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Foto: Gianni Schiaffarino

Banco Central apuesta por desdolarizar para facilitar el acceso al crédito y proteger el ahorro de los uruguayos

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La institución, liderada por Guillermo Tolosa, dijo a la diaria que el objetivo de impulsar la desdolarización es proteger el poder de compra, aumentar el crecimiento y promover soberanía monetaria al brindar más previsibilidad a familias y empresas.

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En los últimos días de diciembre, el Banco Central (BCU), liderado por Guillermo Tolosa, reforzó su plan de desdolarizar la economía con el objetivo de incentivar a los uruguayos a ahorrar en pesos. El objetivo de la medida es proteger el ahorro y el poder de compra de las familias, fomentar el crecimiento económico del país y promover una mayor soberanía monetaria, expresaron a la diaria desde el BCU.

La entidad remarcó que promover un mayor uso del peso uruguayo en el ahorro, el crédito y en la fijación de precios “reduce los riesgos asociados al tipo de cambio, lo que se traduce en mayor previsibilidad para las familias”. En ese sentido, facilitaría el acceso al crédito y generaría una reducción de los costos de los préstamos, contribuyendo a que las empresas puedan crecer de forma más ordenada. Para profundizar sobre esta estrategia, se presenta a continuación un resumen del intercambio entre la diaria y representantes de la institución.

¿Cómo caracterizarían el proceso que se está impulsando?

Es un proceso que intenta remover obstáculos para aumentar el crecimiento de la economía uruguaya, reducir la volatilidad de los ingresos, el desempleo y la inflación; también reducir costos fiscales y parafiscales y proteger el poder adquisitivo del ahorro de los uruguayos.

¿Qué problemas se busca corregir con la desdolarización?

Para que el país crezca, las empresas necesitan más crédito. Hoy la mayoría del dinero que los bancos tienen para prestar está en dólares, y no tienen suficientes clientes para ellos. Casi dos de cada tres dólares que reciben los bancos se terminan invirtiendo fuera de Uruguay. Todo un contraste con la moneda uruguaya: cada peso que se deposita se presta dentro del país. Por lo tanto, cuando hay más ahorro y más crédito en pesos, las empresas pueden invertir más, crecer y generar más empleo.

En efecto, una economía muy dolarizada limita el crédito en pesos, asfixiando a la mayoría de las empresas o fragilizando aquellas (no exportadoras) que sí toman crédito en dólares: en malos momentos sufren un aumento de la carga de deuda, a la vez que una caída de las ventas, ya que el tipo de cambio suele aumentar durante recesiones.

Una economía tan dolarizada priva también a los uruguayos de perseguir sus aspiraciones, en tanto una mayor disponibilidad de crédito en pesos facilita el acceso a préstamos personales en condiciones más estables; por ejemplo, para comprar una vivienda.

Una mayor disponibilidad de crédito en pesos beneficia también a los ahorristas. Existe la creencia de que ahorrar en dólares protege mejor el poder adquisitivo frente a la inflación, pero en un país como Uruguay esa percepción no ha sido correcta, ya que el ahorro rentado en dólares ha perdido más poder de compra en el largo plazo que el ahorro rentado en pesos. De esta manera, una economía con mayor uso de la moneda nacional permite cuidar mejor el poder adquisitivo de las personas y las familias; un país que utiliza más su moneda nacional tiene una economía más dinámica, de mayores oportunidades.

¿Qué herramientas concretas está utilizando el BCU para incentivar el uso del peso uruguayo?

El principal punto de partida ha sido consolidar una inflación baja y estable, con expectativas alineadas al objetivo del 4,5%. Esta es la base para lograr que las personas y las empresas confíen en el peso uruguayo. Sobre estos fundamentos, el BCU introdujo cambios regulatorios para facilitar el desarrollo del crédito en moneda nacional.

Al mismo tiempo, se están generando incentivos para ahorrar en moneda nacional. En particular, recientemente se aprobó, a través del Presupuesto Nacional, que los saldos en pesos en las cuentas de las instituciones emisoras de dinero electrónico [IEDE] puedan generar rentabilidad, lo que fortalece el ahorro en moneda local.

Del mismo modo, el BCU busca que las personas, al momento de abrir una cuenta, cuenten con información que les permita comprender que el ahorro en la misma moneda en la que van a consumir mitiga el riesgo asociado a fluctuaciones del tipo de cambio, evitando la tendencia observada en el largo plazo a la erosión del poder adquisitivo local del dólar.

Hacia adelante, el objetivo es avanzar en una mayor utilización del peso en la fijación de precios y en seguir creando condiciones para que los uruguayos tengan más familiaridad y confianza respecto de su moneda.

¿Qué riesgos identifica el BCU en un proceso de desdolarización?

Los beneficios superan ampliamente los posibles riesgos en el largo plazo. Durante el proceso pueden surgir desafíos, pero el marco de política monetaria basado en objetivos de inflación permite gestionarlos de manera ordenada, adaptándose gradualmente a las nuevas condiciones y preservando la estabilidad macroeconómica.

