La sexualidad, al igual que muchas áreas del comportamiento humano, varía con el paso del tiempo y se adapta a los cambios en el entorno. Pero, como también ocurre con el resto de los cambios, estos a veces causan resistencias. Es el caso de la estimulación digitoauricular, una práctica sexual que genera cada vez mayor interés en ciertos sectores de la sociedad, pero también resistencias. Concretamente, el directorio del Partido Nacional votó ayer una moción para pedir que se prohíba esta práctica, que consiste en estimular zonas de la oreja, especialmente el orificio en donde comienza el conducto auditivo externo, mediante la utilización de los dedos. “Los blancos siempre hemos sido defensores de las libertades, pero la libertad de uno termina donde empieza la de los demás. Y no podemos aceptar tranquilamente que las personas vayan por ahí metiéndoles el dedo en la oreja a otras personas”, declaró el presidente del directorio, Álvaro Delgado.
Pero los expertos en sexología discrepan con esta interpretación. “La estimulación digitoauricular es una práctica perfectamente normal, siempre y cuando se haga en forma consensuada. No es para escandalizarse ni, mucho menos, para proferir amenazas a quien intenta practicarla. Si alguien no quiere que le metan el dedo en la oreja, alcanza con no participar en la orgía”.
La táctica: “Convencimos a Delgado de que venga a reunirse con Orsi cuando le aclaramos que podía usar orejeras”. Estratega de la Torre Ejecutiva.
