Ernesto Talvi dijo que quería acabar con la “diplomacia de cóctel”. ¿Qué opina de eso?
Sería como acabar con la diplomacia.
Cuando era embajador en Buenos Aires estuvo involucrado en un escándalo por la importación de dos autos Porsche. ¿Se arrepiente?
Un poco, sí. En Uruguay los precios de los combustibles son criminales.
¿Volvió a hablar con Guillermo Maciel luego de haberlo definido como “un tarado”?
Sí, y le aclaré algunas cosas, entre ellas, que no lo considero un tarado, sino un estúpido.
¿Qué enseñanza le dejó el episodio en el que Carolina Ache lo grabó mientras mantenían una conversación privada?
Que en realidad ella tendría que haber sido la canciller y yo el vicecanciller.
¿Es cierto que el expresidente argentino Alberto Fernández lo está asesorando en su defensa?
No llegué a pedírselo, porque perdí un montón de contactos cuando mi teléfono se cayó accidentalmente en un compactador de chatarra de automóviles.
¿Considera que Jorge Díaz está detrás de las sanciones que le aplicaron?
Eso lo dije en su momento, pero ahora me arrepiento porque suena como un elogio a Díaz.
¿Qué espera del juicio a Sebastián Marset?
Él va a mentir mucho, porque la Fiscalía de Estados Unidos está cooptada por el Frente Amplio y lo va a obligar a acusarnos.
¿Cree que Marset va a relacionar el caso de su pasaporte con jerarcas del gobierno anterior?
Si lo hace sería un gran error, porque declarar en contra de los narcos es peligroso, pero declarar en contra de las roscas en el servicio diplomático es suicida.
¿Se ve como embajador si Luis Lacalle Pou gana las próximas elecciones?
Sí, por supuesto, preferentemente en algún país que no tenga tratado de extradición con Uruguay.