Ayer, millones de personas pudieron apreciar desde España, Portugal e Irlanda un eclipse total de sol. Pero mientras estas personas se maravillaban con el efecto visual del fenómeno astronómico, los científicos estudiaban otro tipo de consecuencias. Una de ellas fue que el sol dejó de calentar los bosques durante cerca de un minuto, generando una ligerísima estabilización de la temperatura. “Según nuestros cálculos, con 3.000 eclipses totales durante el verano lograríamos que los bosques no se secaran tanto y que su temperatura no subiera hasta los niveles que se están viendo en estos momentos. Estas dos cosas harían que el riesgo de incendio bajara significativamente”, explicó uno de los científicos que estudiaron el tema.
La posibilidad de que se produzcan alteraciones en las trayectorias de la Tierra, la Luna y el Sol es considerada “muy cercana a cero”, pero aun así es mayor que la probabilidad de que el mundo tome las medidas necesarias para detener el calentamiento global.
La frase: “Fueron los 20 segundos más refrescantes del verano”. Español achicharrado.