Si bien los problemas en el fútbol uruguayo son bastante frecuentes, el fin de semana se registraron un par de hechos particularmente desafortunados. El sábado, el partido entre Peñarol y Montevideo City Torque debió suspenderse por un apagón en el estadio Charrúa, y el domingo, antes del encuentro entre Danubio y Cerro, hinchas cerrenses secuestraron un ómnibus para que los llevara hasta Maroñas. Según un politólogo, “Estos dos episodios, que se suman a los frecuentes hechos tragicómicos que se ven normalmente en las canchas uruguayas y a los desastres protagonizados por la selección uruguaya, hacen que los hinchas se sientan frustrados, ya que dan la imagen de una situación de desborde y descontrol al que las actuales autoridades no pueden hacer frente”. “No sería raro que en cualquier momento los hinchas lleguen a la conclusión de que la única solución posible es que la Asociación Uruguaya de Fútbol quede en manos de un Bukele”.
Según el politólogo, este estado de situación es bastante más grave que el escenario que se presenta en la política, ya que, en el caso del fútbol, “es prácticamente un hecho objetivo que nada de lo que venga puede ser peor que lo que ya está”.
El razonamiento: “Me estoy jugando el pellejo; por eso elegí para la selección a un técnico que no llegó a dirigir una docena de partidos en Primera División”. Ignacio Alonso, seleccionador de técnicos.