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Partidarios de Jair Bolsonaro reunidos en la Explanada de los Ministerios de Brasilia, el 7 de octubre de 2025.

Foto: Mateus Bonomi / Anadolu vía AFP

Precariedad y evangelismo

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La juventud brasileña está viviendo uno de los momentos más inestables de su relación con el mundo laboral en décadas, a la vez que avanza su afinidad con la derecha y ultraderecha.

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Hoy Brasil tiene uno de los niveles más altos de identificación juvenil con la derecha: el 38 por ciento de los jóvenes se posiciona en este campo, de los cuales el 17 por ciento se declara de extrema derecha, el porcentaje más alto de toda América Latina.1 En comparación, solo el 18 por ciento se identifica con la izquierda, nueve puntos menos que hace 20 años.2 Pese a esto, hay una paridad en la simpatía por espacios políticos concretos: el 23 por ciento de los jóvenes se declara partidario del expresidente Jair Bolsonaro o cercano al bolsonarismo, frente al 28 por ciento que afirma ser partidario o cercano al Partido de los Trabajadores.3

Los cambios en el mundo del trabajo han hecho que las relaciones laborales sean radicalmente más precarias para los jóvenes. Esto se suma al aumento del costo de la vida, la falta de perspectiva del trabajo como dimensión emancipadora y el papel cada vez más central de la familia, no solo como una categoría afectiva, sino como un pilar material concreto: vivienda, comida y apoyo económico.

El origen de los ingresos individuales revela un mercado laboral fragmentado: el 40,9 por ciento tiene un contrato laboral en regla y con todas las leyes sociales, el 13,3 por ciento trabaja como autónomo, el 11,8 por ciento como autónomo informal ocasional, el 10,1 por ciento está desempleado y el 8,4 por ciento vive sin ingresos propios porque estudia.

Aunque el 41 por ciento de los jóvenes tiene trabajo formal con contrato estable, solo el 11 por ciento indica que quiere mantenerlo en el futuro. Por otro lado, el 30 por ciento dice querer tener su propio negocio y el 18 por ciento dice que prefiere vivir de inversiones, aunque solo el uno por ciento esté realmente en situación de hacerlo. Este “salto deseado” hacia la posición de rentista “parece menos un plan económico realista y más una imaginación social de abandonar el trabajo subordinado”. Es precisamente entre los jóvenes más cercanos al bolsonarismo (24,6 por ciento) donde este deseo se intensifica.

En este abismo entre expectativa y realidad, la religión toma protagonismo. El 48,3 por ciento de los jóvenes de derecha o centroderecha son evangélicos, demostrando que la fuerza política de las iglesias evangélicas entre la juventud periférica no es accidental. Los jóvenes periféricos y negros –entre los jóvenes evangélicos, el 69 por ciento se declara negro o latino– encuentran en las iglesias tres cosas en simultáneo: primero, un poderoso medio de socialización en una red que conecta territorio, familia, amigos y vecinos; segundo, una comunidad de identidad, afectos y un sentido de pertenencia que, en gran medida, ha reemplazado lo que el trabajo formal ya no ofrece; tercero, su propio ecosistema de información, organizado por influencers digitales, medios de comunicación y líderes fundamentalistas con una fuerte capilaridad política. Sin considerar esta realidad, se corre el riesgo de reducir a los evangélicos a un conjunto de creencias y costumbres, perdiendo de vista el hecho de que el avance de las iglesias es el resultado de una combinación más o menos articulada de sociabilidad periférica, un sentido de comunidad y un consumo masivo de información producida por la extrema derecha.

Rafael Rodrigues da Costa, sociólogo, máster por la Universidad Federal de San Pablo. Versión resumida del artículo publicado por Le Monde diplomatique, edición Brasil.


  1. Juventud: desafío pendiente. Friedrich-Ebert-Stiftung, 5-11-2025. 

  2. Perfil de la Juventud Brasileña, Fundación Perseu Abramo, diciembre de 2003. 

  3. Quiénes son y qué piensan los jóvenes brasileños, Centro de Estudios de SoU_Ciência (Unifesp), enero de 2026. 

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