A comienzos de los años 1930, el Partido Comunista Francés (PCF) decidió fundar una escuela multidisciplinaria, gratuita, abierta a todos, cuya estructura estaría conformada por la enseñanza del marxismo. Abandonando de forma progresiva la estrategia “clase contra clase” (1924-1934), el PCF buscó aprovechar las habilidades de los intelectuales que se hicieron cargo de la tarea. Si bien se caracterizaba por su vocación “universal” –pretendía incluir a un público no partidario–, el proyecto no era del todo inédito. Se inscribía en la tradición de los cursos elementales dictados a los militantes de base, a menudo poco o nada instruidos, y de las escuelas reservadas a los funcionarios del PCF, implementados en los años 1920. Bajo el padrinazgo de escritores prestigiosos como Henri Barbusse y Romain Rolland, la Universidad Obrera de París (UO), creada por Paul Bouthonnier, Georges Cogniot y Georges Politzer, abrió sus puertas en 1932.

En su manifiesto fundante, la UO se presentaba como una alternativa pedagógica a la enseñanza tradicional, que había estado modelada por y para la clase burguesa. Sería una herramienta de transmisión de la “ciencia marxista” que permitía “armar al proletariado con vistas a su liberación”.1 El establecimiento, al que se sumaron para enseñar otras figuras del PCF, como el filósofo y escritor Paul Nizan, despertó cierto entusiasmo. En 1937 contaba con 2.000 inscriptos,2 esencialmente obreros y empleados, pero también maestros, estudiantes, etcétera. La UO también proponía una enseñanza por correo. Se inauguraron otras universidades obreras en Dijon, Marsella y Sedán.

El marxismo como pedagogía

Entre las disciplinas propuestas, la más concurrida fue Filosofía, con el curso sobre marxismo-leninismo y materialismo dialéctico, a cargo de Georges Politzer, dictado de 1934 a 1938. Nacido en Hungría en 1903, miembro del Partido Comunista húngaro desde los 16 años, Politzer se refugió en Francia en 1921 tras participar en la Comuna de Budapest (marzo-agosto de 1919). Ya en la Sorbona, en marzo de 1924, cofundó junto con Henri Lefebvre –y más adelante Georges Friedmann y Nizan– el grupo Philosophies y la revista homónima, ganándose así un lugar en el medio intelectual francés antes incluso de ingresar al PCF, en 1930. Los jóvenes luchaban en contra de la filosofía predominante, encarnada en particular por Henri Bergson, a quien reprochaban haberse encerrado en especulaciones metafísicas y ser incapaz de pensar la acción y la emancipación colectiva “en una época que [...] parece librada a la esclavitud bajo todas sus formas” (revista Europe, enero de 1925). Estos jóvenes teóricos pretendían usar el pensamiento para la emancipación de la servidumbre capitalista. “La solución del problema de la libertad es inseparable de la destrucción real de los instrumentos de sumisión”, escribió Politzer en 1926.3

Antes de separarse, en el verano de 1929, el grupo crearía La Revue Marxiste, que procuraba ser un órgano de divulgación del marxismo-leninismo para los obreros “así como para los intelectuales deseosos de ponerse en el terreno del proletariado y de su concepción materialista”. En paralelo, Politzer, infatigable, fundó y dirigió la Revue de Psychologie Concrète, donde publicó una Crítica de los fundamentos de la psicología4 y también firmó con entusiasmo un estrepitoso panfleto contra el bergsonismo.5 Esos dos textos ejercerían cierta influencia tanto sobre Georges Canguilhem como sobre Louis Althusser, Jean-Paul Sartre y Jacques Lacan.

Desde su adhesión al PCF, Politzer suspendió sus investigaciones teóricas para dedicarse totalmente a las actividades del partido. El contexto, de crisis financiera y auge de los fascismos, reforzó su certidumbre acerca de que solamente el compromiso total prepararía la acción revolucionaria destinada a instaurar una nueva organización social, de la cual el sistema soviético sería el parangón. Se dedicó entonces de lleno a su rol de divulgador en la Universidad Obrera.

Gran parte de los cursos que dictó allí se perdieron. Pero el del año académico 1935-1936 dio pie a un libro, publicado en 1954, Principios elementales de filosofía,6 que surgió a partir de las notas tomadas por uno de sus alumnos, Maurice Le Goas, futuro cofundador de la nueva universidad que reemplazaría a la UO en la posguerra. Para Politzer, el aprendizaje de la filosofía no estaba reservado a una élite. “Generalmente se piensa que para los obreros el estudio de la filosofía está lleno de dificultades, que requiere conocimientos especiales. Debe decirse que la manera en que los manuales burgueses están redactados más bien confirma esas ideas y no puede hacer más que desalentarlos”. Se propuso tornar accesibles al mayor número posible los fundamentos del materialismo dialéctico, objeto de una “campaña de silencio” o de “falsificación”.

Idealismo contra materialismo

Revisitando la historia de la filosofía occidental, Politzer la aborda bajo el ángulo de la oposición entre idealismo y materialismo. El idealismo, “nacido de la ignorancia”, postula que el pensamiento y la conciencia son la fuente de la realidad, y hace un “llamado a una o más mentes superiores, a fuerzas sobrenaturales” para explicar lo real. Corresponde así a una “concepción no científica del mundo”, a “un punto de vista metafísico” que postula que las cosas son eternas –y por lo tanto, con toda lógica, “que siempre hubo ricos y pobres”–. Por el contrario, el materialismo, surgido de la “lucha de las ciencias contra la ignorancia o el oscurantismo”, y combatido por esas razones, plantea al ser, a la materia, como la realidad primera.

