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Gonzalo González Piedras, Eduardo Álvarez Mazza y Andrés Tierno, el jueves, en la Cámara Mercantil.

Foto: Javier Calvelo

Impacto profundo

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Ex presidente de ANP pide repotenciar puertos y crear uno de aguas profundas.

El desarrollo del comercio mundial, la ubicación del país en un punto de conexión entre distintas líneas comerciales de la región, el “determinismo del buque”, la saturación de las terminales portuarias locales y regionales y la falta de calado hacen necesario “repotenciar” el sistema portuario local -en particular los puertos de Montevideo y Nueva Palmira- y definir la construcción de un puerto de aguas profundas en el este del país, aseguró Eduardo Álvarez Mazza, presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP) en el gobierno de Luis Alberto Lacalle.

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El objetivo final es “desarrollar el país mediante la presentación de servicios portuarios eficientes y competitivos”, enfatizó Álvarez Mazza en una disertación en la Cámara Mercantil. Su análisis “Prospectiva Tecnológica de Transporte y Logística para el Uruguay del 2015” se basó en un estudio de 2001 de la Facultad de Ingeniería, con una actualización realizada en 2006 y otras más recientes a su cargo.

El especialista opinó que el desafío para el país es posicionarse como “centro global, portuario, marítimo y logístico para la región” y que para lograrlo debería disponer de un puerto con 20 metros de calado que permita atraques de buques de gran desplazamiento, instalar infraestructura y equipos de alta tecnología y optimizar el transporte multimodal con el propósito de “maximizar la competitividad” y “minimizar costos, tiempos y riesgos”.

Más allá del horizonte

El ex jerarca de la ANP fundamentó la necesidad de instalar un puerto de aguas profundas en el país considerando las perspectivas en el horizonte terrestre (hinterland), portuario (umland) y marítimo (puertovorland). Al analizar el horizonte terrestre resaltó la conectividad que el país tiene -o debería tener- con la región, mencionando en particular que se encuentra en la intersección del eje Mercosur-Chile, con el eje de integración y desarrollo de la hidrovía Paraguay-Paraná y del río Uruguay.

En ese sentido mencionó que el proyecto para la construcción de un túnel de baja altura en los Andes, que conecte Argentina y Chile, significa una importante oportunidad para Uruguay por el relevante flujo comercial que podría canalizarse por esa vía. Detalló que se trataría de un túnel de 52 kilómetros para una demanda de hasta 65 millones de toneladas por año sin interrupciones climáticas (a diferencia de lo que sucede hoy a través del pasaje del Sistema Cristo Redentor, que además cuenta con una capacidad de sólo cinco millones de toneladas).

En lo que refiere al horizonte portuario, destacó que actualmente los puertos de la región son de poco calado, que el de Montevideo tiene 12 metros y que la intención es llevarlo a 13 o 14, el de Buenos Aires tiene diez y el de Río Grande cuenta con zonas de hasta 16 metros. Mazza reiteró que próximamente será necesario disponer de dos puertos que sirvan como centro de distribución para operar alternativamente, recibiendo a los grandes buques.

Además, se refirió al congestionamiento de los puertos de Montevideo -que “estuvo congestionado en 2008”- y de Nueva Palmira, que “explotó” y “ya no tiene más lugar, hay problemas hasta para amarrar las barcazas”.

Por último, en lo que refiere al horizonte marítimo, consignó que el flujo comercial entre los bloques económicos marca la necesidad de contar con terminales portuarias que lo faciliten, ya que “90% [del comercio] en volumen se hace vía marítima”, y que la demanda de transporte tiende a crecer por encima del nivel de crecimiento económico en general. El ex jerarca se refirió al “determinismo del buque en el comercio”, que condiciona la necesidad de contar con un puerto de aguas profundas, ya que estas grandes naves “no pueden andar por el barro”.

El disertante historió que en 1960 los buques podían llevar entre 1.000 y 1.500 contenedores, pero que en 2000 ya podían cargar 7.000 teus, y que en la actualidad navegan algunos con capacidad de 15.000 contenedores mientras que están en construcción otros que llegarán a 18.000.

Todos tenemos un plan

Teniendo en cuenta el estado de la situación, el ex presidente de la ANP propone “iniciar hoy los estudios de un ‘Plan Maestro’ de un puerto de Aguas Profundas, Puerto Hub y Plataforma Logística, para el País y para la Región”, estableciendo objetivos de corto, mediano y largo plazo. En lo inmediato, llamó al de Montevideo, para que realice “los dragados necesarios, instalando la segunda y tercera terminal de contenedores, y también la terminal de graneles y terminal Puntas de Sayago”. Lo mismo fue propueso para el puerto de Nueva Palmira, crear nuevas terminales, muelles, amarraderos y depósitos. Además, instó a “implementar el Proyecto del Puerto Oceánico Existente de La Paloma para la pesca, madera, cruceros de turismo y otras cargas”, y mejorar otros puertos del sistema.

Al mismo tiempo, enfatizó en la necesidad de reconstruir el ferrocarril para alcanzar mayor conectividad con el resto del país, pero también con la región. “El puerto era el hermano del ferrocarril y la mejora de la infraestructura es indispensable para el país: será un freno si no se hace o un motor si se desarrolla”, acotó.

Pensando a más largo plazo, 15 o 20 años, se debe pensar en la instalación de un puerto de aguas profundas en el este del país que se podría construir mediante distintas formas jurídicas: como obra pública nacional, binacional o regional, de forma privada o mixta. Para concretarlo se debe “realizar un conjunto sistemático de acciones de análisis y estudios interdisciplinarios”, “establecer comunicación y crear consenso entre los principales actores involucrados para alcanzar el objetivo común”.

Ello implica analizar la relación entre la sociedad, el puerto y la comunidad portuaria; la generación de empleos con responsabilidad social; tener en cuenta las normas nacionales e internacionales de ordenamiento territorial y medio ambiente; productores, operadores y transportistas; academia, científicos y expertos; autoridades del estado y los actores políticos.

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