El atentado a la fiscal de Corte, Mónica Ferrero, fue considerado un antes y un después en materia de lucha contra el crimen organizado. De hecho, desde ese momento las amenazas de narcotraficantes a fiscales se han intensificado. Pero una encuesta realizada entre los representantes del Ministerio Público reveló que, si bien existe un temor muy grande a sufrir un atentado de narcos, esta no es la principal preocupación. Según explicó uno de los responsables del estudio, “a lo que más teme un fiscal es a otro fiscal, porque contra el narco hay maneras de protegerse, como guardias policiales y vigilancia a distancia, pero contra otro fiscal no. En ese medio, las agresiones se dan por lo bajo y entre las sombras, por lo que son muy difíciles de prevenir”.
El experto también señaló que los enfrentamientos con otros fiscales, a diferencia de lo que ocurre con los narcos, se tornan personales. “La única motivación que tiene un narco es el dinero. Quiere que le permitan seguir enriqueciéndose con el narcotráfico. Los fiscales, en cambio, odian a muerte a otros fiscales y los van a seguir odiando desde la tumba. En esta guerra fratricida, un fiscal nunca va a llegar a un punto en el que pueda decir ‘me jubilé, ya no tengo que preocuparme’”.
El panorama: “Vivo entre el miedo a una bomba y el miedo a una puñalada por la espalda”. Fiscal promedio.
