Martín Rodríguez y Florencia Vilaró, estudiantes de Ingeniería Mecánica.

Foto: Inés Guimaraens

Estudiantes de Ingeniería diseñan un auto a hidrógeno para representar por primera vez a Uruguay en una competencia internacional

El proyecto reúne a más de 30 estudiantes de Ingeniería y busca acercar a los futuros profesionales uruguayos a tecnologías de vanguardia vinculadas a la transición energética.

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Un grupo de más de 30 estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) impulsa un proyecto, inédito en Uruguay, que consiste en diseñar un vehículo de competición basado en hidrógeno verde para participar en la Fórmula SAE Brasil H2 Challenge, una de las competencias universitarias de ingeniería más prestigiosas del mundo.

El equipo, denominado FING Hydrogen Racing (FHR), representará por primera vez a una universidad uruguaya en esta categoría internacional, entre el 29 de julio y el 2 de agosto en Brasil.

La iniciativa reúne a estudiantes de distintas carreras y niveles de formación, desde primeros años hasta posgrados, y busca posicionar a Uruguay en el desarrollo de tecnologías vinculadas al hidrógeno.

“Es un orgullo para mí ser parte de este proyecto, ver la buena disposición de la facultad, que un proyecto nazca de estudiantes hacia docentes y poder conseguir sponsors. No hay historial de algo así en Uruguay en ninguna universidad, ni pública ni privada. Por eso sentimos que no solo representamos a la facultad, sino al país. También es un desafío, porque tenemos que romper el hilo con algo que nunca antes se había hecho”, dijo a la diaria el estudiante Martín Rodríguez.

En la misma línea, Florencia Vilaró, otra de las integrantes del proyecto, resaltó, en diálogo con la diaria, que la Facultad de Ingeniería tenga un equipo para competir en Fórmula SAE. “Es algo muy grande para la facultad, porque no muchas universidades del mundo tienen equipos de Fórmula SAE. Ponernos en el mismo lugar que Holanda, donde la gente compite para entrar en el equipo, que podamos hacer este proyecto, llegar a otros lugares, es maravilloso. Ojalá podamos impulsar a otras universidades de Uruguay que también puedan hacerlo”, expresó.

Imágenes del proyecto que impulsa la Facultad de Ingeniería llamado FING Hydrogen Racing, que desarrolla un auto de competición alimentado con hidrógeno verde.

Cómo surgió

Según contó Rodríguez, la iniciativa comenzó a gestarse a fines del año pasado, cuando un grupo de estudiantes empezó a investigar cómo crear un equipo universitario de competición tecnológica.

“Nos propusimos formar el grupo de Fórmula SAE partiendo de la experiencia que tuvimos armando un primer kart eléctrico para competir. La idea era extrapolar eso hacia una competencia mucho más grande y convertirlo en un proyecto permanente de la facultad”, explicó.

El estudiante sostuvo que a finales del año pasado se comenzó a analizar la iniciativa, se investigó, se formó la estructura y se analizó qué profesores podrían ser los tutores del proyecto.

“Oficialmente, el proyecto arrancó en marzo, cuando ya contábamos con un grupo base y una estructura para empezar a llevarlo adelante, pero siempre hubo un trabajo previo de estructura del equipo, de decidir en qué categoría queríamos competir y de conseguir tutores y demás”, señaló.

Por su parte, Vilaró explicó que actualmente participan más de 30 estudiantes organizados en distintas áreas, como diseño y simulación vehicular, powertrain, aerodinámica, electrónica, gestión y operaciones. Los estudiantes se enfrentan a desafíos similares a los de la industria automotriz y del motorsport profesional.

Vilaró destacó que a principios de mayo el proyecto contó con el aval de la facultad, lo que permitió oficializar la iniciativa.

“Dividimos el proyecto por áreas porque gestionar más de 30 personas es complejo. Hay equipos que hacen la parte técnica y otros que trabajamos en gestión de personas, sponsors y comunicación”, relató.

FING Hydrogen Racing.

