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Mundo Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva, el 19 de agosto, durante su visita al Centro Industrial Nuclear de Aramar, en Iperó. Foto: Ricardo Stuckert, Presidencia de Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva, el 19 de agosto, durante su visita al Centro Industrial Nuclear de Aramar, en Iperó. Foto: Ricardo Stuckert, Presidencia de Brasil

Lula dijo que la soberanía no se puede quedar únicamente en el discurso al anunciar inversiones en Defensa

El mandatario dijo que “conseguirá recursos” para terminar el primer submarino nuclear brasileño y defendió que el país “pueda enriquecer uranio con fines pacíficos”

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este miércoles que la defensa de la soberanía nacional no puede limitarse al “discurso”, sino que debe reflejarse también en inversiones militares.

“No tenemos soberanía nacional por el hecho de pronunciar discursos. El discurso son solo palabras; a veces, el adversario ni siquiera escucha. Necesitamos estar preparados para que sepan que tendremos la fuerza necesaria para decir que no, para decir que vamos a competir. Lo que no podemos permitirnos es ser un país de este tamaño y vivir con la cabeza baja toda la vida”, dijo.

El mandatario de 80 años, que en las elecciones de octubre irá en busca de su cuarto mandato, hizo estas declaraciones durante una visita al Centro Industrial Nuclear de Aramar (CINA), ubicado en Iperó, en el interior del estado de San Pablo, lugar en el que se está fabricando el primer submarino brasileño con propulsión nuclear.

Desde allí, el líder del Partido de los Trabajadores criticó la falta de continuidad en la financiación de proyectos estratégicos de las Fuerzas Armadas y defendió que esa iniciativa reciba un trato diferenciado en el Presupuesto estatal.

“Vamos a conseguir los recursos para terminar de una vez por todas este submarino”, afirmó el mandatario. “Un submarino es importante para Brasil, para nuestra soberanía, para nuestro desarrollo tecnológico y para generar empleo”, agregó, de acuerdo con lo que informó el diario carioca O Globo.

Al defender la finalización del submarino, Lula argumentó que los proyectos considerados estratégicos para el país requieren una forma de financiación que garantice previsibilidad y que no compitan, año tras año, en igualdad de condiciones con otros gastos públicos.

“Cuando discutimos el presupuesto, es posible que un submarino nuclear no figure en la agenda de prioridades en disputa. El pueblo brasileño tiene otras prioridades. Esto debe tratarse como un asunto especial”, dijo.

Lula destacó además que la conclusión del programa situará a Brasil en un grupo selecto de países que dominan la tecnología de submarinos de propulsión nuclear. Vinculó el desarrollo del proyecto a la formación y permanencia de ingenieros e investigadores en el país, afirmando que la falta de continuidad podría llevar a profesionales cualificados a buscar oportunidades en el extranjero.

La defensa de recursos para el submarino nuclear forma parte de un discurso que Lula ha venido reforzando en los últimos meses a favor de ampliar las inversiones en Defensa.

Lula argumentó que el escenario de conflictos internacionales exige que Brasil fortalezca sus Fuerzas Armadas y reduzca la dependencia externa en áreas consideradas estratégicas.

El presidente también vinculó el proyecto con la capacidad del país para desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos y afirmó que Brasil necesita transformar la importancia atribuida a este ámbito en recursos efectivos dentro del presupuesto.

La ida de Lula y su comitiva al CINA también incluyó una visita al lugar donde se construye el Reactor Multipropósito Brasileño (RMB), un proyecto estratégico para ampliar la autonomía del país en la producción de radiofármacos.

Con una potencia de 30 megavatios, el reactor debería aumentar la producción nacional de radiofármacos utilizados en el diagnóstico y tratamiento del cáncer. De acuerdo con lo que informaron medios brasileños, se espera poder cuadruplicar la capacidad de producción destinada al Sistema Único de Salud, reduciendo así la necesidad de importaciones.

“Hablamos del futuro del empleo cualificado. Del futuro del enriquecimiento de uranio, incluso para exportarlo al país que quiera utilizarlo con fines pacíficos. Significa el futuro de la salud. Significa el futuro de la energía en este país. Brasil puede. Brasil es grande. A Brasil solo le falta creer en sí mismo. Y yo creo”, concluyó.