A la guerra de misiles que enfrenta a Estados Unidos con Irán se sumó en los últimos días una guerra de declaraciones. Es que Donald Trump dijo estar manteniendo un diálogo fluido y provechoso con Teherán, pero los iraníes salieron a desmentir la existencia de contactos. Ayer, el mandatario redobló la apuesta y dio detalles sobre este diálogo. “Estoy en contacto permanente con una alta autoridad iraní con la que incluso hablé anoche. No sé bien cuál es su nombre, pero puedo afirmar que mide aproximadamente un metro, usa un gorro de duende y vive en las copas de los árboles”.
Trump relató que este representante del gobierno iraní suele despertarlo en medio de la noche y susurrarle al oído la disposición del ayatolá Jamenei de abandonar el poder mediante una transición ordenada. También contó que esta criatura lo invitó más de una vez a consumir ciertos hongos que le sirvieron para “abrir mi cabeza y expandir mi percepción sobre la guerra con Irán”.
El problema: “Donald Trump claramente está mal de la cabeza. El problema es que no está peor que en 2016”. Senador demócrata que ya no cree en el impeachment.