El domingo, en ocasión del 190 aniversario del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou dio un esperadísimo discurso, el primero luego de entregar la presidencia. El expresidente adoptó en todo momento un tono conciliador y quiso mostrarse alejado de los radicalismos. “Con los años he ido volviéndome menos ortodoxo. Es muy fácil hablar de la libertad cuando alguien no tiene trabajo. Y es muy fácil hablar de garantías cuando hay que comprar un par de patrulleras oceánicas sí o sí. Y ni que hablar de la entrega exprés de pasaportes a los narcotraficantes. O de la transparencia a la hora de elegir colaboradores. Porque claro, la gente se queja de Alejandro Astesiano, pero después hay que estar ahí en la presidencia sin nadie que te haga laburos de espionaje”, dijo Lacalle Pou en su discurso.
El exmandatario consideró que su gobierno tuvo un perfil “humanista”, en el que el centro siempre estuvo puesto “en el ser humano”. “¿Qué importa más, algún artículo del código penal o que un amigo te mire a los ojos y te convenza de algo? Que no esperen de nosotros que nos comportemos como robots que siguen las leyes al pie de la letra sin analizar su dimensión humana”.
El análisis: “No fue un discurso de tono electoralista. De hecho, ni siquiera prometió no subir los combustibles”. Politólogo difícil de engatusar.
