Con gol convertido por Juan Ignacio Ramírez en el segundo tiempo –penal muy bien ejecutado–, Liverpool consiguió una importantísima victoria ante Danubio. Por muy escueto que sea, el 1-0 es gigante para los negriazules porque le dio los tres puntos para seguir siendo el puntero del Torneo Clausura.

1. Menos que poquito

Un tiro al arco por cada equipo no estuvo bien. No era suficiente para Danubio, necesitad de puntos en su lucha de mantener la categoría, pero tampoco era lo que quería Liverpool, metido en la pelea por el Torneo Clausura. Lo cierto fue que esa escasez fue el reflejo del primer tiempo.

Buscando en la libreta de los destaques apenas hubo para recordar que Agustín Ocampo fue lo más interesante en sos 45 minutos. La pelota le llegó bastante, hay que decirlo, porque Liverpool movió más los hilos, le hizo buen tributo a eso de la posesión y los espacios. Ocampo, entre tanto pases erráticos, sacó a relucir su buena técnica en un par de ocasiones. En la más importante, el volante ofensivo hizo dos amagues a la carrera y definió de puntín. La pelota se fue rozando el palo izquierdo de Salvador Ichazo.

Recién en los últimos minutos Danubio se soltó. Antes prefirió no presionar, pararse en su terreno y marcar con líneas apretadas. En un ataque perdido pudo ser gol de Matías Jones. El zurdo se coló por su costado, pero pateó bastante al centro, donde estaba bien parado Sebastián Lentinelly.

Franco Romero, de Liverpool, y Leandro Joaquín Rodríguez, de Danubio, en el estadio María Mincheff de Lazaroff.

Franco Romero, de Liverpool, y Leandro Joaquín Rodríguez, de Danubio, en el estadio María Mincheff de Lazaroff.

Foto: Fernando Morán

2. Ese penal

En el complemento arrancó mejor Danubio. Los de Leonardo Ramos rompieron el esquema de los 45 iniciales, se pararon más arriba, le sacaron la pelota a Liverpool y tuvieron un par de buenas jugadas –con desbordes profundos en velocidad, pero con centros o tiros mal ejecutados–.

Pensó bien esa idea Danubio, porque Liverpool venía de jugar cada tres días y con viaje incluido desde Ecuador, donde quedó eliminado de la Copa Libertadores. Sin embargo, cuando parecía que los negros de la Cuchilla buscaban defenderse para quitarse el ahogo, una jugada con dos tacos fue la antesala del discutido penal que le dio el gol del triunfo. La hicieron de maravilla Camilo Cándido y Ramírez. Caño con paso del volante, devolución con caño del Colo, y cuando Cándido estaba por entrar al área lo manoteó Sergio Rodríguez. Christian Ferreyra pitó penal y el defensor se fue expulsado por doble amarilla. ¿Dónde la puso el Colo? Arriba, a la izquierda del arquero que se tiró para el otro palo.

Con el gol a favor y un jugador de más Liverpool encontró nuevamente la pelota, su juego, o sea la calma. Movió los hilos e hizo correr a un Danubio desesperado ante una situación que parece tener un final triste. La planilla sin tiros al arco evidencia que algo en Danubio no anduvo bien.

Sebastián Lentinelly, golero de Liverpool, Gonzalo Germán Perez, de Liverpool, y Santiago Paiva, de Danubio, en el estadio María Mincheff de Lazaroff.

Sebastián Lentinelly, golero de Liverpool, Gonzalo Germán Perez, de Liverpool, y Santiago Paiva, de Danubio, en el estadio María Mincheff de Lazaroff.

Foto: Fernando Morán

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