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Gonzalo Abella.

Foto: Alessandro Maradei

Gonzalo Abella: Daniel Martínez “es el flan que el Banco Mundial necesita”

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El candidato de Unidad Popular sostiene que el Frente Amplio es “mandadero” de esa organización financiera multinacional.

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En las paredes de la sede central de Unidad Popular (UP) hay fotos, ilustraciones y pinturas –depende del caso– de personajes históricos tan dispares en tiempo y espacio como Karl Marx, José Artigas y Hugo Chávez. Pero, mientras el maestro jubilado Gonzalo Abella, candidato a presidente por ese partido, conversa con la diaria, algunas líneas de pensamiento de esa tríada arbitraria brotan de forma tímidamente implícita o pornográficamente explícita.

¿Por qué se tiene que ir el Frente Amplio [FA] del gobierno?

Creo que el FA, los blancos, los colorados y los independientes tendrían que irse del país, porque el modelo económico y financiero es el mismo. Es un modelo que se pone de rodillas ante las transnacionales, que extranjeriza la tierra y que ahora va a privatizar la educación. El doctor [Julio María] Sanguinetti dijo hace dos años que no tendría ningún problema en tener a [Danilo] Astori en su equipo de gobierno: en lo económico-financiero es lo mismo.

¿A qué te referís con la privatización de la educación?

El gobierno le firmó a UPM 2 el derecho a intervenir en el diseño curricular de las UTU de la zona, y [Ernesto] Talvi plantea, apuntando todavía más alto, a través del proyecto Eduy 21, la privatización total: que las empresas financien los centros educativos de primaria y secundaria de las zonas carenciadas. El proyecto de privatización, con distintos ritmos, es exactamente el mismo. Pero si fuera sólo en la educación... Se desmantela el Estado, a tal punto que hasta cuando vas a renovar la cédula de identidad terminás en una red privada de cobranzas. Esa privatización terrible no va a cambiar con blancos, colorados e independientes, lo que nosotros llamamos el bloque de la derecha tradicional, como tampoco va a cambiar si se mantiene la socialdemocracia de derecha que nos gobierna.

¿No ves nada positivo en lo que ha hecho el FA?

Ningún gobierno del planeta hace todo mal todo el tiempo. Yo recuerdo, por ejemplo, a la dictadura de [Juan María] Bordaberry inaugurando viviendas para los pobres, con el apoyo de la embajada norteamericana, y la sonrisa de la gente muy humilde que las recibía. Fue en una escala pequeñísima, pero era una buena cosa para quienes recibían su vivienda. El tema es ver la línea general, la tendencia. Desde que en Estados Unidos se nombró a Astori como ministro [de Economía y Finanzas] y el FA acató, en el primer gobierno de Tabaré [Vázquez], ha sido la entrega total a las transnacionales, la extranjerización de la tierra y la primarización de la economía.

¿Se nombró a Astori ministro en Estados Unidos?

¿No te acordás? Tabaré viajó a Washington y desde ahí informó que el ministro iba a ser Astori. Volvió con el visto bueno del Banco Mundial. El mismo Tabaré Vázquez que después, durante el conflicto en el río Uruguay por UPM, pidió apoyo militar a Estados Unidos para una eventual invasión argentina a su patria, que era la zona franca... Entonces, a partir de ese momento, el gobierno del FA, en el plano económico-financiero, ha sido mandadero del Banco Mundial. Por ejemplo, hoy Fray Bentos es un enclave colonial: la intendencia baila como títere al son que le mande UPM, que es la que pone la plata. Hay que ser muy intrépido para ser periodista en Fray Bentos y cuestionar algo de UPM o darles voz a los pescadores de aguas abajo que dicen que, aunque el río ya estaba contaminado, desde que UPM empezó a funcionar el pescado sale podrido.

¿Por qué creés que el Poder Ejecutivo firmó el contrato con UPM 2?

