Itamar Ben Gvir suele ser identificado como uno de los ministros más extremistas del gobierno israelí, pero muchas de las acciones que defiende no quedan en propuestas marginales, sino que se convierten en políticas del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu.
“Prometí empeorar las condiciones de los terroristas en las cárceles, y lo hemos cumplido. Prometí aprobar la ley de la pena de muerte para los terroristas, y la hemos aprobado. Y ahora, también el pabellón de los condenados a muerte y el patíbulo comienzan a tomar forma”, manifestó Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional.
Se refería a que en marzo se aprobó en el Parlamento una ley que impone la pena de muerte para los palestinos de Cisjordania que sean declarados culpables de cometer actos de terrorismo con resultados mortales.
También está dirigido a los palestinos –y no a los israelíes que cometan el mismo delito– lo que Ben Gvir presentó como una “instalación de ahorcamiento”, según tradujo la agencia Europa Press, o una “unidad de ejecución”, según la agencia Efe. Allí Israel se propone ejecutar a los palestinos que sean encontrados culpables por tribunales militares israelíes. La pena se aplicará con celeridad en un plazo de 90 días a partir de dictada la sentencia.
Ben Gvir es el líder de Otsmá Yehudit (Poder Judío), un sector supremacista y ultranacionalista que es heredero del Kach, un partido que fue fundado por el rabino Meir Kahane, quien fue expulsado del parlamento israelí en 1988 por sus conductas antidemocráticas, inaceptables en aquellos momentos del país.
Pero los tiempos cambiaron y ahora Ben Gvir no solo ocupa un cargo importante en el gobierno, sino que además goza de total impunidad para decir cosas inaceptables para cualquier jerarca de cualquier país del mundo. En su opinión, los palestinos condenados por un tribunal militar, bajo reglas diferentes que las que se aplican a los israelíes, no son los únicos que merecen morir.
Días atrás, durante una entrevista, el ministro manifestó: “Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche. No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”.
Incluso Alemania, uno de los países más reticentes a cuestionar la ofensiva israelí contra los palestinos, reaccionó el miércoles ante esa declaración del ministro de Seguridad. El propio canciller alemán, Friedrich Merz, condenó estas declaraciones que, según su portavoz, Sebastian Hille, consideró “inhumanas”, “inaceptables” y contrarias al derecho internacional.
Hille advirtió también que “no debe haber [por parte de Israel] más medidas de anexión en Cisjordania –ni formales ni políticas ni urbanísticas ni de ningún otro tipo–, cuyo efecto conduzca cada vez de manera más clara a una anexión”.
Pese a que estas advertencias son frecuentes, el gobierno israelí anunció el martes la licitación para la construcción de 1.234 viviendas en una colonia en Cisjordania, que partirá en dos ese territorio y además lo aislará a Jerusalén Este, el territorio previsto para ser la capital de un futuro Estado palestino. Hace un año, Ben Gvir había dicho que “el Estado palestino está siendo borrado de la mesa no con eslóganes, sino con acciones”.
El ministro de Seguridad, al igual que el de Finanzas, Bezalel Smotrich –otro extremista y líder del partido Sionismo Religioso–, celebraron días atrás el anuncio de Israel de que rechaza el plan de paz del presidente estadounidense, Donald Trump, para avanzar hacia una segunda fase del cese del fuego en la Franja de Gaza.
Si bien Trump envió el lunes a su yerno y asesor Jared Kushner para tratar este asunto con Netanyahu, al terminar el encuentro, el israelí manifestó que el plan le genera muchas dudas y el estadounidense dijo que su país comprende si, en caso de “amenazas inminentes”, el ejército ataca la Franja de Gaza.
En este contexto, el miércoles un ataque contra una comisaría de la ciudad de Gaza dejó nueve muertos y 15 heridos. El argumento de Israel fue que allí se encontraban “grupos armados terroristas”.
Hamas, en cambio, manifestó que el ataque buscaba causar caos en Gaza, atacando a la Policía civil, que mantiene el orden en ese territorio. El movimiento islamista palestino manifestó incluso que Israel está “promoviendo una nueva guerra en la Franja de Gaza en lugar de cumplir con lo acordado” en torno al plan de paz.
El martes, otro ataque en la misma ciudad, contra una cafetería, dejó siete muertos, entre ellos un niño de 13 años. Según el ejército, las víctimas eran “terroristas que estaban planeando ataques” contra los militares israelíes.