El materialismo dialéctico es la culminación del progreso en el ámbito de las ciencias, pero también de la lucha contra el idealismo: demuestra que “la sociedad capitalista no es definitiva” y “no tiene base tangible”; no es más que “una realidad provisoria”, “nada escapa al cambio, a las transformaciones de la historia”. El capitalismo debe ser visto como “el fin de un proceso” en el cual los hombres desempeñan un rol. La tarea de los trabajadores, concluye, consiste en “vincular la práctica con la teoría” con el fin de llevar a buen término la lucha, “en la calle y en el lugar de trabajo”, pero también en el terreno ideológico. La ausencia de jerga filosófica y la explicitación de los conceptos básicos a partir de ejemplos extraídos de lo cotidiano (la fábrica, la cuestión de los impuestos, etcétera) o de la actualidad –el manual hace un repaso del masivo movimiento que surgió como reacción a las revueltas fascistas del 6 de febrero de 1934 en París, que conduciría al Frente Popular (1936-1938)– harían de aquel una herramienta de referencia para generaciones de militantes, de intelectuales... y de neófitos. Contribuiría además a la introducción del estudio del marxismo en la enseñanza universitaria a partir de finales de los años 1950.

En mayo-julio de 1938, Politzer dictó un último curso en la UO, sobre el tema “el pensamiento francés y el marxismo”.7 Allí denunció el “diletantismo” de la “filosofía oficial”, que se presenta “bajo las apariencias de un juego” separado de lo real, “abriendo la puerta a la mística oscurantista” en un contexto de marginación del marxismo. Al año siguiente, Politzer y Cogniot fundaron La Pensée –revista aún intrépida y necesaria–. A fines de setiembre de 1939, menos de un mes después de que Francia entrara a la guerra, la UO fue disuelta, como todas las organizaciones del PCF, proscrito por el gobierno de Paul Daladier. Politzer entró en la clandestinidad con su mujer Maï en agosto de 1940, y organizó una red de resistencia universitaria, en especial junto con Gabriel Péri (1902-1941). En el primer número de La Pensée Libre (1941-1942), Georges Politzer firmó un panfleto8 en respuesta al discurso del teórico nazi Alfred Rosenberg, “Sang et or”, pronunciado ante la Cámara de Diputados el 28 de noviembre de 1940. Denunciando con virulencia el proyecto de sustituir “la lucha de clases por la lucha de razas”, Politzer afirmó que “el ‘nacionalsocialismo’ y su ‘ideología’[...] están estrechamente vinculados al capitalismo [agonizante]”. Frente a esta “voluntad infatigable del gran capital de organizar la regresión”, llamó al pueblo francés a sublevarse: “Derribando al capitalismo en nuestro país es que podremos conquistar la libertad y la independencia”, porque “la emancipación social es la que nos abrirá el camino de la liberación nacional”.

El 15 de febrero de 1942, Georges y Maï Politzer fueron arrestados. Georges fue ejecutado por los alemanes el 23 de mayo de 1942, y su mujer deportada al año siguiente a Auschwitz, donde moriría. Su amigo el poeta húngaro Gyula Illyès escribió con agudeza que “gracias a la fuerza de su filosofía es que se convirtió en un reconocido héroe de leyenda”.9 Pero la valentía teórica de Politzer y su ética de la responsabilidad también tienen que ver con un extraordinario sentido de la resistencia. Una resistencia que, según recuerda Georges Cogniot, estaba en él asociada estrechamente con la risa: “La risa de desafío, no la del rebelde, sino la del revolucionario, no tiene algo del anarquista, sino del marxista, que se mofa de los esfuerzos del viejo mundo por escapar de la condena de la historia”.

Olivier Pironet, periodista. Traducción: Micaela Houston.


  1. Citado por Isabelle Gouarné, L’Introduction du marxisme en France. Philosoviétisme et sciences humaines, 1920-1939, Presses universitaires de Rennes, 2013. 

  2. Michel Politzer, Les Trois morts de Georges Politzer, Flammarion, París, 2013. 

  3. Georges Politzer, “L’Introduction”, L’Esprit, 1, París, mayo de 1926, recuperado en Contre Bergson et quelques autres. Écrits philosophiques, 1924-1939, Flammarion, París, 2013. 

  4. Georges Politzer, Critique des fondements de la psychologie, Presses universitaires de France (PUF), París, 2003. 

  5. Georges Politzer, “La fin d’une parade philosophique: le bergsonisme” (1929), reeditado por Jean-Jacques Pauvert en 1967. 

  6. Georges Politzer, Principes élémentaires de philosophie, Éditions sociales, París, 1946. Salvo mención en contrario, las citas que siguen están extraídas de la obra. 

  7. Georges Politzer, Les Grands problèmes de la philosophie contemporaine. La pensée française et le marxisme, Bureau d’éditions du PCF, París, 1938. Las citas que siguen están extraídas de este folleto. 

  8. Profundizado y enriquecido, el texto sería difundido clandestinamente bajo la forma de un folleto titulado Révolution et contre-révolution au XXe siècle. Fue reeditado en 2018 por Éditions critiques (París). Las citas que siguen están extraídas de allí. 

  9. Gyula Illyès, “Le chemin d’un philosophe”, Les Lettres françaises, 13 de mayo de 1947, París.