La coreógrafa, docente e investigadora uruguaya Lila Nudelman presentará su libro La danza encontrada: una bailarina a contrapelo, este sábado en el Centro Cultural Maldonado Nuevo. La actividad incluirá un espectáculo de danza multidisciplinario e inclusivo, con artistas de distintas generaciones convocados por Nudelman, y un conversatorio con el público.
Pionera de la danza integradora en el país, Nudelman fundó en 2003 el grupo Pata de Cabra y dirigió la Escuela de Danza de Maldonado entre 2007 y 2022, liderando un inédito proceso de transformación hacia una escuela integral, sin exclusiones. El punto de partida para sus iniciativas y proyectos fue el desafío que asumió en 1991, cuando se desempeñó como docente de escolares.
“La danza inclusiva integradora en Uruguay abrió una puerta a toda una parte de nuestra sociedad que nunca había sido tomada en cuenta en la práctica artística de la danza”, recordó días atrás, al recibir la medalla Delmira Agustini, reconocimiento del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) a las personalidades que “han contribuido de manera excepcional a la cultura y las artes”.
”No es un libro académico”
De ese “compromiso y amor” que ella misma derramó durante años, surgió La danza encontrada, un trabajo que le insumió tres intensos años y muchas dudas sobre su capacidad de lanzarse a la escritura. “No es un libro académico”, aclaró en diálogo con la diaria, para contar que se embarcó en el proyecto, ante la insistencia de colegas docentes –varias de la Licenciatura en Danza Contemporánea, dedicadas a la investigación teórica– y de sus propias hijas –también bailarinas–. Porque la bibliografía teórica sobre la danza “es muy reciente en Uruguay”.
Así, el texto es la sistematización de una metodología que registró minuciosamente en una veintena de cuadernos preservados desde su juventud y de experiencias que nunca olvidó. Paralelamente, ofrece una recopilación cronológica de vivencias que comienzan cuando, a los 4 años, su familia la inició en la danza. “Lo pensé como una memoria mía, de los aprendizajes y la experiencia que tuve”, adelantó la autora.
Considera que la publicación puede servir a las nuevas generaciones de docentes y bailarines. “Es una guía, pero no un manual, porque la metodología me la dio el trabajo con cada estudiante o participante de los colectivos”, advirtió. Al mismo tiempo, buscó reconocer a maestras y compañeros: “Mis logros y mis aciertos también son de las personas que se cruzaron en mi camino, y hay gente que dio mucho, que no es conocida o que está invisibilizada”.
La danza como elemento político y de resistencia
El compromiso político y ético de Nudelman sobre el trabajo corporal en el escenario también se refleja en la obra. “Tengo una mirada bastante materialista en cuanto a lo que es la filosofía de la danza y de la vida. La danza como militancia, como lucha. Yo siempre ejercí una danza política. Lo que bailé nunca fue apolítico y esa es una manera de estar arriba del escenario que no todo el mundo entiende”, expresó.
De inmediato aclaró que no se refería a un sentido político partidario, sino a “tener una postura en la vida, una manera de pensar cómo querrías que la gente viviera, de pensar al mundo e intentar colaborar desde tu trabajo en eso”.
Esta postura fue una forma de resistencia durante los años de la dictadura militar, cuando los colectivos independientes de danza utilizaban el escenario para expresarse frente a la censura. “Estábamos censurados, pero nuestras directoras [y] nuestras maestras nos permitían poner coreografías que, para mí, tenían que ver con lo que pasaba”, recordó.
Y dio un ejemplo que consignó en su obra: “Bailar músicas de esclavos americanos, como Waterboy, con movimientos de cuerpos que parecían gritar, lograr bailar la historia del arma, poemas de Miguel Hernández, Antonio Machado o Lorca… Todo tenía un sentido. Toda esa etapa de colectivos de danza independientes que vivieron la dictadura, para mí, fue brutal”.
En aquellos tiempos oscuros, Nudelman hacía del escenario un espacio de liberación compartida entre sus compañeros y el público. “Allí arriba se iba toda la opresión, la oscuridad y todo lo jodido. También sabíamos que la gente necesitaba recibir eso y, aunque se vendieran siete entradas, la función se hacía. Eso es ser político, es decir ‘no me callo’. Yo no podría bailar un personaje, porque no podemos dejar de ser nosotros cuando subimos al escenario”, reflexionó.
Un texto que baila
Al evaluar su publicación, Nudelman mostró su satisfacción por haberle encomendado al artista gráfico Gustavo Maca Wojciechowski que diseñara el libro. “Cuando le llevé el material me dijo: ‘Yo quiero que el texto baile’. No entendí mucho en ese momento, pero le di libertad de acción. Y, realmente, ¡el texto baila!”, celebró.
Página tras página, danzan versos, gráficos y cuadros explicativos entrelazados con fotografías y afiches de espectáculos y colectivos emblemáticos en la trayectoria de la bailarina. “Desde el juego con los espacios hasta la paleta cromática. Es precioso lo que logró”, comentó la autora, feliz de haber desechado un formato académico que habría limitado la creatividad.
En consonancia, la presentación de este sábado trasladará la narrativa al lenguaje escénico a través de una propuesta multidisciplinaria e inclusiva que combina danza, poesía y música.
Espectáculo para el disfrute y la reflexión
El espectáculo, con entrada a la gorra, contará con la participación de la actriz Susana Anselmi, ganadora de varios premios Florencio y compañera en Pata de Cabra, junto con un elenco de bailarinas compuesto por Fabiana Cairoli y Mariana Rebollo (exintegrantes de ese grupo); Victoria Pin y Laia López (hijas de Nudelman); Jimena Castillo (hija de la gran coreógrafa Iris Mouret, exmaestra de la autora); Abril Graña, alumna de la Escuela de Danza de Maldonado, e Isabel de Melo.
Por su parte, las académicas Carolina Silveira y Florencia Delgado conducirán el conversatorio, con el que Nudelman espera abrir debate y reflexión. “Este grupo al que convoqué tiene su razón de ser y eso se va a notar en el espectáculo”, auguró la bailarina, con la esperanza de que el espacio se preste para el disfrute y también para la reflexión.
“La accesibilidad no se resuelve con enunciarla como bandera. Para trabajar en una verdadera democratización de la cultura, del arte y la danza, se requiere entrar en esas realidades tan diversas y dialogar con los propios actores, además de conocimiento, compromiso y mucho amor.”