Ya en plena campaña electoral, Brasil enfrenta un apoyo claro del gobierno de Donald Trump al candidato opositor Flávio Bolsonaro y medidas que afectan a la actual administración. Una de ellas son los aranceles adicionales de 25% que Estados Unidos decidió imponer al país, además de otros gravámenes de 12,5% que aprobó para decenas de economías. De este modo, algunos productos de Brasil entran a Estados Unidos con una sobretasa de 37,5%.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección en octubre, comenzó el proceso de aplicar la Ley de Reciprocidad Económica, que el Congreso aprobó el año pasado para hacer frente a las primeras ofensivas arancelarias de Washington.
El propio proceso, tal como lo prevé el Ejecutivo de Lula, incluye una etapa de diálogo, pero además, Lula tiene la intención de mantener una conversación directa con el presidente estadounidense sobre su política hacia Brasil.
“Estoy tratando de hablar con él. Estoy intentando mantener el contacto porque quiero tener una conversación mano a mano. Y le voy a decir: no se meta en los asuntos de Brasil, sobre todo en la cuestión de las elecciones”, dijo Lula. “Yo nunca me metí en las elecciones de ellos. ¿Por qué él se va a meter en las de acá?”, cuestionó.
El presidente dio una entrevista a los podcast Não inviabilize y As cunhãs, en la que hizo estas declaraciones y manifestó que va a “vencer a Estados Unidos” en su narrativa contra Brasil. “¿Qué tengo? La verdad. Mi conciencia y la verdad de mi pueblo. Ya lo he dicho antes: nadie vence a Brasil con mentiras. Y voy a vencer a Estados Unidos en la batalla del relato. Impusieron aranceles a Brasil basándose en mentiras”, afirmó, según citó Globo. “Con mentiras nadie le gana a Brasil”, afirmó.
“A pesar de los traidores de la patria y de que el hermano de mi adversario [Eduardo Bolsonaro] vive en Estados Unidos diciendo mentiras e infamias de Brasil, vamos a derrotarlos y a defender nuestra soberanía”, afirmó Lula. “Cualquiera que venga a opinar sobre las elecciones aquí va a perder”, dijo el presidente.
Visas y diplomacia
Lula atribuyó al secretario de Estado, Marco Rubio, las actuales tensiones con Washington, y dijo que al jefe de la diplomacia estadounidense “no le gusta” Brasil, ni tampoco América Latina.
“No quiero una guerra. Quiero acordar una conversación para decirle que Brasil quiere tener una buena relación con Estados Unidos. No queremos pelear ni con Estados Unidos ni con China ni con Rusia, Bolivia o España”, dijo.
También se refirió a la presión de Estados Unidos para que acepte a su embajador en Brasilia, otro punto de tensión.
A comienzos de agosto, el gobierno de Trump le negó la visa a la embajadora de Brasil en Washington bajo el argumento de que el Ejecutivo de Lula demoraba demasiado en aceptar a su candidato a embajador.
En su momento, Lula consideró gravísimo ese incidente y lo atribuyó a un intento de incidir en las elecciones de su país. Según Brasil, pocos días antes Washington había enviado a dos personas que viajaban con el objetivo de poner en duda la fiabilidad del sistema de voto electrónico que se utiliza desde hace años (y con el cual Jair Bolsonaro llegó a la presidencia) y para participar en una campaña de desinformación para incidir en las elecciones. A esas dos personas, enviadas por el Departamento de Estado, Brasil les negó la visa. El viernes, Lula dijo que el asunto del nuevo embajador se discutirá recién después de las elecciones.
Los aranceles y la reciprocidad
Lula dio a conocer el viernes que ya se inició el proceso para aplicar la “Ley de Reciprocidad para demostrar que no somos poca cosa”. “Nos respetamos”, agregó.
La ley y su reglamentación están previstas para cuando un socio comercial adopte medidas que perjudiquen a las exportaciones del país sin una justificación razonable. El presidente de Brasil dijo que Estados Unidos utilizó acusaciones infundadas de que el país compra productos resultantes del trabajo esclavo y no combate la deforestación para imponerle aranceles.
La ley brasileña habilita a aplicar medidas recíprocas en forma provisoria o permanente. El portal Metrópoles explicó que el gobierno optó por el camino que conduce a medidas permanentes. De acuerdo con la norma y su reglamentación, esto implica que se envía un documento a la Cámara de Comercio Exterior (Camex), un organismo del Estado, y se le informa qué medidas aplicó el otro país, cuáles son los sectores afectados y qué impacto económico se estima que puede tener.
Se inicia entonces un período en el que la Camex cumple con varias etapas. Se elabora un informe jurídico y se abren otras instancias, que pueden incluir la creación de un grupo de trabajo en el que participe el sector privado, para elaborar las medidas con las que Brasil responderá a su socio. Puede aplicarles aranceles recíprocos a productos de Estados Unidos, eliminar beneficios comerciales o cancelar derechos de patente o propiedad intelectual.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Relaciones Exteriores notifica del inicio de este proceso al otro país, en este caso Estados Unidos, un paso que ya se cumplió.
Así lo confirmó el ministro de Hacienda, Dario Durigan, quien manifestó en conferencia de prensa que Brasil aplicará con “mucha cautela y responsabilidad” esta ley.
“El proceso de reciprocidad en un país serio exige escuchar a los eventuales interesados e impactados por esa reciprocidad que puede aplicarse o no en el futuro”, dijo Durigan. Agregó que esto implica, en un contexto mundial “muy cerrado”, recoger la opinión de empresarios del país y extranjeros sobre los impactos de las medidas que se adopten.
A su vez, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Márcio Elias Rosa, dijo que aplicar la reciprocidad a las medidas de Estados Unidos “no es una ofensa”. En declaraciones a GloboNews, afirmó que el objetivo de la legislación, que se aplica mediante un proceso técnico y gradual, es intentar “reequilibrar la balanza”.
Rosa manifestó también que el gobierno espera que las discrepancias se resuelvan mediante el diálogo y que las medidas anunciadas por Estados Unidos contra Brasil sean revisadas. Consideró que son “indebidas” e “injustas”.
“Lo que el gobierno no puede hacer, y no hará, es renunciar a los instrumentos de defensa de los intereses de Brasil”, manifestó. Agregó que uno de esos instrumentos es la presentación ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), y que aunque este ámbito “no tenga, lamentablemente, la eficacia que tenía tiempo atrás, no podemos dejar de aplicar el multilateralismo”.
Según informó Globo, China pidió participar en las consultas que Brasil abrió en la OMC y argumentó que las medidas que el gobierno de Lula cuestiona también afectan a los intereses chinos.
Flávio Bolsonaro en su propia disputa
Mientras el gobierno despliega estas tratativas para frenar las presiones estadounidenses, el principal rival electoral de Lula, Flávio Bolsonaro, denunció que tuvo problemas para formalizar su candidatura por el Partido Liberal porque aparecía en el sistema informático de las autoridades electorales como afiliado a otro partido, Missão (Misión). Este partido, minoritario y de derecha radical, informó que detectó el 2 de agosto un intento “fraudulento” de solicitar la afiliación del candidato y le advirtió al bolsonarismo.
Finalmente, el viernes, el Tribunal Superior Electoral intervino y registró a Flávio Bolsonaro como afiliado al Partido Liberal, lo que le permite registrar su candidatura formalmente. Tiene plazo hasta este sábado para inscribirla. “El sistema va a hacer de todo para detenerme, pero no lo va a conseguir”, llegó a afirmar el hijo de Jair Bolsonaro en sus redes sociales.