La transformación de una empresa de seguridad no pasa solamente por incorporar cámaras, sensores o sistemas de vigilancia. También implica revisar cómo se organiza el trabajo, quiénes acceden a los puestos y qué impacto ambiental genera su actividad. En Securitas Uruguay estos desafíos forman parte de una estrategia que combina innovación tecnológica, inclusión laboral y reducción de emisiones, con objetivos que se proyectan hacia 2030.
En materia de diversidad la empresa contaba en 2025 con 680 mujeres, que representaban 21,3% de su plantilla, y 63 personas con discapacidad, equivalentes a 2% del total de trabajadores. También empleaba a 135 personas extranjeras, 4,3% de su personal. A estas iniciativas se suma la obtención del sello Empresa Inclusiva LGBT+, junto con la Cámara LGBT de Uruguay.
Para Javier Pérez, director financiero de Securitas Uruguay, uno de los principales desafíos es sostener estas políticas a lo largo del tiempo y adaptarlas a las características de una actividad en la que la incorporación de perfiles diversos requiere revisar prácticas y condiciones de trabajo.
“La perseverancia es clave. Implica aprender, dialogar con los clientes, mostrarles las oportunidades y buscar puntos de conexión”, afirmó en diálogo con la diaria.
La empresa comenzó a desarrollar esta estrategia hace 13 años, cuando, según Pérez, la inclusión todavía tenía poca presencia en la agenda empresarial uruguaya. Desde entonces, ha trabajado en la formación de sus equipos, el diálogo con los clientes y la identificación de oportunidades laborales, con el objetivo de cuestionar los estereotipos sobre quiénes pueden desempeñarse en el sector de la seguridad.
En el caso de las personas con discapacidad, el ejecutivo señaló que no alcanza con contratar personal: también es necesario comprender las distintas situaciones, adaptar las tareas cuando corresponde y preparar a los equipos. En una actividad asociada tradicionalmente con determinadas exigencias físicas, ese proceso requiere aprendizaje y una evaluación de las funciones que puede desempeñar cada trabajador, sostuvo. “No se trata simplemente de traer a una persona a un equipo de trabajo. Hay que hacer un recorrido, educarse y aprender cómo aplicar las políticas de inclusión”, explicó.
Securitas es una empresa de seguridad con presencia en 44 mercados y una trayectoria de más de 90 años. A escala global, cuenta con unos 322.000 empleados y 150 clientes globales. En Uruguay, la compañía opera desde 2006 y tiene presencia en los 19 departamentos del país. Al cierre de 2025, contaba con 3.183 integrantes y 500 clientes corporativos, además de más de 15.000 clientes de servicios de seguridad electrónica.
De responder a los incidentes a anticiparlos
La transformación tecnológica constituye otro de los ejes de la estrategia. Securitas busca integrar sus diferentes herramientas para pasar de un modelo centrado en responder ante incidentes a otro capaz de identificar patrones y anticipar riesgos. “La visión hacia 2030 es combinar tecnología y datos para tener una seguridad más predictiva que reactiva”, explicó Pérez.
En la práctica, esto supone articular sistemas de gestión de edificios, detección de incendios, control de accesos, cámaras, dispositivos móviles y servicios de mantenimiento, entre otras herramientas. El objetivo es que la información generada por estos sistemas no quede aislada, sino que pueda utilizarse para detectar situaciones que aumenten el riesgo de un incidente.
Pérez puso como ejemplo los registros de las recorridas de los guardias. Su análisis puede permitir identificar que una puerta queda abierta de forma recurrente durante determinados turnos y advertir al cliente para corregir esa práctica antes de que se produzca un problema.
Este enfoque puede aplicarse a distintos tipos de instalaciones, desde grandes superficies y centros comerciales hasta plantas industriales y refinerías. La intención es aprovechar los datos para mejorar la prevención, en lugar de limitarse a actuar una vez que ocurrió un incidente.
