La decisión de Reino Unido de prohibir la importación de productos elaborados en la Cisjordania ocupada y de sancionar a los colonos que cometan actos terroristas contra las poblaciones palestinas despertó la ira del gobierno israelí. La primera respuesta consistió en cerrar el consulado de Reino Unido en Jerusalén, pero varios miembros del gobierno israelí consideraron que la represalia se quedó demasiado corta, por lo que ayer se decidió instalar una colonia judía en la sede diplomática. “Reino Unido jamás volverá a ocupar ese edificio, no solo porque no vamos a olvidar esta afrenta, sino porque la semana que viene instalaremos allí un asentamiento”, adelantó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El gobernante no descartó la posibilidad de tomar medidas similares con otras sedes de representaciones de países que sigan el camino de Reino Unido. “Vamos a hacer de la zona en donde están las representaciones diplomáticas de Jerusalén una zona libre de antisemitismo y de amenazas para nuestra seguridad y llena de colonias”, aseguró Netanyahu.
La advertencia: “Es inaceptable que sigan pasando las cosas que vienen pasando desde hace décadas”. Gobernante europeo que recién se enteró.
