Con fuerte presencia de repartidores y organizaciones sociales y sindicales, la Unión de Trabajadores de Pedidos Ya (UTP) relanzó su sindicato el pasado lunes 18 de agosto en la sede del PIT-CNT. El evento marcó un nuevo capítulo en la organización de los trabajadores de plataformas en Uruguay, un sector atravesado por la migración, la precariedad y la disputa por derechos laborales básicos.
Participaron en la mesa inaugural el PIT-CNT, el asesor legal de la UTP, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y un grupo de investigación de trabajo por plataformas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (FCS-Udelar).
El presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, destacó la tradición internacionalista del movimiento obrero y recordó el papel central de los trabajadores inmigrantes en los orígenes del sindicalismo uruguayo. “Nuestro movimiento obrero nació internacionalista: no importa de qué país sean los trabajadores, nosotros levantamos la bandera de la clase trabajadora internacional”, expresó. Abdala destacó como un desafío futuro la mejora de la Ley 20.396, que regula el trabajo en plataformas de reparto y transporte de personas. Agregó que las y los repartidores por plataformas enfrentan un “fraude laboral”, ya que son empleados de grandes multinacionales, pero no son considerados trabajadores.
Por su lado, Matías Carrasco, asesor legal de la UTP, subrayó la relevancia del sindicato para mejorar la calidad de vida de los aproximadamente 3.500 repartidores de Pedidos Ya en Uruguay. Carrasco destacó que “más allá del vínculo jurídico, tienen derecho a organizarse”, y añadió que “organizarse es un derecho humano”.
En representación de la OIM participaron Agustina de León y Cinthya Veiga, quienes hicieron hincapié en la necesaria igualdad de derechos entre personas migrantes y nacionales, y remarcaron que “migrar es un derecho humano”.
Juan Guilarte, representante de la OIT, mencionó la importancia del acceso al trabajo decente, que engloba la protección social, la negociación colectiva y la no discriminación.
Desde la FCS-Udelar, Clara Márquez relató la trayectoria de trabajo que el grupo de investigación ha tenido con la UTP, así como la intención de diseñar procesos investigativos basados en la coproducción de conocimiento con los colectivos, que permitan contribuir a la discusión pública sobre la protección de estas nuevas formas de trabajo.
La voz de la UTP
Aunque la conformación actual del colectivo es muy reciente, ya cuenta con algunas conquistas fruto de sus movilizaciones y negociaciones con Pedidos Ya. En primer lugar, se destaca la reactivación de cuentas que la empresa había puesto en revisión a finales de julio. El argumento de la empresa fue la aglomeración de deliveries frente a los markets (supermercados de Pedidos Ya). Por su lado, las y los trabajadores denunciaron la medida como injustificada y señalaron que afectó a muchos deliveries que dependen 100% de este trabajo para vivir. Después de varios días de paros y negociaciones bipartitas, las y los trabajadores consiguieron la reactivación de un gran porcentaje de esas cuentas.
En segundo lugar, el colectivo logró una reducción de las horas especiales, que son franjas horarias en las que las y los repartidores deben conectarse para mantener o mejorar su nivel en el ranking. Antes eran de viernes a domingo, entre las 20.00 y las 2.00. Con la conquista obtenida, se redujeron a los viernes y sábados hasta la 1.00, eliminándose la obligatoriedad de los domingos.
En tercer lugar, el colectivo presentó un análisis económico sobre la pérdida de salario real por el aumento de costos –combustible, seguros, equipamiento, tecnología e impuestos– desde 2020. Como respuesta, el sindicato propone hacer un ajuste del 100%, planteo que hoy se negocia con Pedidos Ya.
Historia del sindicato
La UTP se fundó el 27 de setiembre de 2019 por un grupo de trabajadores dependientes de Pedidos Ya, e inmediatamente se integró a la Federación Uruguaya de Empleados y Empleadas del Comercio y los Servicios (Fuecys). La mayor parte de sus integrantes provenía del sector de soporte operativo que se encarga del contacto con los repartidores, clientes y consumidores.
En el trabajo por plataformas de reparto no hay hora de almuerzo ni tiempo para ir al baño, no hay descanso durante la jornada ni días de descanso. No hay licencias reglamentarias ni por enfermedad.
