Desde hace un par de meses el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, viene recibiendo ataques desde varios frentes, en la mayoría de los casos debido a lo que muchos ven como un exceso de codicia a la hora de planificar los mundiales. En estos momentos las federaciones de Europa, Asia y Centroamérica están pidiendo su cabeza, aunque también hay otras que lo apoyan, como la de Sudamérica. En opinión de un analista especializado en el mundo del fútbol: “El hecho de que Alejandro Domínguez, Chiqui Tapia y otras figuras importantes del fútbol sudamericano lo estén respaldando no puede verse como una confirmación de que Infantino es culpable de todo lo que se lo acusa, sino más bien de que seguramente esté metido en cosas mucho más turbias”.
Pero nada parece indicar que Infantino vaya a dar un paso al costado. De hecho, el dirigente afirma que está orgulloso de su gestión y pidió que esta sea evaluada por el VAR para garantizar una evaluación justa y transparente. “Se están arrojando sobre mí todo tipo de sospechas acerca de presuntas irregularidades. Pero más que ensayar una defensa, me gustaría ponerme en manos del VAR, para que todo el mundo esté seguro de que mi inocencia o culpabilidad se va a decidir con base en datos comprobables, con una objetividad que aleje cualquier suspicacia acerca de eventuales favoritismos hacia mi gestión”.
El lamento: “Con Eugenio Figueredo estas cosas no pasaban”. Gianni Infantino, amigo de ciertos uruguayos.
