Meta anunció este martes nuevas medidas de verificación de edad basadas en inteligencia artificial (IA) para identificar adolescentes y menores de 13 años en sus plataformas y reforzar las protecciones en Instagram y Facebook.
El profesor de la universidad brasileña Fundação Getulio Vargas y doctor en derecho civil Filipe Medon afirmó, en diálogo con la diaria, que las nuevas medidas impulsadas por Meta responden a una creciente presión judicial y regulatoria sobre las plataformas digitales, pero advirtió que la recopilación de datos para verificar la edad de menores también plantea riesgos en materia de privacidad y uso posterior de la información.
“Meta dice que no tratará los datos para fines biométricos de reconocimiento facial. Está muy claro en su post que no hay control biométrico, pero toda la recopilación de datos trae riesgos”, afirmó.
Medon remarcó que la utilización de esa información debe limitarse estrictamente a la finalidad original de verificar la edad de los usuarios. “La empresa no debe utilizar estos datos para otros fines”, señaló.
El anuncio de Meta
El sistema anunciado por Meta comenzará a aplicarse en Instagram en los 27 países de la Unión Europea y Brasil. “También nos estamos expandiendo a Facebook en EEUU por primera vez, seguido de Reino Unido y la UE en junio. Nuestro objetivo es extender el uso de esta tecnología en Instagram a nivel mundial durante todo el año”, agregó.
“Continuamos reforzando nuestras medidas de control de menores de edad mediante el uso de inteligencia artificial para eliminar a las personas menores de 13 años de nuestros servicios. Estamos ampliando nuestra tecnología para incluir automáticamente a las personas que creemos que podrían ser adolescentes en las protecciones de cuentas para adolescentes de Instagram en la UE y Brasil, y de Facebook en EEUU”, informó la empresa en un comunicado.
La empresa aseguró que continúa “reforzando” la detección de menores de 13 años, cuya presencia está prohibida en Instagram y Facebook. Según detalló, la IA analizará perfiles completos en busca de “pistas contextuales”, como publicaciones sobre cumpleaños, referencias escolares, comentarios, biografías y descripciones para determinar si una cuenta podría pertenecer a un menor.
“Si determinamos que una cuenta podría pertenecer a un menor de edad, se desactivará y el titular deberá demostrar su edad mediante nuestro proceso de verificación para evitar que se elimine”, agregó.
Meta indicó además que incorporará análisis visual para que sus sistemas puedan identificar indicios de edad en fotos y videos. “Queremos dejar claro que esto no es reconocimiento facial”, afirmó la compañía. Según explicó, la IA utiliza “características generales e indicios visuales, como la altura o la estructura ósea, para estimar la edad aproximada de una persona”.
La empresa sostuvo que, si detecta que una cuenta podría pertenecer a un menor de edad, esta será desactivada y el usuario deberá demostrar su edad mediante un proceso de verificación para evitar su eliminación.
En paralelo, comenzará a enviar notificaciones a padres en EEUU a través de Facebook e Instagram con información para verificar la edad de sus hijos adolescentes y consejos para conversar sobre “la importancia de proporcionar la edad correcta en línea”.
“Creciente presión”
El 25 de marzo de 2026 un jurado en Los Ángeles encontró a Meta y Google (por Youtube) responsables por la adicción de una joven de 20 años y determinó el pago de una compensación de seis millones de dólares. El jurado concluyó que Meta y Google “actuaron con malicia, opresión o fraude” por la forma de operar sus plataformas.
Un día antes, otro fallo en Nuevo México responsabilizó a Meta por exponer a menores a contenido sexual y depredadores. En ambos casos, las gigantes tecnológicas anunciaron apelaciones. Las nuevas medidas anunciadas por Meta responden a una creciente presión judicial y regulatoria sobre las plataformas digitales, sostuvo Medon.
“En EEUU está muy claro que hay una gran presión por cuenta de las decisiones judiciales en los casos más recientes, en Nuevo México y en California”, afirmó Medon, al analizar el endurecimiento de los mecanismos de verificación de edad en redes sociales.