Es un fenómeno que le pasó a gente que era de izquierda y fue domesticada. En España pasa lo mismo con el Partido Socialista Obrero Español, que se pone de rodillas y ahora acepta la monarquía. Con el [Partido Popular] PP se alternan en el gobierno, mientras el rey sigue cazando elefantes. De la misma manera que en Inglaterra los laboristas y los conservadores se alternan en el poder, y la reina sigue paseando en su carruaje. Acá se alternarán el bloque de la derecha tradicional con la socialdemocracia de derecha que nos gobierna, y UPM seguirá mandando. Incluso, el pretexto de la nueva agenda de derechos es para olvidar el tema de la propiedad de los medios de producción y la soberanía patria. Si agarrás los discursos del actual candidato por el partido de gobierno y los dos candidatos con más posibilidades vas a ver que no existe la palabra “patria”, sólo “inversión extranjera”, porque realmente están convencidos de que no hay posibilidad de un proyecto soberano de patria. No lo dicen, pero en los hechos es así.

¿Cómo se construye ese proyecto soberano de patria?

Con una política impositiva totalmente diferente, que grave al privilegiado y alivie a los pequeños productores, que son los que están desapareciendo. Un dólar diferenciado: barato para los que quieran importar maquinaria para trabajo genuino y otro muchísimo más alto para el que quiera importar un auto de alta gama. Impuestos a la actividad bancaria privada y a los grandes contaminantes no residentes del campo, que nos están matando el turismo, y grandes impuestos a las empresas de troncos, que destruyen la caminería rural, golpeando aun más al pequeño productor. Al mismo tiempo, hay que recordar que UPM 2, por este convenio vergonzoso, se lleva gratis 7% del Producto Interno Bruto. Entonces, ahí están los recursos, más el Instituto Nacional de Colonización recuperando su funcionamiento inicial, a los efectos de crear un proyecto productivo que genere riqueza y la posibilidad de una industria nacional.

En el programa de gobierno de UP proponen una reforma tributaria que implica eliminar el IVA a las tarifas públicas y a la atención médica y eliminar el IRPF, además de quitar otros impuestos. ¿Eso no afectaría el déficit fiscal?

Pero ¿cuánto están ganando las redes privadas de cobranzas en la cuales morís hasta para renovar tu cédula de identidad? No han declarado sus riquezas al Estado, lo cual es anticonstitucional, y el gobierno lo permite. Nosotros estimamos que la restauración del Impuesto a la Actividad Bancaria, que abolió Astori, más un impuesto de 1% a las redes privadas de cobranza, eliminarían el déficit fiscal. Además, hay que recordar que ese parásito que son las AFAP [Administradoras de Fondos de Ahorro Provisional] en un año ganan el doble del déficit del BPS [Banco de Previsión Social]. Por lo tanto, nosotros tenemos un montón de elementos para pensar que hay recursos propios, si gravamos a quienes debemos gravar y aliviamos la carga a los que debemos aliviar.

Si hay balotaje, en el escenario más probable, entre el FA y el Partido Nacional [PN], ¿qué haría UP?

Primera cosa: para nosotros el balotaje es una muy buena noticia, porque permite a la ciudadana, sin renunciar a votar a un candidato a presidente entre los más numerosos, elegir a aquellos diputados, como nuestro Eduardo Rubio, que han defendido mejor las causas populares. En segundo lugar: pensamos que desde el punto de vista económico-financiero está puesto el piloto automático, o sea que no hay ningún riesgo de que un gobierno del PN quite los planes asistenciales, porque no son idea del FA sino un mandato del Banco Mundial para mitigar la rebeldía, y a eso lo va a mantener cualquier gobierno conservador que sea tan neoliberal o más que el gobierno del FA. Lo único que te puedo decir es que en la segunda vuelta UP no va a hacer campaña.

¿Qué hay que hacer con las Fuerzas Armadas?

Tienen que cumplir su función original: cuidar las fronteras, la soberanía y atender las emergencias. Además, formarse profesionalmente de otra manera. No puede ser que en el Liceo Militar los adolescentes uruguayos reciban una formación antidemocrática, tienen que estar en los liceos públicos. Primero que nada, tiene que anularse la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que cuando lo propuso nuestro diputado no encontró un solo eco en el oficialismo, que desde el Pacto del Club Naval es cómplice, como era cómplice [Eleuterio Fernández] Huidobro, del ascenso de [Guido] Manini [Ríos].

