“Somos futuro, somos nuevas ideas, somos Montevideo”. Así se presenta, justamente, Somos, la novel agrupación política liderada por Valeria Ripoll, que será una lista de Montevideo dentro del sector D Centro del Partido Nacional (PN), con la que buscará posicionarse en el Parlamento. La agrupación liderada por la excandidata a vicepresidenta y exdirigente de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) tendrá su acto de presentación oficial este jueves en el Club Español, pero antes, Ripoll conversó con la diaria.
¿Por qué decidiste lanzar tu agrupación?
Porque, obviamente, [por] cómo se dio el proceso de mi llegada al Partido Nacional, no tuve la posibilidad de generar un espacio con perfil propio. No es por un tema personal sino de cercanía, para estar más cerca en el territorio. En estos días me preguntaron si la agrupación tiene algún dirigente conocido, pero no, tiene dirigentes barriales, personas que sienten que pueden aportar y que se sienten identificadas con nuestro perfil. No es más de lo mismo; si hago una agrupación con los que ya están, no tendría sentido. Obviamente, con un perfil que nos marca el sector D Centro, con una característica wilsonista.
O sea que no hay ningún dirigente conocido de D Centro que integre tu agrupación.
No, porque los que son de Montevideo ya tienen su agrupación: Pablo Abdala y Gloria [Rodríguez] están en la Lista 5, y el Pocho [Santiago] Caramés tiene la 22, que es en donde estuve cuando llegué. Esto nace para ser una opción más dentro de D Centro, con nuestro perfil -que a nosotros nos hace sentir más cómodos- y para marcar una impronta también. Sobre todo porque en lo departamental podemos aportar un montón: tenemos mucha gente que quiere ser candidata a alcalde y trabajar todo lo que tiene que ver con los municipios, que no es algo a lo que el partido le ponga mucho énfasis.
¿Tu idea es ser candidata a diputada por Montevideo?
Sí, es buscar posicionarnos en el Parlamento. Veremos cómo nos va y cuánto crecemos, para después ver las aspiraciones. No nace para perfilarnos a lo municipal, por lo menos, no en este período, porque hoy ya está Martín [Lema] liderando ese proceso, siendo el presidente de la departamental [del PN de Montevideo], y lo vamos a apoyar y a presentarle propuestas.
¿Qué pensás que podés aportar como diputada?
Más allá de lo personal, se da la particularidad de que los diputados de Montevideo terminan siendo como un senador. Se habla muy poco de lo departamental, y creo que es un rol que hay que recuperar en Montevideo, para preocuparse por los temas de Montevideo. En el interior no pasa eso: el diputado del interior es un referente del departamento y plantea cosas del departamento.
¿Cuáles son los temas de Montevideo que hay que abordar?
La seguridad, por ejemplo, que una parte es departamental pero también está en coordinación con lo nacional. Hoy Montevideo es el departamento más inseguro de Uruguay, y eso tiene que ver con la falta de coordinación entre la política departamental y nacional. Montevideo necesita pautas específicas. Por ejemplo, fui a El Salvador, y San Salvador [la capital] tiene políticas claras de seguridad, de coordinación con el gobierno nacional, de monitoreo, una forma para poder accionar y responder mucho más rápido ante el delito.
Estuviste en El Salvador y también participaste en reuniones y eventos con Félix Ulloa, el vicepresidente de ese país, cuando visitó Uruguay la semana pasada. ¿Qué es lo que se puede aplicar acá del método de Nayib Bukele?
El método Bukele es imposible de copiar y pegar en Uruguay. Nosotros no estamos en la situación que tenía El Salvador: por suerte, no tenemos grupos criminales como las maras, que controlaban el país más que el gobierno, previo a Bukele. Tuvo dos formas de atacar el delito; una es el sistema que aplica para las maras, el estado de excepción, pero después está la otra parte, a la que creo que hay que poner el foco. Pero a veces a las autoridades del gobierno uruguayo les cuesta mucho abrir un poco la cabeza y decir “otro país puede estar haciendo algo bien y puedo estudiarlo y sacar cosas que me sirvan a mí”.
Tiene que ver con las cárceles granja y el Plan Cero Ocio, que es para los presos comunes -que tienen un código penal muy parecido al nuestro-, que no están dentro de ese estado de excepción. Con este plan, trabajan para ellos mismos, cultivan sus alimentos y crían animales; entonces, reducen bastante el costo que tiene que invertir el Estado en ellos. Después, tienen trabajo y estudio, y por cada día trabajado reducen dos días de pena. Además, cobran por su trabajo, y ese dinero se va depositando para que, cuando salgan, lo hagan con un caudal de dinero y así poder reinsertarse en la sociedad.
Después, el propio funcionamiento de la cárcel: no hay comunicación con el afuera, no solo por inhibidores de señal sino que está prohibido tener cualquier tipo de comunicación. Hay controles a los que controlan, entonces, ni el personal policial ni civil tiene manera de entrar absolutamente nada a la cárcel, no hay drogas, ni teléfonos ni nada. Entonces, cuando la excusa para no mirar el modelo de Bukele es la violacion de los derechos humanos, de las libertades individuales y no sé qué, pregunto: ¿Uruguay no viola los derechos humanos en el sistema penitenciario? ¿Nuestras cárceles son modelo? No.
Pero la aplicación del régimen de excepción, que rige desde 2022, en el marco del artículo 29 de la Constitución de El Salvador, acota algunos derechos, como el de la libertad de asociación, la inviolabilidad de la correspondencia, etcétera.
