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Librería Feltrinelli.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

La librería italiana Feltrinelli abrió su sede en Montevideo y apuesta al balance de calidad y cantidad

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Alessandra Carra, directora ejecutiva del grupo europeo, explica los detalles de su desembarco en la región.

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Como adelantó la diaria en enero, en estos días quedó inaugurada la primera librería del Grupo Feltrinelli en el continente. El lugar elegido junto a socios locales es el viejo local de la óptica Pablo Ferrando, que luego albergó la librería Puro Verso.

“Vamos a devolver a la ciudad un lugar precioso, que durante mucho tiempo ha sido una librería, pero que probablemente no tuvo la posibilidad de restaurarse como lo hicimos nosotros”, dice Alessandra Carra, directora ejecutiva del Grupo Feltrinelli. El nuevo emprendimiento alberga aproximadamente 60.000 títulos, calcula. Allí habrá “una amplia selección internacional, así que pueden leer en inglés, pero también en italiano. Y creo que la parte italiana será importante”, dice.

“Hay una selección de títulos para lectores muy jóvenes que consideramos muy importante para nuestras librerías. Y encontrarán las mesas temáticas que ofrecen un punto de vista sobre lo que está sucediendo en el ámbito cultural, además de una agradable cafetería con 50 plazas que creemos que es una buena combinación entre el disfrute del tiempo para leer, el descanso y comer algo. En la cafetería vamos a tener presentaciones de miércoles a viernes”, dice la CEO del grupo.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Carra es la directora ejecutiva de la empresa italiana. “El Grupo Feltrinelli es la segunda editorial y vendedora de libros más grande de Italia. Se fundó hace 70 años. De hecho, comenzamos con una fundación, la Fondazione Feltrinelli, que es una de las bibliotecas privadas más grandes sobre ciencias sociales, y que contiene mucha información. Comenzamos hace 70 años con eso, y justo después Giangiacomo Feltrinelli, nuestro fundador, creó la editorial”, explica.

Las primeras publicaciones de Feltrinelli son históricas: la novela Doctor Zhivago, del disidente Boris Pasternak, cuyo manuscrito debió salir clandestinamente de la Unión Soviética –en un periplo que habría involucrado a la uruguaya Susana Soca– y que le valió el Nobel de Literatura a su autor en 1957, y el clásico político El gatopardo, novela póstuma de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa. “Poco después nos convertimos en una de las editoriales más importantes de literatura italiana, pero también de literatura latinoamericana. Hemos importado y traducido a García Márquez, Isabel Allende, Borges y muchos autores latinoamericanos”, dice Carra.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Hoy, la empresa tiene 126 librerías en Italia y fue dirigida durante casi 50 años por Inge Feltrinelli, esposa del fundador. Ahora su presidente es Carlo Feltrinelli, hijo de Inge y Giangiacomo. El grupo gestiona diez sellos editoriales, y en 2010 se orientaron a España, donde adquirió la prestigiosa Anagrama y gestiona la cadena de librerías La Central.

“El grupo se divide en tres áreas: una es la editorial; otra es la venta, es decir, el comercio electrónico, y las librerías; y la tercera es la educación. Tenemos la Scuola Holden de Alessandro Baricco, un importante autor italiano que fundó una escuela de escritura y escritura creativa, que también forma parte de nuestro grupo. Somos 2.000 personas apasionadas por los libros”, cuenta.

Conviene aclarar que en las librerías de Feltrinelli no se venden solo libros del grupo. “Por supuesto, nuestros libros acaban en nuestras librerías. Pero lo que diferencia a Feltrinelli de cualquier otra distribución ‘cautiva’ es que el porcentaje de libros que pertenece al grupo es solo el 15% de lo que vendemos en las librerías Feltrinelli, mientras que el 85% restante pertenece a otros. Y la mayor parte de lo que vendemos, más del 50%, es de pequeñas editoriales”, dice Carra.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

“Nuestra atención como libreros se centra en dar voz y espacio a las editoriales más pequeñas. Y nos gusta ofrecer la mayor diversidad posible, por eso tenemos tiendas que albergan entre 80.000 y 90.000 títulos diferentes. Tenemos una gran variedad de ofertas. Y eso es lo que creo que es el ADN de nuestro grupo: ser independientes. Ser editores, pero ser libreros independientes y dar voz a las editoriales más pequeñas”, agrega.