Apuesta por el medioambiente
La sostenibilidad ambiental es otro de los componentes de la estrategia. Entre las medidas implementadas, Securitas menciona la electrificación de los vehículos, el reciclaje de uniformes y la reutilización de equipamiento tecnológico.
El reporte de sostenibilidad de 2025 señala que Securitas redujo 25% sus emisiones de alcance respecto de 2022. En materia de economía circular, recuperó 2.637 prendas de uniformes y reinstaló 3.283 elementos electrónicos. La reutilización de uniformes permitió evitar cerca de 49 toneladas de emisiones de CO₂, según la empresa.
Al cierre de 2025, 26% de la flota operativa era eléctrica, ocho puntos porcentuales más que en 2024. La empresa contaba con 20 autos eléctricos, 19 motos eléctricas y 14 camionetas eléctricas. En paralelo, redujo 5% el consumo de combustible respecto del año anterior y 25% las emisiones de CO₂ en comparación con 2022, según su reporte de sostenibilidad.
Pérez también estimó que la transición permitió reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en aproximadamente 704 toneladas anuales. “Representa 185 contenedores de carbono que hoy no estamos enviando a la capa de ozono, lo cual permite que el aire sea más limpio”, afirmó.
El ejecutivo aseguró que la empresa ya alcanzó algunos de los objetivos ambientales que se había planteado. Asimismo, destacó que Securitas comenzó a trabajar en la electrificación antes de que el tema adquiriera la relevancia actual. Sin embargo, advirtió que el cambio no consiste solamente en sustituir vehículos. “Es dificilísimo cambiar culturas, modalidades de trabajo y resultados. La gestión del cambio requiere una metodología y perseverancia”, sostuvo.
La experiencia muestra que la incorporación de nuevas tecnologías exige modificar rutinas y preparar a los equipos, explicó. Esa misma lógica, según la empresa, se aplica a las transformaciones vinculadas con la inclusión y la sostenibilidad.
El trabajador como centro
La dimensión social de la estrategia también se expresa en las políticas dirigidas a los trabajadores. Pérez afirmó que la empresa procura reducir las diferencias entre quienes cumplen tareas administrativas y quienes trabajan como guardias de seguridad, una parte central de su plantilla.
En ese sentido, mencionó las actividades que involucran a los trabajadores y sus familias, las capacitaciones internas y las iniciativas vinculadas con la inclusión. La obtención del sello Empresa Inclusiva LGBT+ forma parte de ese trabajo.
Según el reporte de sostenibilidad de 2025, 653 personas aprobaron el curso de Empresa Inclusiva LGBT+ y se destinaron más de 2.000 horas a la capacitación en diversidad. Además, más de 70 personas participaron en programas de formación profesional e inclusión laboral. Asimismo, durante 2025, la empresa registró 48.541 horas de capacitación, distribuidas en 2.036 actividades formativas.
Otro componente es la prevención de accidentes laborales. Pérez destacó la incorporación de chalecos con airbag para trabajadores que se desplazan en moto, una medida que, según explicó, surgió del análisis de los datos de siniestralidad. “Ya tuvimos dos situaciones en las que salvamos vidas con esta herramienta”, afirmó.
Para Pérez la incorporación de nuevas políticas requiere también formación. “Siempre lo importante es poder crecer y aprender del otro. Eso es súper importante”, sostuvo. El ejecutivo señaló que la prevención tiene consecuencias que van más allá del ámbito laboral. “Son 3.000 funcionarios. Detrás de cada trabajador hay una familia”, sostuvo.
De cara al futuro, Securitas trabaja en la integración de sus distintas soluciones y presentó un plan de trabajo para los próximos tres años, según informó Pérez. La compañía busca avanzar gradualmente hacia un sistema que permita centralizar la información y utilizarla para mejorar sus servicios. “Hay una visión estratégica. La idea es ir paso a paso con visión”, concluyó Pérez.