El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una nueva lista de sanciones financieras a personas vinculadas con el gobierno de Cuba, comenzando por el propio presidente, Miguel Díaz-Canel. También incluye a su esposa, Lis Cuesta, y al hijo de ella, Manuel Anido Cuesta, que vive en España.
Las medidas, gestionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, implican que Estados Unidos prohíbe hacer transacciones financieras y comerciales con los sancionados y que los activos que esas personas tengan bajo jurisdicción estadounidense quedarán bloqueados.
También aparecen en la lista un hijo del expresidente Raúl Castro, el coronel Alejandro Castro Espín, y un hijo de este último, Raúl Alejandro Castro Calis. Estos familiares del líder cubano son sancionados al mismo tiempo que otro de sus nietos, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, representa a la isla en negociaciones con Estados Unidos.
A la lista de sancionados se suman diversas entidades: el Ministerio de las Fuerzas Armadas, los Comités de Defensa de la Revolución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la empresa minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur.
Para Díaz-Canel, estas sanciones buscan “reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos”. Según citó el diario Granma, el presidente cubano señaló que su par estadounidense, Donald Trump, “hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba; y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones”.
“Esta ceguera política se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para dañar al pueblo cubano”, dijo el presidente, y agregó que “la agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, manifestó en su cuenta de X que “la vil inclusión” de Díaz-Canel, “parte de su familia, además de instituciones, organizaciones de la sociedad civil y empresas cubanas en una lista ilegítima y unilateral del gobierno de Estados Unidos, es la última muestra del plan intervencionista estadounidense de presentar a Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos”.
Aseguró que “cada acción estadounidense dirigida a construir un escenario de conflicto entre los dos países estará destinada al fracaso” y que “cada amenaza contra la independencia y soberanía de Cuba tendrá como respuesta más unidad y determinación” del pueblo cubano.
Además de estas medidas, Washington dio por terminado el viernes el período de gracia que había establecido el 1º de mayo a empresas extranjeras con presencia en Cuba para romper sus vínculos con la isla. En caso de mantenerlos, enfrentarían sanciones. La restricción apunta a compañías que se dedican a energía, defensa, minería y servicios financieros, aspectos que son vitales para la economía cubana.
En estos casos, las sanciones a quienes no cortaran sus vínculos comerciales con Cuba o con Gaesa, que es un conglomerado empresarial de la isla, consistirían en la prohibición de la entrada a Estados Unidos y el bloqueo de sus activos en ese país. Además, se establecieron también sanciones económicas a extranjeros que hayan trabajado para entidades gubernamentales cubanas.
Según informó la agencia Efe, varias empresas respondieron meses atrás a este ultimátum de Washington, entre ellas las aerolíneas, que enfrentaban además el problema de escasez de combustible en la isla. A esas compañías se sumaron la naviera francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, que llevaban envíos desde y hacia Cuba; la minera canadiense Sherritt, que suspendió su actividad de extracción de níquel y cobalto, y varias empresas hoteleras extranjeras dejaron de operar allí.
Entrevistado por elDiario.es, Díaz-Canel dijo que se evalúan distintas modalidades de negocios para que esos hoteles sean operados por cubanos y personas de otros países que no tienen cuentas ni dependencia de ningún tipo de Estados Unidos.
Sanciones y retórica
El canciller cubano dijo este viernes que su par estadounidense, Marco Rubio, negó que exista un bloqueo petrolero a su país y lo acusó de mentir al respecto. “Parece olvidar, con toda intención, la Orden Ejecutiva 14.380 del 29 de enero de 2026, diseñada por él mismo y firmada por su presidente, que autorizó la imposición de aranceles punitivos contra las importaciones procedentes de países que, directa o indirectamente, suministren petróleo a Cuba”, manifestó Rodríguez en X. “Cualquier nación que soberanamente comercie petróleo con nuestro país queda amenazada con represalias comerciales en el mercado estadounidense”, agregó. “¿Acaso eso no es bloquear la entrada de petróleo a Cuba? ¿Cómo llamar a la coerción económica de un tercero para que deje de comerciar con nosotros?”, dijo.
A la ofensiva económica y las sanciones, se agrega una retórica que recientemente incluyó acusaciones de Rubio de que en Cuba hay instalaciones de inteligencia chinas y rusas, algo que el gobierno de La Habana ha negado.
El jueves, la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, dijo que Washington fabrica “excusas” y difunde “rumores y difamaciones”. Manifestó que esto no puede servir para justificar el “brutal bloqueo” y las “sanciones ilegales” que impone a Cuba y que afectan a su población. La portavoz llamó a Estados Unidos a escuchar a la comunidad internacional y terminar “inmediatamente” con el embargo y las sanciones a la isla.
El jueves, cuando se anunciaron las nuevas sanciones, Marco Rubio dijo que “por décadas Cuba ha sido la capital del terrorismo de extrema izquierda” y que el gobierno de Trump “no va a tolerar por más tiempo que un régimen marxista radical en nuestro hemisferio intente amenazar la seguridad nacional de Estados Unidos”.