“No sé contar cuánto es un millón, es un número tan grande que me pierdo. No sé cuántos ceros tiene. Es algo muy raro. No sé qué hacer con ello. En mi imaginario, siempre, desde que dejé la casa de mis padres, lo que toda la vida quise tener es un sueldo todo los meses. Este número lo asocio un poco con esa idea fantasiosa del sueldo para siempre”, dijo la escritora argentina Samanta Schweblin al enterarse de que es la ganadora de la primera edición del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, que organiza la empresa encargada de gestionar los aeropuertos de España.
El premio le llega por su más reciente obra, la colección de cuentos El buen mal, en donde une lo aterrorizante y lo cotidiano. “Si pensamos el mal como lo desconocido, lo extraño, lo que nos parece amenazante, creo que hay algo de esa energía que nos despabila, y estas historias apuntan directamente al corazón de esa atención. Qué pasa en nuestras vidas cuando quedan en vilo, cuando nuestra atención se expande como una alarma que ya no podemos desactivar”, decía sobre esos relatos en entrevista con la diaria.
La trayectoria de Schweblin está marcada por los reconocimientos. Su primera obra, otro libro de relatos llamado Los núcleos del disturbio, ganó el primer premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina; el siguiente, La furia de las pestes, ganó el Casa de las Américas en 2008; en 2015, su tercer libro de relatos, Siete casas vacías, obtuvo el premio Ribera del Duero; y su novela Distancia de rescate –que fue adaptada para Netflix- consiguió el premio Tigre Juan, también en España. En 2022, además, recibió el premio José Donoso por su trayectoria.