La producción de Feltrinelli es diversa en sí, ya que incluye muchos sellos propios. “Empezamos con Feltrinelli, que publica tanto ficción como no ficción. La no ficción es muy importante y fundamental para lo que ofrecemos como grupo, al igual que la ficción. En cuanto a la no ficción, nos centramos principalmente en temas políticos, sociales, medioambientales y geopolíticos. Luego tenemos un sello editorial especializado en libros infantiles, para niños antes de la etapa escolar, pero también después, hasta la adolescencia. Luego tenemos un sello editorial especializado en poesía, muy importante en poesía, y en literatura griega. Tenemos un sello editorial especializado en arte, y también organizamos exposiciones de arte. Y publicamos importantes libros de arte a todo color. También tenemos una editorial especializada en manuales técnicos de tecnología y ciencia. Así que intentamos abarcar mucho. Pero el ADN pertenece a Giangiacomo Feltrinelli, que es el sello de ficción y no ficción”, explica la CEO del grupo.

Como en Uruguay, en Italia aumenta el número de libros que se publican cada año, pero cada título vende menos. Por eso, Feltrinelli decidió recortar la cantidad de títulos. “Redujimos un 30% los títulos que presentamos en el mercado, porque creemos que ahora los lectores no necesitan más oferta: necesitan más calidad. Y calidad significa que podemos seguir cada título que publicamos desde la edición hasta la presentación en el mercado, el apoyo que damos a los autores para esa presentación, así como el tiempo que el libro puede permanecer en las estanterías para dar a los lectores la oportunidad de encontrarlo. Es un ejercicio que hemos empezado a hacer hace alrededor de un año, y que vamos a continuar. Hay un nivel mínimo de libros que hay que publicar para dar realmente una oportunidad a todos los autores de presentarse. No hay que reducirlo demasiado, pero hay un nivel que es el máximo que se puede alcanzar”, comenta Carra.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

“La sobreproducción no es buena para la libertad del mercado. Solo sirve para crear un exceso de stock, que es lo que está ocurriendo. Creo que, como libreros, debemos tener cuidado de que las librerías no sean abrumadoras. No tienen por qué ser abrumadoras para los lectores. Tienen que ser un lugar donde tus ojos puedan tocar las cubiertas adecuadas y encontrar los libros adecuados. Si hay demasiados, se corre el riesgo de crear caos”, opina.

Sobre la llegada a Uruguay, la italiana dice: “Llevamos un tiempo debatiendo la oportunidad de llevar la experiencia de Feltrinelli fuera de Italia, y la afinidad con el mercado latinoamericano es muy fuerte. Incluso nuestro presidente, Carlo Feltrinelli, cuya madre viajó mucho y creó muchos vínculos personales con escritores de Sudamérica, está muy conectado. Así que cuando nos llegó la propuesta, porque era una oportunidad, de adquirir la librería Más Puro Verso, pensamos que era lo correcto. Y no pretendíamos hacerlo solos, así que lo estamos haciendo con Alejandro Lagazeta y Juan Castillo, que son los mejores socios que pudimos encontrar en la ciudad para unir esfuerzos y hacerlo juntos. Tenemos mucho cuidado en no pretender llegar con nuestro bagaje a un nuevo país; lo hacemos junto con gente que conoce el territorio y lo hace con nosotros. Lo que nos ofrecieron nos pareció correcto y decidimos hacerlo”.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

La experiencia en Montevideo es un proyecto piloto para el resto de la región, pero a su vez Carra manifiesta cautela: “No queremos que se nos perciba como el gran grupo internacional que llega y planta su bandera en todos los países; ese no es nuestro espíritu. No nos interesa eso. Nos interesa encontrar oportunidades locales, si existe la posibilidad de combinar nuestra cultura de venta de libros con la cultura local”.

El desembarco también podría ser una oportunidad para que autores de Uruguay entren en el radar de Feltrinelli. “Justo este año, en mayo, vamos a lanzar una nueva editorial en español con el nombre de Feltrinelli. Así que vamos a empezar a imprimir en español. Tal vez haya una oportunidad para asociarnos con escritores uruguayos. La discusión recién está comenzando, así que podría ser. Y, además, contar con Anagrama, que es una editorial muy importante también para Uruguay, es nuestra forma de entrar en la escena cultural a través de esa editorial, lo cual es realmente importante. Estamos muy orgullosos de Anagrama y es un mercado importante para ella”.

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