¿Quiénes son los principales beneficiarios de la desdolarización? ¿Qué efectos se espera que tenga sobre los hogares más vulnerables?

Hoy los ahorros de los uruguayos están excesivamente concentrados en dólares, lo que en los últimos años ha provocado una pérdida sostenida de poder de compra. Actualmente, cerca del 70% de los depósitos están en dólares –es uno de los niveles más altos del mundo–, lo que deja a muchas personas más expuestas a perder capacidad de compra. Si los ahorros hubieran estado más diversificados, esa pérdida hubiera sido significativamente menor; diversificar los ahorros y fortalecer el uso de la moneda nacional es una forma concreta de proteger el poder adquisitivo de los uruguayos y ofrecer mejores herramientas para que las personas puedan preservar su valor.

Los uruguayos también mejorarían sus opciones en cuanto a empleo de calidad. En la medida en que las empresas tengan acceso más viable al crédito, podrán crecer más y emplear a más uruguayos.

¿Cómo evalúa el BCU el impacto de este proceso en el costo del crédito, el acceso al financiamiento y la previsibilidad de gastos para las familias?

Promover un mayor uso del peso uruguayo en el ahorro, el crédito y la fijación de precios reduce los riesgos asociados al tipo de cambio, lo que se traduce en mayor previsibilidad para las familias.

Al mismo tiempo, facilita el acceso al crédito en moneda nacional, ya que una mayor disponibilidad de pesos para los bancos generaría una reducción del costo de sus préstamos, contribuyendo a que las empresas puedan crecer de forma más ordenada. En conjunto, esto permite cuidar el poder adquisitivo de las familias y aumentar el potencial de crecimiento de la economía.

¿Qué cambios concretos debería percibir la población en su vida diaria, por ejemplo, en materia de precios y alquileres?

La mayoría de los uruguayos gana en pesos y enfrenta algunos precios en dólares. Eso implica que cuando hay un movimiento fuerte del valor del dólar por acontecimientos externos, como sucedió en 2025, el poder adquisitivo del uruguayo sufre cambios abruptos. Las transacciones entre uruguayos no deberían estar afectadas por cuestiones externas. Un uruguayo que gana en pesos debe saber los costos que enfrenta en moneda nacional, reduciendo así su incertidumbre.

También se espera que los precios sean expresados cada vez más en pesos, lo que permite ordenar mejor los gastos del día a día, reduciendo la imprevisibilidad y simplificando la vida cotidiana de quienes viven en Uruguay.

¿En qué medida la desdolarización fortalece la soberanía monetaria y la capacidad del BCU para conducir la política monetaria?

La evidencia muestra que un mayor uso del peso uruguayo como moneda de ahorro, crédito e inversión mejora la eficiencia de la política monetaria, porque permite que la tasa de interés que fija el BCU se transmita de forma más directa y previsible a la economía.

La dolarización también genera mayores costos fiscales: como el BCU no puede emitir dólares, necesita mantener liquidez en esa moneda para responder ante eventuales problemas del sistema financiero, lo que implica endeudarse y asumir mayores costos financieros.

¿Una menor dolarización puede ampliar el margen de maniobra del Estado ante crisis externas o cambios abruptos en las condiciones financieras internacionales?

Una economía con mayor uso de la moneda nacional es más estable y resiliente frente a cambios abruptos en el contexto internacional, con menores efectos negativos sobre la actividad y el empleo.

Con el Estado ocurre algo similar: cuando la deuda está denominada en moneda nacional, las variaciones del tipo de cambio tienen un impacto mucho menor [que cuando la deuda está en dólares], lo que amplía el margen de maniobra ante situaciones adversas. Además, una menor dolarización facilita una recuperación más rápida, en comparación con escenarios en los que la economía queda más expuesta por altos niveles de dolarización.

Finalmente, hay que señalar que impulsar el mayor uso de la moneda nacional permite mayor soberanía de la política monetaria, dado que se transmite mejor a toda la economía la señal de la tasa de interés que fija el BCU. En cambio, en economías dolarizadas la tasa fijada por la Reserva Federal de Estados Unidos tiene un efecto más potente sobre la actividad y los precios. En la práctica, entonces, en economías dolarizadas la herramienta fundamental de estabilización de la economía y los precios se externaliza a Estados Unidos.

¿Cuáles serían los costos de mantener los niveles actuales de dolarización?

Más que enfocarse en los costos de mantener estos niveles, es importante destacar que desarrollar y fortalecer el uso de la moneda nacional tiene beneficios claros y duraderos para las próximas generaciones.

Para las personas y familias implica mayor protección del poder adquisitivo de sus ahorros, con posibilidades de planificar sus objetivos, en un entorno más previsible y estable. Para las empresas significa mejores condiciones para crecer, mayor resiliencia frente a cambios en el contexto, menores riesgos al tomar crédito y un marco más previsible para invertir y generar empleo.

En conjunto, esto permite contar con una economía más estable y preparada para enfrentar shocks externos, con mayor capacidad de crecimiento sostenido en el largo plazo en beneficio de las generaciones futuras.

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