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A 25 años de la desaparición física de Perico Pérez Aguirre

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Pensamos y repensamos que las fechas fijas son más fuertes en la historia, pero creemos que aunque se hayan cumplido uno, diez o 25 años del fatídico accidente que determinó la desaparición física de Luis Pérez Aguirre, siempre va a estar presente a través de su accionar por el planeta, en todas las facetas que él nos dejó. Y son innumerables e incansables, sobre todos los temas vinculados a la vida y su modo de enfocar la defensa de los vulnerados.

La Red de Amigos de Luis Pérez Aguirre tiene como legado preservar, transmitir y mantener vivo el pensamiento de Perico, tan vigente en el contexto actual, que nos hace preguntarnos cuán anticipados y claros fueron sus libros y escritos. Por eso, hoy queremos recordar algunos pasajes de un artículo que publicó en octubre de 1986, en la revista de Serpaj [Servicio Paz y Justicia].

Si quieres la paz, trabaja por la paz

“El trabajo por la paz persigue incansablemente un cambio de los valores éticos y políticos de la sociedad y es la única opción auténticamente revolucionaria. Es indudable que la paz no se concede; se conquista.

El trabajo por la paz se basa en el convencimiento de que la opinión mundial favorable al desarme de las mentes y las manos es la mejor arma contra las armas… Si todavía existe la opinión generalizada de que la carrera de armamentos es inevitable, ello se debe a una serie de actitudes equívocas del público: la creencia de que las guerras son inevitables, viejas tradiciones que siguen confundiendo la fuerza militar con la seguridad nacional, la “magia” que ejercen las armas modernas, en fin, una cierta apatía que surge y se arraiga como resultado de todas esas actitudes. Pero esa apatía no es universal y tampoco inamovible. No se debe a una indiferencia insuperable, sino que generalmente está originada en una falta de comprensión de los complejos problemas que la cuestión del desarme entraña y en el poder de la opinión pública para influir en los acontecimientos.

Instruirse en materia de desarme y del funcionamiento del complejo militar-industrial no es simple. Además, despertar el interés del público por la cuestión del desarme, por su misma complejidad, carece de atractivo. Pero el desarme, aunque sea una tarea compleja, demasiado técnica, debe ser nuestro objetivo a largo plazo. Esa tarea pasa inevitablemente por un proceso educativo a todo nivel de la población planetaria, pero fundamentalmente a nivel de las nuevas generaciones”, nos decía Perico.

Frente a los hechos perpetrados el 3 de enero en Venezuela, nos preguntamos si no es momento más que oportuno para pensar en un desarme. Todo el planeta está en peligro. Perico nos dejó herramientas más que claras sobre el tema y la necesidad de educar para la paz. La educación, la comprensión colectiva de los problemas y la lucha contra la apatía son acciones a nuestro alcance.

Si quieres la paz, educa para la paz

“Todo comienza por la educación, porque ninguna apropiación, utilización o aprovechamiento de los recursos de la naturaleza y de la sociedad son posibles sin ella. De ahí nace la prioridad que se le reconoce universalmente.

En un mundo en el que para iniciar en la ciencia de la muerte y la destrucción a cada uno de los 25 millones de individuos con uniforme militar se gastan 60 veces más recursos que para enseñar a un niño las actividades creadoras y solidarias, la pregunta sobre cómo orientar la noble fuerza de la educación para que sirva a la paz y no a la guerra se hace acuciante y golpea nuestra mente.

Luis Pérez Aguirre siempre va a estar presente a través de su accionar por el planeta, en todas las facetas que él nos dejó. Y son innumerables e incansables.

La situación actual del mundo exige que la educación y la formación de los niños se conviertan en una activa “zona de paz”. Todos los que participan en el proceso educativo de la nueva generación –ya sea la familia, la escuela, la universidad, los medios de comunicación, el teatro, el cine…– deberían desempeñar el papel que les corresponde en esta tarea de lograr el desarme de las mentes y las manos para formar un espíritu y una mentalidad de paz que asegure una nueva concepción de la seguridad nacional e internacional en un clima de confianza mutua como única esperanza de que la humanidad pueda sobrevivir.

También el proceso escolarizado, en todos sus niveles, debe luchar contra la desinformación. El esfuerzo será grande porque tanto las escuelas como los otros centros educativos encontrarán serios obstáculos para obtener informaciones exactas y objetivas. ¿Qué información debemos transmitir y dónde encontrarla? Para ser eficaz el educador debe estar bien informado para refutar los argumentos de los expertos militares que participan en la decisión del poder. Los aspectos del desarme deben tener cabida en las diversas disciplinas de los planes de estudio escolares: en biología, los efectos de las radiaciones sobre el organismo humano; leyes concéntricas, en química, de dichas armas; en las ciencias naturales se deberá instruir sobre el ciclo de los combustibles nucleares, los efectos de las armas clásicas o convencionales y el peligro de su proliferación; en sociología, las actitudes sociales frente a las concepciones del desarme y de fuerza militar; en economía, los poderes de los complejos bélico-industriales y los efectos de los mercados de armamento; en geografía, los esfuerzos regionales para crear zonas de paz o libres de armas nucleares; en historia, la larga crónica de los conflictos bélicos, de las propuestas de desarme, las causas de sus fracasos consecutivos; incluso en los cursos de lenguas podrían estudiarse expresiones que son fruto de estructuras bélicas. Y así en todos los campos del proceso educativo.

Por lo tanto, la información correcta es esencial para el proceso educativo y en relación con el desarme. Para establecer programas de educación sólidos y eficaces para la paz se necesitan informaciones seguras, completas y objetivas”.1

Estos textos cumplirán 40 años este 2026. No obstante, la búsqueda de la paz y el desarme deben seguir siendo un norte que guíe el camino. La invitación de Perico sigue vigente: si quieres la paz, trabaja y busca qué acción podemos hacer cada uno de nosotros.


  1. Pueden leer el texto completo en la página: https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/87069

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