Según explicó, existe una exigencia creciente para que las plataformas modifiquen el diseño de sus servicios “para que sea menos peligroso”, pero, además, para que “sea capaz también de identificar prontamente si es una cuenta de niño o de una persona mayor”.
El especialista señaló que esa presión también proviene de nuevas normativas que avanzan en distintos países. Como ejemplo, mencionó el denominado “ECA digital” de Brasil, una propuesta que busca reforzar la protección de menores en entornos digitales.
“Trae la obligación de que cuentas de niños de hasta 16 años estén vinculadas a las de sus padres”, explicó Medon. En ese contexto, sostuvo que “Meta, así como otras tantas empresas, está empezando a hacer esfuerzos para garantizar que (...) haya una supervisión parental efectiva”.
Desafíos
No obstante, el académico advirtió sobre los desafíos y riesgos asociados al uso de IA para estimar edades. “Hay algunas cuestiones importantes. La primera es cuál es la tasa de precisión de estos sistemas. Es decir, si estos sistemas de inteligencia artificial son efectivos para verificar la edad”, indicó.
En esa línea, sostuvo que la legislación brasileña ya establece límites claros sobre el tratamiento de datos de menores. “Hay una obligación de que estos datos recopilados sean siempre utilizados a partir del superior interés de los niños, que es un principio internacional”, explicó.
El especialista destacó además el papel de los estados y de las autoridades regulatorias en el control de estas prácticas. “Las leyes generales de protección de datos ya garantizan que los datos no pueden ser utilizados para otras finalidades”, concluyó.
El debate en Uruguay
El tema sobre el impacto de las redes sociales en los menores y su posible regulación viene siendo analizado en distintos eventos realizados en el Parlamento uruguayo.
En el último encuentro, que se realizó el 30 de abril, especialistas y legisladores coincidieron en que la regulación de las plataformas digitales exige ir más allá de medidas como la verificación de edad.
Desde Wikimedistas de Uruguay, Evelin Heidel alertó sobre “las nuevas modas de implementar mecanismos de verificación de edad para resolver cuestiones vinculadas a la protección de niños, niñas y adolescentes. Brasil, Australia, Reino Unido han implementado esta clase de medidas, pero, finalmente, lo que terminan haciendo es regalarles miel a las plataformas”, advirtió.
Señaló que lo que termina pasando en esos casos es que las plataformas consiguen tener muchos más datos, además de que este tipo de medidas no garantizan que se cumplan las salvaguardas necesarias para la protección de esa información, dejando a los menores “aún más vulnerables y expuestos a toda una serie de amenazas”.
En la misma línea, la abogada Sandra Garín sostuvo que existen otras formas para pedir la verificación de edad sin que las plataformas accedan a los datos.
“Las plataformas están deseosas de tener estos datos, al punto de que en los juicios que están enfrentando Meta y Google en Francia y en Los Ángeles propusieron (...) el control de edad”, señaló. Como alternativas, sostuvo que se puede recurrir a un proveedor de identidad, como puede ser la DGI u otras opciones controladas por el Estado que eviten que los datos terminen siendo utilizados por las plataformas.
Mientras tanto, el director ejecutivo de Observacom, Gustavo Gómez, advirtió que el debate legislativo debe evitar respuestas simplistas que terminan siendo contraproducentes. En el caso de los mecanismos de verificación de edad, dijo que se llevaron “puesto montón de cosas”, como el derecho a la privacidad y los datos personales.
Para Gómez, la clave no está en restringir a los usuarios más jóvenes, sino en intervenir sobre las empresas que diseñan las plataformas: “El diseño adictivo debe ser el centro de la cuestión, y la responsabilidad es de estas empresas que tratan de lucrar con nuestros hijos”.
“No podemos seguir poniendo responsabilidad en padres y madres que no tienen una capacidad, aun cuando le diéramos herramientas que tampoco tienen, para enfrentar a una maquinaria brutal de empresas que, a sabiendas, compiten muy asimétricamente por la atención de nuestros propios hijos”, agregó.