Es difícil mirarlo desde acá. Entiendo esto porque yo estaba convencida de que allá estaba todo mal. Antes de ir tenía un montón de preconceptos y de ideas, pero después de que vas a allá y hablás con la gente... Hay gente que te dice “mi primo estaba en la mara, y va a estar preso toda su vida, pero él decidió”. Y el que colabora con las maras, aunque no estuviera directamente, va a ser penalizado en el mismo sistema que la mara. Pero nosotros no necesitamos eso para los cambios que precisamos en seguridad.
Sobre el trabajo en las cárceles: el gobierno anterior, de Luis Lacalle Pou, en el artículo 81 de ley de urgente consideración incorporó que “el trabajo de los reclusos penados será obligatorio”.
Hay planes piloto, nada más. Es un número reducido de presos y no es un reflejo de la realidad. Ningún plan piloto ha logrado que se expanda y llegue a ser una política de la que podamos medir resultados.
Siguiendo con la delincuencia: ¿cómo viste el caso de Pablo Leiva, condenado por incautación de drogas, que era asesor del edil blanco Gonzalo Gómez?
Cómo vinculaste esas dos cosas... El Partido Nacional fue bien contundente. Primero, con la declaración inicial, cuando llegó el edil Gómez dijimos que era un hecho muy grave. Después, en el accionar con el propio edil, también. Obviamente, hay un capítulo que queda, que depende del propio edil [su renuncia al cargo]. Después se abren otros debates que me parecen muy interesantes.
Como exdirigente de Adeom, ¿qué pensás de que los ediles no cobren un sueldo pero tengan una partida para asesores?
Creo que la tarea del edil tiene que ser remunerada. Porque si queremos ediles que se profesionalicen, que puedan estudiar un presupuesto quinquenal, las rendiciones de cuentas y hacer propuestas, tienen que cobrar un salario por hacerlo, de la misma forma que cobra un diputado o un senador. Entonces, hay una oportunidad para abrir ese debate.
Hace pocos meses estuviste en Israel, invitada por el gobierno de ese país. ¿Qué opinión te merece que la Corte Penal Internacional mantenga una orden de captura del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en la Franja de Gaza?
Sí, también pide la de [Vladimir] Putin, yo qué sé...
Es otro criminal de guerra…
Estoy muy descreída de los organismos internacionales, que hoy no sirven para absolutamente nada, más que para declaraciones, y eso no le cambia la vida a la gente. Entonces, pararse en si hay un genocidio o no en Palestina… Creo que Israel no está llevando un genocidio, porque no lleva adelante una guerra con el objetivo de eliminar a todos los palestinos, que es la base de un genocidio. Sin embargo, tenés asesinatos de miles y miles de cristianos, porque quieren eliminar a los cristianos, y ahí no se habla de genocidio.
Me parece muy hipócrita cómo se ha parado la izquierda a nivel mundial con respecto a Palestina e Israel, y a un conflicto que tiene muchísimos años pero que el último capítulo lo inició un grupo terrorista, invadiendo, atacando y asesinando, cuando se estaba a un paso de firmar un acuerdo de paz en toda esa zona. El terrorismo no quiere la paz y no le importan los palestinos. Después, que hay cosas del gobierno de Israel que pueden no parecerme la mejor manera, sí, obvio, y le pasa al propio pueblo de Israel.
Volviendo a la política local: el intendente de Paysandú, Nicolas Olivera, es una de las figuras de D Centro. ¿Para vos debe ser precandidato a presidente en 2029?
No. Si vuelve Luis -estoy convencida de que va a volver-, creo que no va a haber otras precandidaturas. No veo a nadie posicionándose de esa forma. Aparte, me pongo en el lugar del que le dispute a Lacalle Pou, con el nivel de liderazgo que tiene él en el Partido Nacional y en la Coalición Republicana... ¿Cuál podría ser el resultado de otro candidato? La gran mayoría de los blancos quiere votar a Luis. Entonces, sería muy difícil ser precandidato en esa interna.
Sos funcionaria municipal y estás en pase en comisión como asesora del senador Carlos Moreira (también del sector D Centro). Los pases en comisión es otro tema que genera debates. Por ejemplo, no tienen límites de tiempo. ¿Se debería discutir eso?
Creo que los pases en comisión después de cierta cantidad de tiempo deberían ser funcionarios del lugar donde están. Conozco funcionarios municipales que hace 30 años que están en pase en comisión. Hubo algún comentario, pero lo tomo como de quién viene, y por eso no me preocupa demasiado, porque si hay alguien que ha demostrado su trabajo, hasta presentando proyectos de ley junto al senador con el que trabajo, soy yo. Se podrá cuestionar mi perfil, mi impronta y lo que vos quieras, pero no que trabajo, porque trabajo muchísimo. Y hay temas que soy de las pocas que los trabajan porque no tienen rédito político ni lobby.
Yo recibo a millones de personas en el Palacio Legislativo y en otros lugares, porque no es en el único lugar que trabajo físicamente: trabajo en territorio, viajo al interior. O sea, yo trabajo muchísimas áreas con Carlitos. Y nadie me paga los viajes ni viáticos, y me pido licencia reglamentaria cada vez que tengo un viaje que no tiene que ver con algo específico, como cuando fui a Israel y a El Salvador. La gente ve lo que hago, y me lleva mucho más horario del que en realidad tendría en la Intendencia de Montevideo, por el que me pagan el salario. Yo trabajo, produzco proyectos y material sobre las áreas en las que trabajo especialmente; obvio, no soy una todóloga, no existe una persona que maneje todos los temas.
Sin embargo, al principio de esta entrevista hablaste de seguridad...
Porque hay temas en los que me gusta profesionalizarme y no payar. Recibo gente e intento resolverle situaciones; obviamente, no hago videitos. Capaz que lo que me falta es marketing.