En su programa UP se define como artiguista, igual que Manini Ríos y Cabildo Abierto.

Qué interesante. El Ejército uruguayo nació con un genocidio indígena, su único acto de guerra exterior fue agredir al pueblo paraguayo; después violó los derechos humanos y aún hoy oculta cosas muy dolorosas para todos los que sentimos a los desaparecidos. ¿Qué tiene de artiguista? Las Fuerzas Armadas uruguayas son antiartiguismo por esencia. Manini es un hombre que en connivencia con Huidobro ascendió a las máximas jerarquías, y con el apoyo de Vázquez, que le permitió victimizarse y hacer una campaña electoral, que legalmente no podía, juega con un concepto muy falaz que es el de “familia militar”, como si la alta oficialidad privilegiada y el humilde soldado de tropa que está viviendo muy mal fueran lo mismo.

La oposición ha puesto como tema de campaña, con mucho énfasis, la situación de Venezuela. ¿Cuál es la posición de UP al respecto?

No juzgamos ni nos corresponde juzgar, para bien o para mal, al gobierno de [Nicolás] Maduro. Lo mismo con el gobierno de [Miguel] Díaz-Canel en Cuba. Cuando hay un estado agresor y un estado agredido, estamos del lado del agredido. Si se para la agresión demencial de [Donald] Trump, de [Jair] Bolsonaro y del gobierno fascista de Colombia contra Venezuela vamos a ser los primeros preocupados por los derechos humanos de Venezuela. Pero, ante todo, frenar la agresión, esa es nuestra política.

¿Leíste el informe de Michelle Bachelet sobre Venezuela?

Sí, muy interesante... Bachelet es una genocida. Hay que ver lo que permitió con Celulosa Arauco, que usaba a los dirigentes mapuches para tiro al blanco, que torturó, arrasó aldeas, destrozó comunidades enteras y apresó niños; entonces, si Bachelet fuera honesta tendría que empezar por ponerse presa ella misma. No tiene ninguna autoridad para hablar de otros países.

Pero, más allá de ella, lo que dice en el informe...

Yo a una persona tan genocida como Bachelet no le creo una palabra.

¿Leíste los programas de Luis Lacalle Pou y de Talvi?

Sí, el programa de Talvi tiene más carne que el de Lacalle. Lo que dice Lacalle es un discurso neoliberal total y no aporta demasiado; yo buscaría las siete diferencias con la gestión de Astori, y va a ser difícil encontrarlas. Lo de Talvi es diferente porque, aunque no lo diga, entiende –está implícito en su programa– que la tarea en lo económico-financiero está hecha por Astori y no hay que tocar casi nada. Lo que hay que hacer es perpetrar un modelo educativo que consolide la resignación y la incapacidad de pensar en otro modelo. Entonces, lo que el gobierno firmó con UPM 2 se extiende a todo lo demás, y la robotización descerebrada que impulsa el Plan Ceibal la transforma en ley.

¿No te gusta el Plan Ceibal?

Es un siniestro operativo norteamericano para impedir la reflexión crítica de los muchachos y adoctrinarlos girando en torno a un software. Los muchachos de un contexto humilde pueden armar un robot, copiando un software y creándole algo, son premiados y van a Disneylandia, pero no tienen la menor idea de lo que es la numeración binaria o un microcircuito. Es más, no saben ni cómo funciona una cadena de bicicleta o el resorte de un palillo de ropa. Un domingo de frío, en una escuela humilde, ves a un gurí pegado a la reja, tratando de captar señal con su ceibalita. ¿Qué esta buscando ese adolescente? El maestro no sabe, el papá tampoco, pero el satélite sí. ¿Quién va a manipular esa mente?

¿Cómo lo ves a Daniel Martínez como candidato?

Es la expresión más pura de lo que llamamos socialdemocracia de derecha. Como persona no lo estoy juzgando, pero es el flan que el Banco Mundial necesita.

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