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Mariana Mota, en el Parlamento (archivo, julio de 2025).

Foto: Ernesto Ryan

INDDHH evaluará el convenio firmado entre el Inisa y el Ministerio de Defensa para que jóvenes se formen junto al Ejército

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La presidenta de la institución, Mariana Mota, planteó dudas a título personal sobre los términos del programa.

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En marzo comenzará a funcionar la prueba piloto del programa establecido en el convenio que firmarán en los próximos días el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) y el Ministerio de Defensa Nacional (MDN), que consiste en que aproximadamente 20 jóvenes privados de libertad participen, de forma voluntaria, de tareas de formación junto al Ejército Nacional.

El director del Inisa, Daniel Radío, dijo a la diaria el lunes que el plan tiene tres pilares: la educación, la capacitación laboral y la posibilidad de ingresar al Ejército, en caso de desearlo una vez cumplida la pena, si bien aclaró que este último “no es el objetivo” del proyecto.

En diálogo con el programa Así nos va de radio Carve, el presidente del Inisa, Jaime Saavedra, dijo este martes que el convenio a firmar se trata de “un viejo sueño” suyo “que no se había podido concretar” y que “ahora se alinearon los astros” para llevarlo adelante.

Para Saavedra, en el entendido de que las Fuerzas Armadas “es una bruta institución que nace con la patria” y que tiene como particularidad su presencia en todo el territorio nacional, “era un absurdo que el país prescindiera de ese aporte”. “El propósito nuestro es que estos 300 chiquilines que tenemos en privación de libertad, y un poquito más en medidas alternativas, dejen el mundo del delito, es decir, movilizar la cabeza, el corazón de esta gente y sus familias”, apuntó, y agregó que para eso es necesario “recurrir a todas las instituciones, ya sea deportivas como a las Fuerzas Armadas”.

En el marco de la firma de un convenio con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), de la que participó el presidente de la República, Yamandú Orsi, acompañado por un edecán (un oficial de las Fuerzas Armadas que asiste al mandatario), Saavedra notó cómo los jóvenes privados de libertad allí presentes iban “atrás” del edecán y le hacían preguntas. “Ahí resucité esta idea y le comenté al presidente y al edecán: ʻ¿No les parece que, dado el éxito que tenía que todos los gurises [andaban] como moscas atrás del edecán, podríamos hacer algo?ʼ”.

Una semana después de eso, Saavedra se reunió con la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, por este tema, y unos días después, en otra reunión, esta vez en la residencia presidencial de Suárez y Reyes, el jerarca tomó conocimiento de que el presidente y el edecán habían avanzado en una propuesta. “Nos presentaron una propuesta de capacitación, de presentación a la vida militar, que tiene que ser voluntaria, que tiene que ser una experiencia piloto, la posibilidad de que hagan oficios y la posibilidad también de que entren en una institución confiable, seria, que les va a enseñar un conjunto de valores y una forma de hacer las cosas”, relató. Así como Radío, Saavedra apuntó a que “esto sea una opción más formativa, como lo es para cualquier chiquilín o adolescente que está en libertad”.

A su vez, destacó que “estos chiquilines que están acá no están por casualidad”, sino que están porque cometieron delitos, “violentaron derechos de otras personas y la Justicia los castigó”. “Hay algunos de ellos que cometieron crímenes espantosos, que no tienen perdón de Dios”, afirmó, y se apresuró a decir que sobre estos jóvenes “los pronósticos son reservados” y no quiere “prometer ninguna cosa” ya que “sería absurdo”; “[son] el 10% de [los] chiquilines [en total] con un perfil muy muy complejo”.

En ese sentido, continuó, para el “otro 90% que son almas en pena”, aseguró que como Inisa deben “tirar [de] todas las políticas sociales, toda la batería para tratar de moverlos de ese mundo y tratar de que vengan a vivir en comunidad, que es una delicia”. “A este 90% le fallaron todas las instituciones, le falló en términos generales la familia, la escuela, el liceo”, señaló.

Es por eso que, sostuvo Saavedra, estos jóvenes “necesitan” de “instituciones fuertes, creíbles, que marquen los límites con claridad” y que “recuperen el sentido de autoridad”. “Nosotros tenemos un problema gravísimo como sociedad para marcar los límites, y para vivir en comunidad se precisa marcar con claridad los límites”, afirmó.

La presidenta de la INDDHH, Mariana Mota, planteó dudas sobre el convenio

Saavedra fue consultado acerca de los cuestionamientos que puede haber desde la izquierda con respecto al apoyo de las Fuerzas Armadas en dichas tareas de formación, sin embargo, el jerarca aseguró que no tuvo “ni un solo cuestionamiento de nada”. “Con estos datos que yo te tiro difícilmente pueda haber alguna objeción, nosotros tenemos que hacer entrar a todas las instituciones, las educativas, las religiosas, las deportivas. Todo aquel que quiera colaborar con nosotros que venga a colaborar con nosotros, porque la causa es muy noble”, sostuvo.

Este martes, la presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), Mariana Mota, planteó dudas, a título personal, sobre el convenio. “Por lo que me enteré, por ejemplo, es solamente para varones, o sea que para empezar ya excluye a las adolescentes que están en infracción con la ley, y que también podrían tener una oportunidad, no sé si para bien o para mal, pero, en definitiva, ahí hay un segmento que no va”, mencionó en diálogo con MVD Noticias.

Por otro lado, con base en lo que sabe del convenio, planteó que en cuanto al requisito de que los jóvenes “no hayan tenido vínculo con la droga, que no hayan tenido temas de consumo”, “hay un amplio porcentaje de adolescentes, muchos de los cuales es el propio consumo problemático de drogas el que lo lleva a las infracciones por las cuales están en esa situación de encierro”.

“Hay algunas cosas que a uno le merecen dudas, pero no me quisiera poner a opinar si no tengo claro cuál es la línea por la que ha ido el Inisa, o por lo menos a qué apuesta el Inisa, qué es lo que ofrece y qué puede garantizar el MDN para la recuperación de estos adolescentes”, expresó.

Consultada por la diaria, Mota adelantó que el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura de la INDDHH ya está en proceso de pedir el convenio entre el Inisa y el MDN, a los efectos de conocer los términos del programa, y a partir de ahí, la INDDHH se pronunciará al respecto.

Los requisitos de ingreso al programa, según contó Radío el lunes, son que los jóvenes sean mayores de edad, o que lo sean a mitad de año, y que no hayan cometido delitos de homicidio, por lo que la participación depende de la gravedad del delito cometido y de la evaluación que se haga para el ingreso.

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