la diaria Empresas

Fundación Dr. Pérez Scremini en Montevideo. Foto: Martín Varela Umpiérrez (archivo, abril de 2024)

Una aplicación desarrollada por estudiantes uruguayos busca reducir errores en los tratamientos de quimioterapia infantil

Creado junto a la Fundación Pérez Scremini, el sistema digitaliza todo el proceso de atención, calcula las dosis según el peso y la estatura del paciente e incorpora validaciones para disminuir el riesgo de errores.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Administrar un tratamiento de quimioterapia pediátrica implica coordinar decenas de pasos en los que un error puede tener consecuencias para el paciente. Desde el cálculo de la dosis hasta la preparación de cada medicamento, buena parte de esos procesos todavía se realizan de forma manual o mediante herramientas informáticas que no están integradas entre sí.

Con el objetivo de reducir esos riesgos, los estudiantes de la licenciatura en sistemas de la Universidad ORT Nicolás Kicelian, Mateo Mazzini y Emiliano Marotta desarrollaron junto a profesionales de la Fundación Pérez Scremini una plataforma que digitaliza y gestiona todo el recorrido del paciente oncológico, desde la primera consulta hasta la finalización del tratamiento.

El proyecto, denominado Quimio Control, nació a partir de una necesidad detectada por los propios equipos médicos de la fundación.

“Actualmente se realiza todo el proceso en papel o con distintas herramientas totalmente aisladas unas de otras. Hasta ahora, no se podía hacer una trazabilidad de los tratamientos ni consultar un histórico de los pacientes. La idea fue digitalizar todo el proceso de gestión de los tratamientos”, explicó, en diálogo con la diaria, Marotta, uno de los desarrolladores.

Más que una historia clínica electrónica, la plataforma funciona como un sistema de apoyo al trabajo clínico. Además de registrar la información de cada paciente, genera automáticamente el calendario completo de administración de medicamentos, calcula las dosis según el peso y la estatura y acompaña a los equipos durante la preparación de cada fármaco.

“El sistema no es simplemente un registro de información. También genera automáticamente el calendario de medicaciones, calcula las dosis y brinda herramientas para preparar cada medicamento, teniendo en cuenta aspectos como su peso, estatura y la forma correcta de preparación”, señaló Marotta.

Asimismo, la aplicación tiene en cuenta la estabilidad del medicamento. “No es lo mismo un medicamento que hay que administrarlo en las siguientes 3 horas, porque se vence, a uno que se puede preparar cinco días antes, porque tiene mucha estabilidad”, afirmó.

Reducir el margen para el error

Uno de los principales objetivos del proyecto es disminuir la posibilidad de errores durante el tratamiento.

Actualmente, parte del cálculo de las dosis continúa realizándose de forma semimanual, lo que puede dar lugar a equivocaciones de tipeo o de cálculo.

“Puede ocurrir que, por un error de tipeo o cálculo, al paciente se le administre una dosis mayor de la necesaria y eso le genere efectos adversos. O al revés: que reciba una dosis menor y el tratamiento no resulte tan efectivo”, indicó.

Para minimizar esos riesgos, la plataforma incorpora reglas clínicas que verifican automáticamente distintos parámetros antes de validar una indicación médica.

Por ejemplo, controla que la dosis prescrita no supere la concentración máxima permitida para cada medicamento y, en futuras versiones, también alertará cuando un paciente sea alérgico a alguno de los fármacos indicados.

“El sistema trata los protocolos de quimioterapia y realiza validaciones para que la dosis no supere la concentración máxima permitida. También estamos incorporando alertas por alergias”, explicó.

Asimismo, Marotta dijo que esta automatización reduce tiempos y disminuye la carga administrativa.

Del conocimiento médico al software

El mayor desafío del proyecto no estuvo en la programación. Según Marotta, la parte más compleja fue comprender en profundidad los procedimientos médicos y traducirlos a un sistema informático que pudiera acompañar todo el proceso sin obligar a los profesionales a seguir utilizando registros paralelos.

“Lo más difícil fue entender cómo trabajan los equipos médicos y traducir esos procesos a una solución informática. Son procedimientos muy complejos, con muchas excepciones, y queríamos que el sistema pudiera utilizarse de principio a fin”, señaló.

El desarrollo todavía se encuentra en su etapa final de validación. A mediados de agosto comenzarán las primeras pruebas piloto con pacientes. Durante esa fase, los equipos trabajarán en paralelo con el método tradicional y con la nueva plataforma para medir si efectivamente disminuyen los errores y se reducen los tiempos de trabajo.

Una herramienta pensada para crecer

Aunque el proyecto fue desarrollado específicamente para la Fundación Pérez Scremini, sus creadores consideran que podría extenderse a otras instituciones que realizan tratamientos oncológicos.

Marotta explicó que los derechos del software fueron cedidos a la fundación y que la intención es que, una vez consolidado su funcionamiento, pueda compartirse con otros centros de salud.

“La idea es que esta herramienta pueda donarse para que todos los organismos que realizan este tipo de tratamientos tengan acceso a ella. [...] Primero queremos que funcione bien en la fundación y después evaluar cómo seguir”, afirmó.

Consultado sobre la posibilidad de incorporar inteligencia artificial, Marotta señaló que por ahora el equipo no lo considera necesario. Explicó que los protocolos de quimioterapia ya están altamente estandarizados y que, en un área tan sensible como la medicina, los modelos de IA aún presentan limitaciones debido a que pueden generar respuestas incorrectas cuando carecen de información suficiente.

“En un futuro podría incorporarse para alguna tarea específica, pero no creemos que sea necesaria como eje central del sistema”, concluyó.

¿Te interesa el futuro?
None
Suscribite
¿Te interesa el futuro?
Recibí el newsletter de Futuro en tu email.
Recibir