensa calma en el local del Club Colonia, en la zona del Prado. Allí Patos Cabreros preparó su carnaval y aguardó la madrugada del miércoles por su posibilidad de primer premio. La murga sonaba como una de las candidatas a pelear el primer premio, aunque se sabía que Doña Bastarda era la rival a vencer.

Había sillas de plástico desperdigadas por diferentes sectores del patio, donde Lucía Rodríguez, Maxi Pérez, Eduardo Rigaud y Pablo Riquero –entre otros– se iban acomodando para seguir el último fallo de la noche. Después de las primeras dos agrupaciones hubo problemas con la conexión y la pantalla quedó “colgada” durante cinco minutos. Volvió la imagen minutos antes de que le llegara el momento a la murga de Pepino.

Las caras lo dijeron todo. No hubo comentarios por lo alto, pero el clima transformó la ilusión en sorpresa y luego en frustración. La murga que se proyectaba como posible ganadora quedó en sexto puesto, con puntajes magros en rubros que se suponían fuertes. El club poco a poco fue quedando desierto.


El local de Sutel estaba colmado de hinchas y personas allegadas a la murga. Doña Bastarda decidió, tras evaluar la situación, recibir los fallos en el local y permitir que fuese gente, pero los componentes prefirieron estar en un patio apartado para tener privacidad.

Había alrededor de 150 personas y siguieron llegando durante la madrugada. Se sabía que la murga estaba en carrera para el bicampeonato y eso generaba profunda emoción. Emoción que convivía con la tristeza por la pérdida de Agustín Ríos, un integrante fundamental de la murga. Su familia se hizo presente en Sutel y esperó los resultados en ese espacio reservado para la gente más cercana.

A medida que avanzaban los fallos, la murga tomó la decisión de permitir que la prensa los acompañara. Sin entrevistas, respetando sus reacciones y su necesidad de compartir el resultado, fuese el que fuese, como grupo.

Sobre una pared, una bandera con la cara de Agustín y una promesa: “Tu murga siempre te va a cantar”.

La Bastarda obtuvo su segundo título consecutivo. Hubo abrazos, llanto, alegría, pena, nostalgia, amistad, cariño. La dicha convivió con la tristeza. Hubo silencios y momentos de festejo al grito de “dale campeón, dale campeón”. La bandera salió de la pared y recorrió los abrazos.

Además del primer premio en la categoría, la Bastarda obtuvo la mención a mejor espectáculo de carnaval e Imanol Sibes fue reconocido como la figura máxima del concurso. Todo por segunda vez.

Emiliano Tuala, letrista de la murga, habló horas después con la diaria: “Ganamos un concurso en medio de un duelo colectivo. Creo que recién en algunas semanas vamos a poder procesar todo lo que nos pasó en estos 40 días. Yo admiro la entereza de mis compañeros que siguieron haciendo arte mientras lloraban, a veces a escondidas y a veces cantando. Un profesionalismo que no te lo enseña la mejor escuela de arte del mundo. Nuestro desafío era mantener el nivel artístico y mostrar que lo del año pasado no había sido casualidad. Y bueno, además de mantener el nivel logramos repetir el campeonato y hacer muchos tablados. Así que más no podíamos pedir. Sin embargo, todo eso está atravesado por una enorme pérdida y un gran sentimiento de derrota. Ganamos pero perdimos. El tiempo nos va a ayudar a sanar, confío”.

Como cantó la murga en su retirada de 2019: “Cantar como motivo de alegría / Cantar pese a la bronca y el dolor / Cantar filosofía de la vida / Cantar por los que ya no tienen voz. / Cantar para estallar en un abrazo / Y así cantando lagrimear en el final / Cantar para estrecharnos en un lazo / Con los amigos que regala el carnaval”.

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