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Futuro Conocimiento
Foto: Urubots

Foto: Urubots

El “mini Tesla” uruguayo ganó un desafío en el mundial de robótica realizado en Canadá

El vehículo desarrollado por estudiantes de UTEC Rivera ganó la prueba de cooperación entre autos autónomos de la categoría Autonomous Car Pro y terminó cuarto en la clasificación general entre 16 equipos de distintos países.

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El vehículo autónomo desarrollado por estudiantes de la Universidad Tecnológica (UTEC), que la diaria presentó semanas atrás como un “mini Tesla” por su capacidad para conducir sin intervención humana, obtuvo este martes un destacado resultado en la FIRA RoboWorld Cup 2026, uno de los torneos de robótica más importantes del mundo. El equipo de robótica de la UTEC, llamado Urubots, ganó la prueba United de la categoría Autonomous Car Pro y finalizó cuarto en la clasificación general entre 16 equipos.

Entre los integrantes del equipo se encuentra Gabriel da Silva, estudiante de la carrera de Ingeniería en Control y Automática de UTEC, quien explicó a la diaria que el proyecto consistió en el desarrollo de vehículos autónomos diseñados íntegramente por el equipo, desde la estructura mecánica hasta la electrónica, la programación y los sistemas de visión artificial.

En la clasificación general participaron entre 16 y 17 equipos. El primer lugar fue para una universidad canadiense, el segundo para un equipo de Malasia y el tercero para un equipo brasileño. El equipo uruguayo se ubicó cuarto, por delante de representantes de China, Canadá, Brasil, Turquía, entre otros.

En la FIRA, que se desarrolló en Canadá entre el 1º y el 21 de julio, los estudiantes de la UTEC compitieron en las categorías de drones, humanoides y autos autónomos. El certamen es uno de los mundiales de robótica más importantes y longevos del mundo y reúne a equipos de decenas de países.

Un desafío de cooperación entre robots

El primer puesto llegó en la prueba denominada United, un desafío en el que los organizadores conformaban equipos de forma aleatoria y los participantes debían lograr que dos vehículos autónomos de distintos equipos trabajaran de manera coordinada.

La dificultad radicaba en que solo uno de los autos contaba con cámara para interpretar el entorno. Ese vehículo recorría el circuito, identificaba carriles, pasos peatonales y señales de tránsito –como detenerse o girar a la izquierda o a la derecha– y almacenaba esa información.

Unos segundos después partía un segundo vehículo, que no podía ver las señales porque estas eran retiradas por los jueces tras el paso del primer auto. Para completar correctamente el recorrido debía recibir, mediante comunicación inalámbrica, las instrucciones enviadas por el vehículo guía.

“El primer auto era los ojos del segundo”, explicó Da Silva. “El segundo era un auto ciego; solo podía moverse gracias a la información que le transmitía el primero”.

El sistema exigía que ambos vehículos funcionaran de forma completamente autónoma y sincronizaran en tiempo real la información necesaria para completar el recorrido sin intervención humana.

Tecnología desarrollada desde cero

Da Silva destacó que uno de los aspectos más valiosos del resultado fue haber competido con un vehículo construido prácticamente desde cero, mientras que varios rivales utilizaban plataformas comerciales ya desarrolladas.

“Nos pudimos dar cuenta de que, con nuestros recursos, con lo que teníamos, lo pudimos maximizar al 100%, porque quedamos por arriba de algunos equipos que tenían el auto totalmente comprado. Ya tenían todo hecho de fábrica”, afirmó.

El estudiante explicó que el equipo de UTEC tuvo que “hacer todo desde cero”: diseñar la dirección del vehículo, motores y sensores, la comunicación entre todos los componentes y programar los algoritmos de visión computacional y procesamiento de datos.

“Tuvimos que hacer todo de cero, tanto la dirección como el tema de motores. También la comunicación de todos los componentes, trabajar con visión computacional, programarlo y filtrar todos los datos de motores y cámara”, detalló.

Un logro colectivo

Aunque la delegación de la categoría estuvo integrada por dos competidores y su entrenador, Da Silva subrayó que el resultado fue posible gracias al trabajo del conjunto del equipo Urubots.

“Es un sentimiento lindo, porque nos enorgullece como equipo”, señaló. Recordó que durante la competencia los integrantes de las distintas categorías se apoyaban mutuamente para resolver problemas técnicos entre una prueba y otra.

“Siempre había gente de otras categorías ayudándonos, como nosotros los ayudábamos a ellos. Es un sentimiento de orgullo saber que no estamos solos y que hay un gran equipo atrás que siempre nos está apoyando para poder sacar este tipo de resultados”, concluyó.