Todavía

Lectura veloz.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El olvido o su intento tienen una dimensión física. Hay edificios que son casi metáforas del lugar que dan las sociedades a la memoria. Esa construcción ubicada en la Ciudad Vieja, donde año a año se celebra el Día del Patrimonio, fue sede del Ministerio de Defensa durante la dictadura y parte de sus habitaciones permanecen intocadas. Se habla de leyendas sobre pasadizos, escondites y túneles, pero no hubo política pública o afán investigador con voluntad o capacidad de desentrañar sus secretos. Tuvo que ser de casualidad que miles de documentos que al parecer se buscó ocultar salieran a la luz. Fue por una remodelación, fue un operario que trabajaba en el ducto de un ascensor. Pasaron 27 años desde que se puso fin a la dictadura, y un simple edificio puede dar cuenta de hasta qué punto la democracia está aún en proceso de refacción.