Horas de intensa agitación social y política son las que se están viviendo en España, donde la crisis de la vivienda, las masivas manifestaciones populares por el tema y el rechazo parlamentario a los decretos promovidos por el gobierno de Pedro Sánchez están configurando una realidad que podría llevar al mandatario a convocar a elecciones anticipadas en el correr de esta semana.
Desde que se consumó el rechazo de los partidos derechistas a los decretos del presidente, medios españoles están informando que Sánchez junto con la cúpula del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) comenzaron a intensificar los contactos políticos para saber si es el momento o no de llamar a los comicios. En la interna del gobierno se evalúan los escenarios, y la primera fecha posible para las eventuales elecciones de acuerdo con los parámetros constitucionales sería el 29 de noviembre, aunque también podrían ser convocados para el domingo 6 o 13 de diciembre.
Mientras, en las calles del centro de Madrid, centenares de miles de personas se movilizaron el sábado para reclamar por la profunda crisis de vivienda que se vive en la ciudad. Convocada por el Sindicato de Inquilinas, la masiva manifestación tuvo entre sus consignas el rechazo a un eventual gobierno de coalición del Partido Popular (PP) con los ultraderechistas de Vox, pero también tomaron distancia del gobierno, que ya lleva ocho años en el poder sin poder solucionar el tema. En ningún caso la movilización puede interpretarse como de apoyo a Sánchez ni nada parecido, y, de hecho, voceras del sindicato expresaron que las manifestaciones seguirán sin importar quiénes ocupen el gobierno.
Este domingo, las manifestaciones se replicaron en otras ciudades españolas como Bilbao, Murcia, Oviedo, Logroño y Cuenca, con la consigna de promover una huelga general, una iniciativa promovida por el Sindicato de Inquilinas que ya la viene conversando con las dos principales centrales de trabajadores del país, la Unión General de Trabajadores y Trabajadoras (UGT) y Centrales Obreras (CCOO).
En el tablero político, Sánchez evalúa si llama a elecciones en estos días o si, por el contrario, emite otro decreto sobre la vivienda, que sería rechazado por las fuerzas de derecha, para dejar aún más claro el panorama, aunque esta crisis habitacional no es nueva y constituye claramente uno de los principales debes del actual gobierno.
Las encuestas de intención de voto publicadas en las últimas horas en España son claras y evidencian un más que posible triunfo del PP, que, de acuerdo con un sondeo realizado por Ateneo del Dato consignado por el diario.es, tendría el 33,2% de los apoyos. Los ultraderechistas de Vox sumarían el 19,2%, por lo que ambas formaciones juntas quedarían muy cerca de tener la mayoría de los escaños del Congreso.
Según este mismo estudio, el oficialista PSOE contaría con el 27,5% de las adhesiones, la coalición de partidos Sumar, que se presentará en los comicios bajo su nueva denominación de Frente Amplio, tendría el 7% y los nacionalistas regionales obtendrían cerca del 10% de los sufragios.
En cualquier caso, nada hace ver que la imagen del PSOE vaya a mejorar con el correr del tiempo, por lo que si las elecciones fueran el año que viene, la derrota sería casi inevitable, cuando ahora están dadas las condiciones para que todavía no lo sea.
