La victoria del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt alarmó a toda Europa, ya que es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que esta corriente ideológica gana unas elecciones relevantes. La respuesta de AfD consistió básicamente en restarle dramatismo a la situación y tratar de presentarse como un partido “moderno”. “Le pedimos al mundo que no crea las mentiras del establishment. No es cierto que seamos neonazis continuadores de Adolf Hitler. Hitler fue un monstruo que quiso quedarse con Polonia. Nosotros pretendemos anexar únicamente el 10% del territorio”, expresó un vocero del partido.
Con respecto a la integración de los musulmanes, AfD aclara que sus reparos se refieren únicamente a aquellos que no logren asimilar los principios y valores de la sociedad alemana. “Aquel musulmán que no le rece a Mahoma ni mantenga tradiciones de cualquier tipo de su país de origen y que acepte someterse a un tratamiento de blanqueamiento de piel no tendrá nada que temer”, aseveró el vocero, quien no quiso explayarse sobre qué pasará con los musulmanes que no accedan a estos requisitos. “Lo único que puedo recomendarles es que se deshagan de sus colecciones de arte y su oro”.
La queja: “¿Ahora tatuarse una esvástica en el pecho, junto al corazón, te convierte en un nazi?”. Votante de AfD víctima de los prejuicios de la cultura woke.
