El gobierno brasileño que encabeza el presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó en un comunicado publicado en la noche del martes su rechazo a la revocación del visado de la embajadora de Brasil en Washington Maria Luiza Ribeiro Viotti, que había sido anunciado pocas horas antes por autoridades estadounidenses.
El comunicado de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia brasileña califica de falsas las justificaciones de Estados Unidos y señala que la decisión forma parte de una serie de acciones hostiles contra el país, de acuerdo a lo que informó el portal Brasil247.
El gobierno de Donald Trump vinculó la cancelación del visado a la embajadora Ribeiro Viotti a la demora de Brasil en aprobar a Daniel Pérez como embajador estadounidense en Brasilia. Washington también mencionó la negativa brasileña a conceder visados a dos funcionarios del Departamento de Estado.
Para asumir el cargo, Pérez necesita recibir el aval de la cancillería para acceder efectivamente al cargo. El gobierno brasileño afirma que la solicitud aún está siendo analizada y que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas no establece un plazo para la decisión.
Además, desde el Ejecutivo de Lula se criticó a Estados Unidos por anunciar el nombre de Pérez antes de presentar la solicitud formal. Según el comunicado, la nominación debía mantenerse en reserva hasta la concesión de la autorización.
En cuanto a los dos funcionarios estadounidenses a quienes se impidió entrar en Brasil hace algunas semanas, identificados como Riley M Barnes y Samuel Samson, el gobierno afirmó que pretendían poner en duda la integridad del sistema electoral brasileño, lo que fue inequívocamente interpretado como un intento de injerencia en el proceso político local.
Desde Washington se informó que la embajadora Ribeiro Viotti no será expulsada del país y podrá permanecer en Estados Unidos, aunque carezca de un visado válido. Washington informó que el documento se le restablecería de inmediato si Brasil acelera el nombramiento de Pérez.
“La medida consistió en la revocación o cancelación del visado de una diplomática de alto rango. Esto no equivale a expulsar a la persona del país. Significa que ella permanece aquí, pero sin visado, y que este le sería restituido si se restableciera el equilibrio mediante la concesión del aval a nuestro candidato a embajador”, declaró una autoridad estadounidense.
El gobierno brasileño también mencionó las sanciones impuestas por Estados Unidos a magistrados del Supremo Tribunal Federal e integrantes de los niveles más altos del Poder Ejecutivo. Washington justificó las sanciones alegando una supuesta persecución política contra el expresidente Jair Bolsonaro, argumento rechazado por el gobierno.
A pesar del aumento de la tensión diplomática, el gobierno brasileño afirmó que seguirá defendiendo el diálogo y la negociación con Estados Unidos.