Una de las principales características de las teorías conspirativas es que los hechos objetivos y los argumentos racionales suelen no ser útiles para rebatirlas entre quienes creen en ellas. Lo ocurrido en Brasil es una prueba de ello. Desde que el expresidente Jair Bolsonaro fue condenado por intento de golpe de Estado, en las redes bolsonaristas comenzaron a circular teorías según las cuales el responsable de llevar adelante el caso, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, habría actuado por afinidad política. La semana pasada, sin embargo, se comprobó que el magistrado es en realidad un simple corrupto cuya única motivación es el dinero. Pero a pesar de la demostración de que esta teoría conspirativa es completamente disparatada, entre los seguidores de Bolsonaro se niegan a descartarla. “El caso de la supuesta corrupción de De Moraes es una cortina de humo para tapar el hecho de que opera para Lula” y “¿De Moraes corrupto? JAJAJAJA. No puedo creer que haya gente que se crea esa estupidez. Son corderitos que siguen a la manada y no quieren ver la realidad, y la realidad es que De Moraes es de izquierda” fueron algunos de los comentarios que se pudo leer en redes sociales.
La observación desde acá: “Viendo todo esto que está pasando, uno llega a la conclusión de que lo mejor para la democracia brasileña sería que encarcelen a Lula y no se pueda presentar a las elecciones”. Uruguayo amante de la institucionalidad.
