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Ignacio González, ayer, tras convertir el gol de Nacional ante River Plate, en el Parque Central.

Foto: Pedro Rincón

De celeste

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Nacional volvió a la victoria y bajó a River Plate de la punta.

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Dinámico, luchado, jugado, entreverado, disputado y atractivo deben de haber sido algunos de los tantos adjetivos que los comentaristas usaron en la tarde de ayer. Tan disímiles y a su vez tan relacionados. Tricolores y darseneros jugaron un gran partido, divertido y apasionante. Los tricolores terminaron ganando por un gol de Nacho González que fue clave.

Se dio el tiempo para pensarlo, sabiendo que un segundo más podía ser la diferencia entre el gol o una jugada más de peligro. Frascarelli recién le había ganado el mano a mano al Morro García y ya estaba pronto para volver a ahogar el grito de gol, pero Nacho recibió un pase desde el piso de Iván Alonso y lo agarró a contrapié para mandarla al fondo de la red.

La pelota esquivó a un defensor darsenero y al arquero para ponerse quietita contra el palo. Esa situación, dentro del intenso arranque del partido, fue la que marcó la diferencia en el juego. Ese gol hizo que Nacional se volviera a encontrar con la victoria.

Parque Central a pleno y un partido que se las traía. Jugaban River Plate, que venía de ganar todos los partidos, y Nacional, que tenía que remontar la derrota en Jardines una semana antes. Muchas condiciones ya lo hacían un partidazo. Pero el arranque lo confirmó. Iván Alonso, en la primera pelota que tocó, se tiró de palomita y la puso contra el palo derecho de Damián Frascarelli. Para desgracia de los tricolores, del lado de afuera.

Pero en respuesta a esa jugada, el brasileño Marques quedó face to face con Bava, y ganó el golero. El partido arrancó a 220, y en medio de ese voltaje apareció el único grito de la tarde.

Nacional jugó de celeste aunque esta vez con una franja blanca atravesada, una camiseta que se aproxima bastante a la de la gesta del 13 de setiembre de 1903, fecha en la que el equipo representó a la selección en el primer triunfo internacional jugando contra Argentina en Buenos Aires. Mascotitas con camisetas con el dorsal 13 y algún otro guiño para conmemorar el aniversario 110 de ese encuentro, en el que los hermanos Céspedes movieron las redes a nuestro favor.

Alonso & González Asociados

El partido tuvo buenas combinaciones, grandes duelos e individualidades. Pero el gran destaque de la tarde, particularmente en los primeros 45 minutos, lo tuvieron Ignacio González e Iván Alonso, que se entendieron a la perfección para manejar juntos los hilos ofensivos del equipo del Vasco.

Desde que Nacho llegó al conjunto tricolor, ayer fue la vez que mejor se entendieron como armadores de juego y que lograron crear jugadas de sumo peligro. El Morro, que jugó como titular porque Porta tiene llagas y tuvo que abandonar la concentración el mismo día del partido, fue el más beneficiado por esa asociación de juego. El centrodelantero recibió mucho, virtud del buen desempeño del 11 y el 24. Álvaro Fernández supo tener acciones en esa empresa y por la derecha se encargó de generar casi la totalidad de jugadas de peligro del primer tiempo tricolor. Al final fue sólo un gol, pero Nacional mostró un estilo de juego diferente del que presentó contra Danubio, con el que se vio superado, pero también diferente de los de juegos pasados.

En el segundo tiempo cambió un poco la dinámica del partido y fue River el que tuvo la posesión de la pelota y le ganó terreno a Nacional, que fue cediendo en busca de un contragolpe. Juan Manuel Díaz le trancó a boca de jarro una pelota-gol a Janderson Pereira y Michael Santos reventó una pelota en el palo. Pero eso no le bastó a la dársena para seguir invicto y puntero del campeonato. Ambos siguen bien arriba en la pelea, pero a un tercio del campeonato completado, se sientan atrás de Danubio, que se ubicó tranquilo en el sillón del liderazgo.

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