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Inauguración de un servicio de salud en el Centro Nacional de Rehabilitación.

El espacio se habilitó a partir de un convenio entre la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y el Ministerio del Interior (MI). Es el segundo centro instalado en el interior de una cárcel, lo que posibilita la atención inmediata a personas recluidas y evita inconvenientes a partir de su traslado y asistencia en hospitales generales.

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Cambio de estrategia

El Centro Nacional de Rehabilitación (CNR) está ubicado en las afueras de Colón, donde era el hospital Musto. Se convirtió en centro penitenciario en 2002 con sistema de mínima seguridad, con énfasis en educación y laboralterapia, destinado a reclusos hombres de entre 18 y 35 años, de buena conducta, primarios y que estuvieran por culminar su condena, entre otros requisitos. La población varió en 2008, cuando recibió a reclusos del Tacoma -barco utilizado como centro de reclusión para internos de buena conducta- y desde el año pasado comenzó a admitir a mujeres de la deteriorada cárcel de Cabildo. Actualmente alberga a 340 personas: 200 mujeres y 140 hombres. López indicó que el recinto va a duplicar la población porque en un futuro cercano alojará reclusas de Montevideo y del área metropolitana. En diálogo con la diaria, Sandra Menotti agregó: “La idea del Ministerio del Interior es que no haya más hombres en el CNR, los que están acá son personas que tienen la mayor parte de la pena cumplida, y si bien no los van a sacar, tampoco van a ingresar más. En un futuro van a traer para acá a todas las presas de Cabildo y de Canelones; o sea, de toda el área metropolitana. De modo que el objetivo que tiene este centro de salud es la atención a mujeres presas en el área metropolitana”.

El centro es pequeño y huele a nuevo; le faltan algunas terminaciones menores pero la estructura está completa: tres consultorios, uno de ellos odontológico, una sala de internación individual -de aislamiento-, otra con cuatro camas y al fondo un baño con duchas. Está en un segundo piso, las ventanas son amplias y las rejas bastante discretas.

En diálogo con la prensa, Wilfredo López, director de ASSE en representación de los usuarios, explicó que las reformas en el Centro Nacional de Rehabilitación (CNR) para dar cabida al servicio comenzaron a hacerse en octubre de 2010 pero que resta avanzar “en procura de los recursos humanos para que el servicio sea el adecuado”.

ASSE creó el año pasado una unidad ejecutora denominada Sistema de Atención Integral de Personas Privadas de Libertad. Su directora, Sandra Menotti, dijo a la diaria que el centro de salud del CNR por ahora tiene “una guardia de 24 horas de enfermería y un médico que está haciendo policlínica (viene cinco o seis horas). En un futuro cercano vamos a tener un médico de 24 horas y enfermería de 24 horas, odontólogo y toda la parte de atención en salud mental que tampoco la tenemos”. La jerarca indicó que si bien la unidad tiene asignación presupuestal, aún no están ocupados muchos de los cargos creados.

Extensión necesaria

El primer centro penitenciario donde ASSE comenzó a contribuir en atención sanitaria fue el Comcar, a fines de 2009. López afirmó que dicho servicio “está funcionando muy satisfactoriamente, tiene un equipo de gestión adecuado que impulsa y le da la dinámica necesaria”. La apreciación coincidió con la realizada por el comisionado parlamentario, Álvaro Garcé, que en una conversación previa comentó que la experiencia de ASSE en el Comcar “ha sido realmente buena”, lo que es reconocido por los internos.

Allí disponen de “equipamiento tecnológico y recursos humanos, y el ministerio brinda infraestructura y otros apoyos que requerimos, en materia de medicamentos, por ejemplo”, dijo López.

Pese a que hay dos cárceles con servicios de salud dentro, está pendiente el compromiso de hacer lo mismo en otras como el penal de Libertad y la cárcel de Canelones, lo que estaba pautado para 2010. Eduardo Bonomi, ministro del Interior, alegó que los centros del CNR y de Comcar son “una experiencia piloto altamente positiva”, anunció que ASSE se encargará de un centro similar en Punta de Rieles, que se ha solicitado a dicho organismo que aumente la cantidad de técnicos en los servicios existentes así como la extensión a las cárceles de Rivera y Maldonado. “Obviamente que en [el penal de] Libertad y en Canelones nos gustaría que fuera así, pero no es sencillo porque implica mayores recursos”, agregó. El cronograma no se vislumbra y hay más de una idea a consideración, puesto que el ministro comentó: “Estamos trabajando para que en algún momento exista un hospital penitenciario pero no va a ser inmediato, esperamos tenerlo antes de que termine el período de este gobierno”.

Por su parte, Menotti dijo que en 2011 intentarán crear un centro en el penal de Libertad y en la cárcel de Canelones y que el año que viene dependerá de las asignaciones presupuestales pero que la intención será atender a las cárceles de Rivera y Maldonado.

Al momento, el centro de Comcar permanece incompleto. Menotti señaló que allí “hay médico y enfermero durante las 24 horas en la parte de emergencia; tenemos odontología y varias consultas médicas de referencia; se hace un chequeo general a cada interno que ingresa. No tenemos atención en salud mental, es la pata que nos falta en todos lados”. Expresó que los equipos de salud mental a crear están conformados por un “psiquiatra, psicólogo y operador socioterapéutico en drogas” porque “dadas las características de la población que ingresa a los establecimientos carcelarios, muchas veces el delito está asociado con el consumo de drogas, y pensamos que teniéndolos dentro de las cárceles es una oportunidad para poder ayudarlos en la rehabilitación”. La jerarca comentó que las afecciones más comunes en las cárceles son las que proceden de agresiones, luego problemas de piel, digestivos “porque la comida no es buena” y problemas odontológicos.

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