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Foto: Gianni Schiaffarino

Las palabras de la ciudad: la muestra La calle se pobló de voces

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El estudio sobre las marcas de las colectividades europeas y latinoamericanas en la cartelería urbana se exhibe en la fotogalería del parque Batlle hasta principios de febrero.

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Desde diciembre y como parte del proyecto Paisaje Lingüístico y Migración, que llevan adelante, en el marco del Fondo Óscar Maggiolo, el Centro de Fotografía (CdF) de la Intendencia de Montevideo y la Universidad de la República, en la fotogalería del parque Batlle está instalada la muestra La calle se pobló de voces. Paisaje lingüístico y migración en el español de Montevideo, que se puede visitar hasta el 9 de febrero.

Antes que nada, es necesario tener claro qué es paisaje lingüístico, un concepto que tiene su origen en el estudio de lenguas en contacto en ciudades donde hay presencia significativa de población migrante; la licenciada en Lingüística Lucía Arroyo, una de las investigadoras que participan en el proyecto, compartió con la diaria la definición que acuñaron Rodrigue Landry y Richard Bourhis en 1997: “El conjunto de la cartelería dispuesta en el espacio público en un área específica y en un momento determinado. Puede incluir carteles de la caminería, carteles publicitarios, nombres de calles o lugares, señales de tránsito, avisos públicos, anuncios comerciales, carteles en oficinas comerciales, etcétera”.

Foto: Gianni Schiaffarino

En esa variedad de elementos que forman parte de nuestra cotidianidad, se propusieron encontrar muestras de las distintas oleadas de migrantes que han llegado a nuestras costas: las de personas provenientes mayoritariamente de Europa a principios del siglo XX y las de personas provenientes de otros países de América Latina y el Caribe –mayoritariamente de Venezuela, Cuba, República Dominicana– que han llegado en este primer cuarto del siglo XXI.

Con la coordinación de la lingüista Magdalena Coll, Arroyo y la licenciada en Historia Clara von Sanden se encargaron, antes que nada, de acotar el espacio geográfico en el que se centraría el trabajo.

“Trazamos un itinerario que pudiera ser relevante en cuanto a dónde pensamos que vivía o se movía la población migrante. Esto nos llevó un tiempo, porque hicimos un mapa a priori, y a medida que íbamos recorriendo y viendo dónde efectivamente había cartelería que tuviera indicios lingüísticos de esas poblaciones íbamos armando el mapa, que en definitiva abarca la feria de Tristán Narvaja, la Ciudad Vieja desde la plaza Independencia por la calle Sarandí hasta Pérez Castellano y por esta hasta el Mercado del Puerto, otras calles laterales de la Ciudad Vieja, como Florida, o paralelas, como Cerrito. En el centro, 18 de Julio desde la plaza Independencia hasta la plaza Cagancha y algunos pasajes de las calles laterales, como Colonia y San José”, detalla Arroyo.

El proyecto se enmarca en un llamado vinculado a la celebración de los 300 años de la capital, en la categoría “Montevideo, ciudad de migraciones y las diversidades étnico-culturales”. “En 2020 yo había hecho un seminario sobre paisajes lingüísticos con la investigadora argentina Yolanda Hipperdinger, en el marco de la maestría en Lenguaje, Cultura y Sociedad. La investigación partió de la noción de Montevideo como ciudad de migrantes, y nuestro objetivo fue buscar en nuestro paisaje lingüístico actual, del siglo XXI, y en el del siglo XX, a través de fotos antiguas de Montevideo, evidencia lingüística de la presencia de migrantes para mostrar cómo las diferentes oleadas migratorias se ven reflejadas en el paisaje lingüístico y reforzar la identidad multicultural de la ciudad. En cuanto al presente, queríamos ver qué reflejo había de la población proveniente de otros países de América Latina, diferentes movimientos que fueron más significativos en los últimos años”, agrega la investigadora.

