Este miércoles, el Parlamento Europeo aprobó con estrechos márgenes de 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones una resolución en la que solicita al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que evalúe si la base jurídica del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur respeta los tratados del bloque. Según informó el servicio de prensa del órgano legislativo, la Eurocámara “continuará examinando los textos a la espera del dictamen del tribunal” y “después deberá decidir si da su aprobación o no al acuerdo”.
De acuerdo con France 24, enviar el acuerdo para la consideración de la máxima corte del bloque podría retrasar su análisis parlamentario hasta por dos años o incluso sepultarlo. El medio informó que, aunque el Ejecutivo de la UE puede aplicar el acuerdo provisionalmente hasta que haya una decisión por parte del tribunal y de la aprobación parlamentaria, sería políticamente difícil. A su vez, una fuente vinculada a la prensa del Parlamento Europeo confirmó a la diaria que no existe un plazo predefinido para que el TJUE se expida y, en línea con lo que adelantó este medio, el Europarlamento también tendrá que votar una moción de censura contra la Comisión Europea este jueves.
Según lo que consignó Efe con base en fuentes del TJUE, este tipo de trámites tardan de media entre 18 y 24 meses, aunque el tribunal “tiene el control total” sobre los procedimientos y “puede, cuando las circunstancias lo requieran, dar prioridad a una solicitud de opinión en la práctica”. El portavoz del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, dijo a la agencia de noticias que “las cuestiones planteadas por el Parlamento Europeo en esta moción no están justificadas porque la Comisión Europea ya las ha abordado de manera muy profunda con el Parlamento”. Adelantó que el tema se discutirá entre los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea durante la cumbre extraordinaria de este jueves por la tarde, pensada originalmente para abordar la tensión entre Estados Unidos y Groenlandia.
El pleno tenía en agenda dos resoluciones con el mismo objetivo. La segunda, sin embargo, fue rechazada por 225 votos a favor, 402 en contra y 13 abstenciones. El texto que se aprobó llevaba la firma de más de 140 eurodiputados, y los firmantes expresan dudas sobre la base jurídica y “preocupación por la división del Acuerdo UE-Mercosur en el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y el Acuerdo Interino de Comercio”, y que esta división “pueda ser incompatible con el artículo 218, apartados 2 y 4, del TJUE, así como con el principio de atribución, el principio de equilibrio institucional y el principio de cooperación leal” del Tratado de la Unión Europea (TUE).
El texto también expresa preocupación “por el hecho de que el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y el Acuerdo Interino de Comercio puedan comprometer la aplicación del principio de precaución”, ya que, en caso de que una determinada política o acción pudiera causar daños a las personas o al medioambiente y no existiera consenso científico al respecto, “la política o acción en cuestión debería abandonarse”, lo cual siembra dudas respecto de que el mecanismo de reequilibrio previsto en el Acuerdo UE-Mercosur pueda ”amenazar la capacidad de la Unión para mantener la autonomía de su ordenamiento jurídico”.
El acuerdo se firmó el 17 de enero en una ceremonia que reunió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con los jerarcas latinoamericanos en la capital de Paraguay. La vicecanciller Valeria Csukasi adelantó que el pasaje por el Parlamento Europeo no iba a ser sencillo, porque “van a operar las mismas fuerzas que estuvieron operando hasta ahora”, aunque el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, había dicho a la diaria que “no hay duda de que las familias [políticas] europeas se van a comportar como se comportaron los países”.
En un mensaje publicado en X, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo que “la decisión del Parlamento Europeo sobre el acuerdo del Mercosur es lamentable” porque “no interpreta correctamente la situación geopolítica”. “Estamos convencidos de la legalidad del acuerdo. Basta de demoras. El acuerdo debe aplicarse ahora de forma provisional”, reafirmó. La propia Von der Leyen referenció la firma del acuerdo este martes durante su discurso frente al Foro de Davos y dijo que envía “un poderoso mensaje al mundo” sobre que Europa eligió “el comercio justo sobre las tarifas, la asociación frente al aislamiento y la sostenibilidad sobre la explotación”.