En enero de 2024 ocurrió lo que las y los trabajadores habían anticipado: Pedidos Ya despidió por correo electrónico a 251 empleados. La empresa alegó un cambio de estrategia, que en los hechos implicó la tercerización del área de soporte técnico a BPO Uruguay Service SAS, del grupo Xtendo. Entre los despedidos se encontraba gran parte de la militancia sindical activa, lo que erosionó seriamente la herramienta gremial. Sin embargo, para ese entonces la UTP ya contaba con afiliados del sector de reparto, quienes fueron el germen de la refundación actual.
Aunque todavía no existen estudios que ofrezcan datos representativos del sector de reparto por plataformas, una investigación reciente con base en una encuesta de muestreo teórico permite trazar un panorama sociodemográfico y sociolaboral de estos trabajadores.1 El estudio revela que la mayoría de los repartidores son adultos (53% mayores de 31 años), hombres (89%) y migrantes (60%). Entre los encuestados predominan los de origen cubano (36%) y venezolano (15,7%), seguidos en menor medida por dominicanos, peruanos y argentinos.
Se trata, además, de una fuerza de trabajo altamente calificada: el 35% alcanzó estudios superiores completos (20,5% terciarios y 14,5% universitarios). Esta sobrecalificación se explica principalmente por la fuerte presencia de migrantes, ya que el 77% de los venezolanos y el 57% de los cubanos finalizaron la educación terciaria, mientras que entre los uruguayos el 71,4% no superó la secundaria incompleta.
Para el 85,5% de las y los encuestados el trabajo en la plataforma representa su mayor o única fuente de ingresos y no una tarea realizada de forma complementaria o en tiempos libres, lo cual cuestiona la autonomía del vínculo laboral.
Las y los repartidores trabajan en promedio 12 horas diarias y 58 semanales, superando con creces el límite legal de 44 horas para el sector comercio y servicios e incluso el límite de 48 horas establecido por la reciente Ley de Plataformas (20.396). A su vez, el 60% trabaja los siete días de la semana.
Cuando se les consulta a las y los trabajadores por el tiempo dedicado al descanso durante la jornada laboral, la respuesta es sistemáticamente la misma: nulo. Al preguntarle por el tiempo dedicado al ocio fuera de la jornada laboral, la respuesta acompañada de una risa con dejo de resignación es: nulo.
En el trabajo por plataformas de reparto no hay hora de almuerzo ni tiempo para ir al baño, no hay descanso durante la jornada ni días de descanso. No hay licencias reglamentarias ni por enfermedad. Por supuesto, no hay pago de horas extras ni primas por nocturnidad en un trabajo que suele concentrar su foco de mayor demanda en horas nocturnas.
Como plantea el sociólogo brasileño Ricardo Antunes, el capital financiero logró sortear las leyes laborales y las conquistas históricas, instaurando formas de trabajo que profundizan la expropiación, expoliación y explotación.
Desafíos y perspectivas
Aunque Uruguay cuenta con la Ley 20.396 y con el Decreto 145/025, de junio de este año, la regulación resulta absolutamente insuficiente. Su mayor debilidad es de origen: regula sobre los hechos consumados, por lo tanto, legitima la falacia del trabajador autónomo y se limita a fijar “condiciones mínimas de protección”. Surge entonces la pregunta: ¿por qué este sector recibe apenas una protección mínima y no la cobertura plena que corresponde a cualquier trabajador? En una época en la que el ethos es sálvate a ti mismo, sé tu propia empresa y gestiona tus riesgos, triunfos y fracasos, los derechos laborales parecen ser un asunto de privilegio que hay que merecer. Proteger el trabajo es un asunto urgente.
Por su parte, el movimiento sindical se enfrenta al desafío de reconocer la creciente heterogeneidad de la clase trabajadora en términos de género, edad, nacionalidad, formas y contratos de trabajo, e integrar a sus filas al infoproletariado (en palabras de Antunes) –trabajadores informacionales más precarios– de la era digital.
La sociedad en su conjunto debería debatir qué desarrollo tecnológico necesita y al servicio de qué formas de trabajo, de modo que el conocimiento social y colectivo no siga engrosando siempre los mismos bolsillos.
Noelia López es trabajadora social y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
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Marrero N, (2023) (Coord). Emprendedores Ya! Capitalismo de plataformas en Uruguay. Ediciones del Berretín. ↩