Una competencia centrada en ingeniería

La Fórmula SAE reúne universidades de distintos países que deben diseñar y justificar técnicamente el desarrollo de sus vehículos. En la etapa inicial, denominada categoría junior, los equipos presentan únicamente el proyecto teórico y las simulaciones del automóvil.

“Lo que se hace en la etapa junior es presentar los reportes técnicos e informes sobre la teoría del auto, las decisiones que se tomarían, los diseños que se hicieron para justificar el modelo con simulaciones y técnica. Al final de cuentas, es una competencia de ingeniería, no es por velocidad. La idea no es ver quién corre más rápido, sino quién desarrolla mejor un vehículo”, explicó Rodríguez.

Los mejores equipos de esa etapa avanzarán luego a una instancia superior, en la que recibirán equipamiento y apoyo técnico para construir el vehículo real.

El proyecto uruguayo competirá en la categoría de hidrógeno, una de las áreas más recientes y experimentales de la competencia internacional.

¿Por qué hidrógeno verde?

Los estudiantes explicaron que eligieron desarrollar un vehículo basado en hidrógeno verde por tratarse de una tecnología emergente y con fuerte potencial de crecimiento.

“La tecnología de hidrógeno es algo bastante nuevo e incipiente a nivel mundial. Tener la oportunidad de aprender sobre eso y trabajar con una pila de hidrógeno es una oportunidad muy rara y había que aprovecharla”, afirmó Rodríguez.

Los estudiantes explicaron que trabajar con un motor eléctrico o a combustión es algo que se hace en la carrera, pero la tecnología de hidrógeno aún no forma parte de la currícula tradicional.

“El hidrógeno está a la vanguardia del mundo. Además, era más fácil conseguir apoyo de otras empresas que están intentando demostrar que la tecnología de hidrógeno es buena. [...] Además, a la facultad también le interesaba este proyecto como una oportunidad para que varios estudiantes se dediquen a aprender una tecnología que la institución aún no se encuentra enseñando”, afirmó Rodríguez.

El estudiante señaló, además, que este enfoque facilita el vínculo con empresas interesadas en impulsar el desarrollo del hidrógeno en Uruguay.

“También era más fácil conseguir apoyo de empresas que están intentando darle visibilidad a la tecnología del hidrógeno”, sostuvo.

Para Vilaró, el proyecto permite acercar a los estudiantes a procesos de innovación tecnológica desde etapas tempranas de la carrera.

“En realidad, cuando hacés la carrera de grado estás aprendiendo cosas que ya existen. Esto te acerca a la innovación desde antes”, afirmó.

“No queremos que muera con nosotros”

Los integrantes del equipo remarcaron que el objetivo es que FING Hydrogen Racing se consolide como un espacio permanente dentro de la Facultad de Ingeniería y continúe funcionando más allá de la actual generación de estudiantes.

“No queremos que sea algo que muera con nosotros, sino que se quede para el futuro de la Facultad de Ingeniería”, señaló Rodríguez.

El estudiante consideró además que la iniciativa puede contribuir al posicionamiento de Uruguay en tecnologías vinculadas al hidrógeno verde.

“Ni siquiera Argentina compite en esta categoría, solo hay un equipo chileno y muy pocas universidades de Brasil. Entonces, creo que posiciona muy fuerte a Uruguay a nivel hidrógeno y también en formación profesional”, afirmó.

Vilaró destacó el impacto formativo y humano de la experiencia. Para la estudiante, el proyecto no solo representa una oportunidad de aprendizaje técnico, sino también de desarrollo personal y profesional. Resaltó que participar en FING Hydrogen Racing le permitió adquirir habilidades que habitualmente no se trabajan en la formación tradicional de ingeniería.

Vilaró también recalcó el carácter intergeneracional e interdisciplinario del equipo, integrado tanto por estudiantes de primeros años como por alumnos de posgrado. A su juicio, esa diversidad fortalece el aprendizaje colectivo y genera un sentido de pertenencia.

“La parte de representar a Uruguay es muy divertida, viajar a Brasil como equipo es un orgullo”, afirmó.

Más allá del aspecto académico, Vilaró señaló que el proyecto logró construir una identidad colectiva entre estudiantes y docentes. “Hay un sentimiento de equipo muy bueno”, concluyó.

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