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Volatilidad no impedirá que dólar siga depreciándose.

Pese al brusco salto de la semana pasada, el dólar retornó a la tendencia descendente de más de un año, que expertos consultados por la diaria estiman continuará verificándose. Se entiende que también persistirán las dificultades en las economías desarrolladas y sus políticas monetarias fuertemente expansivas, haciendo que “sobren dólares”. Mientras algunos piensan que la divisa se acerca a la pérdida de hegemonía global, otros discrepan.

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Seguimos hablando de la principal moneda de reserva internacional, y al menos por ahora esa posición parece no estar en duda. Si bien algunas monedas parecen ganar terreno en el contexto mundial, el dólar sigue siendo la principal. La economía local funciona con dos monedas: peso y dólar. Muchos de los bienes que adquirimos están expresados en la divisa estadounidense, principalmente los importados y los durables.

El lunes pasado, cuando los mercados asimilaban con pérdidas el duro golpe de la reducción de la nota crediticia de EEUU por Standard & Poor’s, el dólar interbancario tuvo un importante aumento de 2,2% en la plaza local pero siguiendo la tendencia mundial, pasando desde los 18,63 pesos del cierre del viernes a 19,04. El nerviosismo continuaba el martes y la cotización saltó 1,9% para llegar a 19,41, nivel no alcanzado desde marzo. Sin embargo, el miércoles cambió la tendencia y el precio se estabilizó, bajando 0,36% a 19,34 pesos, y el jueves descendió 0,51% hasta 19,24 unidades. El viernes se confirmó la tendencia a la baja al perforar la “barrera” de los 19 pesos. Bajó 1,61% y cerrando la semana en 18,93.

Muy puntual

“Estimar la cotización de la moneda para un momento determinado es muy difícil, y más aún en un momento de tanta volatilidad”, contextualizó consultada por la diaria la coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía, Gabriela Mordecki, señalando que la súbita valorización de la semana anterior “fue muy puntual” y que seguirá bajando. “Al ver las tendencias de mediano plazo, lo que resta de este año y el próximo, donde se van a mantener bajas las tasas de interés, implica que los inversores, cuando busquen rentabilidad (…), van a mirar a nuestros países”, explicó. EEUU está “saliendo muy lentamente de la crisis” y con restricciones políticas para aumentar el gasto, por lo que “lo único que les queda (para dinamizar la economía) es la política monetaria, que implica más liquidez, hacer que el dólar se deprecie y eso le permita mejorar la competitividad, no sólo al exportar sino para contener las importaciones”.

El aumento de lunes y martes pasados se debió a que los inversores “siguen viendo en el dólar su reserva de valor y no buscan rentabilidad”. “Cuando buscan rentabilidad van a lugares donde se las pueden brindar, pero cuando buscan seguridad, que es lo que se busca en un momento de mucha incertidumbre, se refugian en el dólar”, detalló. Pero en el euro “es más difícil ver una tendencia clara”, porque “la política monetaria estadounidense está siendo mucho más expansiva que la europea, y hace que la moneda se aprecie más respecto al dólar”. En el futuro “todo dependerá de las decisiones de la Unión Europea para solucionar los problemas”. La experta aseguró que esta situación “por el momento” no afecta al dólar como moneda de reserva, ya que las divisas apreciadas en el pico de inestabilidad fueron el franco suizo y el yen, que comparten una incidencia “marginal” a nivel global.

Sin cambio

También aclarando que es difícil “hacer una proyección o pronóstico dentro de tantas incertidumbres”, el economista de la consultora Oikos, Pablo Moya, coincidió en que “la tendencia del dólar debería ser descendente a lo largo del año”. “No hemos cambiado nuestra proyección de base”, aclaró, en ausencia de “argumentos firmes para pensar que el dólar tendría que valorizarse abruptamente”. Entiende que el dólar perderá su hegemonía pero no sucederá “de un día para el otro”. “Para que una moneda detente la hegemonía o tenga poder dominante sobre el resto, son decisiones o posiciones que se ganan a lo largo de muchos años”, analizó, añadiendo que “quizás el mundo de aquí a veinte años, o treinta, sea un mundo con tres monedas y no una claramente dominante, o sí haya una nueva moneda que no será el dólar, será el euro o el yuan, que está ganando terreno”. Y su colega Jorge Caumont aseguró también que "el dólar seguirá a la baja", explicando que al tener claro el mercado esa tendencia, aprovechó el alza de la semana pasada para vender dólares. “No sólo lo digo sino que me jugué con eso”, remarcó, para analizar: “Tanto por el lado del euro como del dólar, los presidentes de los bancos centrales -el Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed)- se comprometieron a evitar recesión y mejorar el nivel de ingresos. El compromiso del BCE ocurre quince días después de aumentar la tasa de interés, y el de la Fed dice que hasta 2013 va a seguir con la tasa baja. Conclusión: dado que no tienen política fiscal plausible para recuperar la economía continuarán con las operaciones de mercado abierto, inundando de dinero al mercado, tanto de Europa como de EEUU. Conclusión: el dólar va a sobrar”. Entiende que ello “se va a reflejar en altos precios de commodities”, lo cual despierta inquietud: “La noticia mala es que el efecto-riqueza negativo que tuvieron las bolsas provocará un enlentecimiento mayor en la economía mundial, o sea que podremos tener algunos problemas dentro de dos o tres meses con las exportaciones” por una caída de la demanda. Aseguró que la debilidad del dólar "para nada" le hará perder hegemonía. “Las transacciones se van a seguir haciendo en el foreseeable future (en el futuro próximo) con el dólar, que va a seguir siendo la moneda de cambio”.

Te noto preocupado

En torno a la preocupación de los uruguayos por la evolución del dólar, Mordecki explicó que la local es “una economía bimonetaria, donde gran parte de las transacciones se realizan en dólares, los ahorros de las familias en gran parte están en dólares (…) y nuestra riqueza está en dólares: nuestra vivienda, nuestro automóvil lo pensamos en dólares”, graficó. “Es una característica de la economía uruguaya que no tienen otras”.

Recordó que “las últimas dos grandes crisis se resolvieron con fuertes devaluaciones y tuvieron un impacto muy fuerte en la vida de mucha gente. Es un recuerdo muy reciente y a todo el mundo le cuesta entender que cambió el sistema, y que el hecho de que la moneda se aprecie o deprecie no quiere decir que estamos mejor o peor”, analizó.

Para Moya, la planteada “es una pregunta más para un sociólogo”, pero coincide con Mordecki en la posibilidad de un componente psicológico asociado a la última gran crisis local. A Caumont le preocupa el valor bajo “porque a 18,50 pesos estaba hace nueve años, y hoy está igual. Y los salarios en dólares aumentaron 158% nominales. Me preocupa porque mirando el estado de resultados de una empresa, los ingresos han caído y los costos han subido”.

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