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Día del Retirado Militar, el miércoles, en Plaza Independencia.

Foto: Alessandro Maradei

La negativa de Darío Pérez a votar la reforma de la Caja Militar pone en peligro su aprobación

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En el FA analizan si corresponde hacer lugar a su planteo o si es necesario buscar algún voto de la oposición.

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El Frente Amplio (FA) está nuevamente en apuros: el diputado Darío Pérez, de la Liga Federal (LF), anunció que no dará su voto al proyecto de reforma del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas (SRP, también llamado Caja Militar), que ya fue aprobado por el Senado. Pérez dijo ayer a Radio Carve que considera que la reforma “es necesaria” porque existe un “déficit importante”, pero cuestiona “el encare” que el FA le ha dado al tema. Para él, una reforma de este tipo merece “políticas de Estado”, y por lo tanto el oficialismo debería “tomarse el trabajo de tender puentes con los que piensan diferente”. Cuestionó que se hagan “las cosas sobre el pucho” y llamó a tener “sensibilidad republicana” porque hay “50% del país que piensa diferente”, aunque existan “compañeros que piensen que van a ser eternos en el poder”.

En relación con el proyecto aprobado por el Senado, Pérez dijo que lo que más le “joroba” es que afecta a los soldados de “manera notoria”, y detalló que si ingresan a los 18 años de edad y se retiran a los 48, “ni siquiera alcanzan 85% de la tasa de retorno, se jubilarían con 76,5%”, y si ingresaron a los 25 años de edad, “ni siquiera llegarían a la causal jubilatoria”. José Maldonado, también integrante de la LF, agregó a la diaria que su sector está “de acuerdo” con la reforma e incluso entiende que se debería haber realizado en 2005, pero no quiere “que los soldados pierdan sus beneficios y, en definitiva, se afecte a los de abajo”.

Pérez, que este año puso en jaque la aprobación del impuesto a las jubilaciones militares, que buscaba amortiguar 10% el déficit fiscal creado por el SRP, concluyó en que “así como está” no va a votar la iniciativa. Añadió que no pudo participar en las reuniones del grupo bicameral por asuntos personales, y manifestó que no se moverá para transmitirles a sus pares sus reparos: “Si no me llaman, no hablo. No soy un mercachifle para andar negociando”, concluyó.

El anuncio causó malestar en el FA. El diputado Alfredo Asti, de Asamblea Uruguay (AU), cuestiona que Pérez no haya hecho ningún planteo en el ámbito bicameral que se encargó de modificar el proyecto original enviado por el Poder Ejecutivo. “De las decenas de reuniones que hubo, LF sólo participó en una. Pérez prefiere hacer sus planteos en la prensa, todavía no entiende el funcionamiento democrático de un partido político, donde se escucha a las minorías, pero en la medida en que hablen dentro del ámbito que corresponde”. “No creo que sea aceptable que la voluntad de una persona contravenga la de todo un partido político y la de toda una ciudadanía que le otorgó la mayoría parlamentaria al FA”, manifestó.

Para el diputado Alejandro Zavala, de Ir, los argumentos que maneja el legislador de LF son errados. En primer lugar, señaló que 85% es el máximo de la tasa de reemplazo –el porcentaje de la jubilación en relación con el sueldo–, pero que no siempre se llega a él, como sucede en todas las cajas. En el BPS, por ejemplo, el máximo es de 82,5%, pero sólo se logra al retirarse con 70 años de edad y 40 de trabajo. “Si te vas con 60 años de edad y 30 trabajados la tasa de reemplazo es mucho menor”, señaló.

El comandante del Ejército, Guido Manini Ríos, en el edificio anexo del Palacio Legislativo.

Foto: Federico Gutiérrez

Asti comentó que si Pérez plantea su posición “en la interna, se podrá analizar”, pero que los tiempos corren y el proyecto sólo puede aprobarse antes de octubre, cuando falte un año para las elecciones. Zavala fue categórico sobre este punto y dijo: “Si hay apertura para Darío Pérez, tiene que haber para los demás. Hay un acuerdo bicameral, en el que todos cedimos algo”.

El legislador de AU también señaló que en la votación de la Rendición de Cuentas de 2016 el FA no contó con 50 votos propios, sugiriendo que se puede intentar recorrer el mismo camino y golpear a las puertas de la oposición. Desde el Partido Colorado, según pudo saber la diaria, no se apoyará el proyecto. El diputado de Unidad Popular, Eduardo Rubio, aseguró en enero del año pasado a Brecha que “si el FA quiere, mi voto está”, pero actualmente se muestra más cauteloso: “Estamos estudiando el proyecto; hay cosas que nos parecen bien y otras que no. Entendemos que hay que reformar la caja, pero capaz que lo que nos están presentando no es la reforma que se precisa. Eso es lo que puedo decir hasta ahora”, comentó.

Fuera de lo permitido

El comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, se despachó el miércoles contra el proyecto en el programa Todo pasa, de Océano FM, y criticó al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro: “No le puedo atribuir de ninguna manera mala fe” ni que “mienta a sabiendas”, dijo, y señaló, en la misma línea que Darío Pérez, que los soldados que ingresaron con 26 años no van a tener “derecho al retiro”, porque el “retiro obligatorio” los va a “agarrar” a “los 48 años sin haber computado los años mínimos que exige” la reforma. Para Asti, las apreciaciones de Manini fueron “improcedentes”; Zavala opina que estuvieron “fuera de lugar” y que el comandante se “apartó de sus limitaciones” constitucionales, pero además señaló que su planteo fue desatinado. “En ninguna caja te jubilás con menos de 30 años de trabajo. Además, a cualquier soldado que trabaje 25 años se le computan 30 (porque por cada cinco años de actividad se cuentan seis), y se iría con una tasa de reemplazo que, aun si fuese baja, nunca sería menor que la jubilación mínima”.

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