La tradicional exposición de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) es aprovechada por los propietarios de establecimientos ganaderos para dar a conocer sus mejores ejemplares, en muchos casos mejorados gracias a la genética. Ayer le tocó el turno a la exposición de peones, en donde la genética fue la estrella. Un representante de la ARU dijo estar “gratamente sorprendido” por el nivel de los peones presentados. “Esto es la prueba de que la mejora genética es el camino. A varios de los ejemplares aquí presentados se les sacó, mediante la manipulación genética, la capacidad de sindicalizarse, pedir aumentos salariales o mejoras en las condiciones de trabajo, algo que incrementa la productividad”.
El propietario de un establecimiento que se alzó con uno de los premios más importantes de la competencia explicó que el mejoramiento genético de los peones es “fundamental” para que la carne natural pueda competir con la artificial. “Si ellos usan la tecnología, nosotros también la vamos a usar. Si nos dormimos en este terreno, los nerds salidos de universidades montevideanas se van a quedar no solo con nuestro negocio, sino también con la identidad del campo”.
La gran apuesta: “El ambicioso objetivo que nos hemos planteado de aquí a 2030 es crear un ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca genéticamente modificado para que sea más dócil”. Ruralista y genetista.