El trabajo se hizo, pues, en dos vertientes. Por un lado, Von Sanden se encargó de buscar en fotografías antiguas de Montevideo, en distintos repositorios: el archivo del CdF y la Biblioteca Nacional, entre otros. Por otro, Arroyo registró unas 200 fotografías de “ejemplos de paisaje lingüístico que representaran otras culturas de habla hispana que encontráramos en la ciudad y contuvieran muestras de lengua de esas otras variedades del español”.

Foto: Gianni Schiaffarino

Colores del Caribe

Las investigadoras trabajaron junto con Mauricio Bruno y Lucía Martí, del CdF. Martí se encargó, una vez que Arroyo tuvo su corpus de fotos actuales, de ir a los lugares a hacer registros más profesionales, e incluso nuevos ejemplos. “Estuvo buena esta alineación conceptual inicial, porque Lucía captó esta idea y, a medida que iba recorriendo y yendo a los lugares que le habíamos indicado, si veía otra cartelería nos proponía agregarla”, destaca Arroyo. En el caso de las fotos históricas, el CdF brindó apoyo en conseguir los originales y optimizar la visualización de la información, con base en su experiencia en proyectos similares.

Sobre los resultados de la búsqueda, Arroyo acota: “Nos interesa destacar que el paisaje lingüístico no necesariamente es un reflejo de la sociedad, sino una herramienta que, como tal, tiene sus ventajas y sus limitaciones. No aparecen todas las comunidades presentes en un espacio geográfico, sino las que desarrollan cierta actividad y cuentan con los medios para hacer públicos sus anuncios”. Por ejemplo, en las fotografías históricas aparecen mayoritariamente lenguas como el inglés, el francés, el italiano, el alemán, y se presenta la complejidad de que, por ejemplo, el uso del francés y el italiano “trasciende el uso por parte de migrantes, y su empleo tiene connotaciones estilísticas y valoraciones socioculturales –el francés para la moda y el italiano para el arte– que están más allá de la nacionalidad de origen”.

En la imagen se pueden leer los nombres de los hijos y nietos del dueño del local. Interior del local gastronómico El palacio del Falafel. Ubicado en la calle San José, entre Río Negro y Paraguay (diciembre, de 2024).

Foto: Luis Alonso

Por otra parte, subraya que otros colectivos que conforman la multiculturalidad histórica no están presentes en el paisaje lingüístico. “Nos referimos a los grupos de armenios, griegos y judíos. Tampoco la población indígena sudamericana que hablaba guaraní se ve reflejada en la cartelería del Montevideo antiguo, así como las lenguas de la población de origen afro, que claramente no era población migrante, pero es una población relevante y de mucha influencia en el español de Uruguay”. Al mismo tiempo, aparecen carteles con caracteres de alfabetos no latinos, como el árabe, el coreano o el chino, que corresponden a colectividades que numéricamente no son significativas en cuanto a la proporción migrante, de acuerdo con los datos del censo de población.

En cuanto a los textos del presente, la mayor parte corresponde a anuncios relacionados con el negocio de la gastronomía y, como cabía suponer, hay una presencia muy relevante de expresiones de la variedad del español de Venezuela, aunque también aparece la variedad colombiana. A eso se suman indicios del habla cubana vinculada al rubro de la peluquería masculina, en particular las barberías.

Arroyo anota que en este caso los indicios lingüísticos aparecen acompañados con otros signos, como los colores nacionales e imágenes de banderas: “En comparación con el paisaje lingüístico del siglo pasado, que estaba relacionado con la cartelería comercial más en general y con asociaciones de ayuda mutua nacionales, y se veían más ejemplos de topónimos, gentilicios y nombres propios en lenguas europeas, en los carteles actuales hay más ejemplos de distintas variedades del español o signos que evidencian la presencia de diferentes colectivos migrantes; en el corpus relevado encontramos casos en los que se destaca explícitamente la variedad hablada, por ejemplo, la variedad maracucha, es decir, de Maracaibo, Venezuela”.

La calle se pobló de voces. Paisaje lingüístico y migración en el español de Montevideo, en la fotogalería del parque Batlle (Lorenzo Mérola frente al monumento a la carreta, de José Belloni). Acceso libre hasta el 9 de febrero.

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